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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáA nuestra dieta de PISA le falta variedad. Las pruebas PISA se publicaron esta semana, y revitalizaron debates viejos y aún vigentes (por ejemplo, sobre la inequidad de los recursos educativos y los aprendizajes en nuestro país), dispararon nuevos (por ejemplo, sobre las promesas y amenazas de la inteligencia artificial generativa), y nuevamente hicieron que muchos culpen a la repetición de todos los males del sistema educativo uruguayo.
La repetición de grado es problemática, y no la estoy defendiendo. Pero utilizar PISA como la principal (o única) fuente de información sobre el impacto que la repetición tiene en los aprendizajes también es problemático, por dos motivos que voy a tratar de explicar.
Para explicar el primer problema, voy a utilizar una analogía con el sector de la salud. Soy enfermero y hago mi ronda antes de terminar mi turno. En una habitación están los gemelos Leonardo y Gerardo Gómez. Cuando les tomo la temperatura, Leonardo tiene 37 grados y Gerardo está con 40. Le doy un ibuprofeno a Gerardo, registro la medicación en su expediente (pero no registro la temperatura de ninguno de los dos hermanos), y me voy para mi casa. Cuando mi compañera pasa por la habitación dos horas después, les toma la temperatura: Gerardo, que tomó ibuprofeno, tiene 39 grados, y Leonardo, que no tomó, tiene 37 grados. Si mi compañera no tuviera la experiencia y los conocimientos que tiene, podría sacar la conclusión equivocada: el ibuprofeno sube la temperatura. El riesgo de cometer ese error aparece cuando yo me voy para mi casa sin registrar la temperatura que los hermanos Gómez tenían antes de que yo le diera un ibuprofeno a Gerardo, y nada a Leonardo.
Con PISA nos pasa lo mismo: algunos estudiantes que tienen puntajes bajos en la prueba repitieron algún grado. Pero PISA no registra los rendimientos que esos estudiantes habían tenido antes de repetir. Por lo tanto, concluir que la repetición es la causa de los malos resultados académicos es como concluir que el ibuprofeno causa fiebre. (O poner la carreta delante de los bueyes, como dijo mi madre maestra). Para saber el efecto que el ibuprofeno tiene en la temperatura corporal, necesitamos medirla antes y después del ibuprofeno. Para saber el efecto que la repetición tiene sobre los resultados académicos, necesitamos medirla antes y después de la repetición.
Cuando tratamos de usar datos de PISA para abordar el tema de la repetición, nos enfrentamos a un segundo problema. Las “pruebas PISA” son raras en el contexto de las evaluaciones internacionales o nacionales, porque no se centran en un grado, sino en una edad: 15 años. Esto parece trivial, pero es importante, especialmente cuando estamos tratando de entender el impacto de la repetición sobre los aprendizajes. Cuando en PISA yo comparo a Leonardo Gómez, un repetidor de 15 años, con su hermano gemelo Gerardo, también de 15 años, que nunca repitió, existen al menos dos diferencias entre ellos: primero, como ya dije, uno repitió y el otro no; pero, además, como los dos son evaluados cuando cumplen 15 años, Leonardo y Gerardo están en distintos grados. Por ejemplo, Gerardo, que nunca repitió, está en tercero de liceo, mientras que Leonardo, que repitió un grado, está en segundo.
Entonces, tenemos dos problemas. Primero, no sabemos cómo les estaba yendo a cada uno de los dos hermanos Gómez antes de que uno de ellos repitiera un grado y el otro fuera promovido. Y segundo, como uno repitió y el otro no, cuando PISA los evalúa a ambos a los 15 años, los hermanos Gómez están en distintos grados, uno esta más adelantado que el otro; por lo tanto, no han tenido las mismas oportunidades de aprender y de desarrollar las competencias que PISA evalúa.
O sea que, además de la falta de una medición inicial (prerrepetición), PISA tiene el problema de que compara estudiantes que están en distintos grados. Este segundo problema no afecta a nuestra evaluación nacional, Aristas, ni a la otra evaluación internacional en la que Uruguay participa: el Estudio Regional Comparativo y Explicativo (ERCE), de la Unesco. (Pero hay que reconocer que tanto Aristas como ERCE también se ven afectados por el primer problema: ninguna de los dos mide el aprendizaje antes y después de la repetición).
A nuestra dieta de PISA le falta variedad, y la podemos complementar con Aristas y ERCE, por ejemplo. Pero, además, tenemos que ser conscientes de algo que sabemos desde siempre: la repetición de grado es una medida de remediación orientada a estudiantes que tienen rendimientos académicos bajos o problemas de comportamiento. Por lo tanto, cotejar resultados académicos de repetidores y no repetidores únicamente a posteriori es una comparación no solo injusta, sino también incorrecta desde el punto de vista metodológico.
Una vez más, como política educativa, la repetición de grado no es perfecta ni muchísimo menos. Durante décadas ha sido acusada de no ser efectiva, eficiente, equitativa, empática, ni fácilmente evaluable, y de aumentar el riesgo de expulsión de los estudiantes del sistema. Pero, si realmente queremos conocer los efectos que la repetición tiene sobre los aprendizajes, PISA no alcanza; el sistema educativo debería promover investigaciones metodológicas más sofisticadas, centradas en específico no en el “problema” de la repetición, sino en las debilidades que muestra como herramienta poco eficaz para solucionar los verdaderos problemas.
Manuel Enrique Cardoso