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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEl viernes pasado nos dejó Carlos Pérez del Castillo. Como su compañero de ruta en el gobierno del presidente Julio María Sanguinetti (1995- 2000), siento la necesidad de expresar públicamente mis respetos, mi afecto entrañable y mi admiración por la trayectoria diplomática del embajador Pérez del Castillo. Además de todo lo que ya fue dicho y escrito, y todos los merecidos reconocimientos que le han hecho a su memoria en estos días, yo quiero expresar mi agradecimiento eterno a Carlos.
El embajador Carlos Pérez del Castillo fue no solo un colaborador ejemplar en la Cancillería y con el gobierno de la época, sino, en mi caso, fue mucho más que subsecretario y asesor privilegiado; fue un verdadero confidente y amigo con quien abordar y resolver importantes asuntos que hicieron a la política exterior entre 1995 y 1998. Asumió además en múltiples oportunidades las responsabilidades de ministro, con su ya reconocida solvencia y capacidad.
Al final del camino lo mejor que se puede agregar a su personalidad —y que no es menor— es que fue un hombre de bien y además un hombre bueno. Que es parecido, pero no es igual. A la memoria de Carlos, mi afecto y mi reconocimiento.
Álvaro Ramos Trigo
Excanciller (1995-1998)