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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáQue nuestra sociedad es machista y con rasgos patriarcales acendrados, es muy difícil de negar.
El deleznable ataque a una estudiante en la Facultad de Medicina, lo mostró en todas sus peores facetas. El estudiante, que, con alteraciones de salud mental o no, que no son un eximente, grita “hay que matarlas a todas”, el decano de la Facultad que habla de hechos aislados y es refrendado por el presidente de la República, todas situaciones que buscan minimizar el rasgo violento de la sociedad, cuando decide volcarse sobre las mujeres. No se puede negar que hubo una necesidad de esconder el problema, al que, los estudiantes, en general, se negaron. Aparecieron denuncias que se habían hecho en el liceo de Salinas y que fueron, esta vez, ocultadas por una mujer que dirigía el liceo. Ahí está otro problema. Las mujeres que no se dan cuenta de la situación y, como ya sabemos, cuando uno quiere tapar un hecho de vulneración del derecho de una mujer, escondiéndolo bajo otro nombre, en algún momento estalla por otro lado.
Esto no es una actitud aislada. Leo un artículo de Búsqueda sobre el aborto. No cabe duda de que el aborto debía ser despenalizado, porque eso era improcedente y no debía entrar en un marco legal. Sin embargo, se festeja el número de abortos, casi igualándolo a un método anticonceptivo, lo cual es un horror científico, pero en estos años, a ninguno de los colectivos de mujeres se les ocurrió que todo sigue acaeciendo en el cuerpo de la mujer.
Una cópula es un asunto de dos. No he visto, en estos últimos 10 años, una propaganda que insista en el rol masculino, que enfatice el uso del preservativo. Por cierto, sería interesante saber si el aumento de las enfermedades venéreas coincide con un abandono del uso del preservativo. Me consta que hay hombres conscientes del peso que la anticoncepción tiene en el cuerpo femenino, y sé de hombres que se han vasectomizado para que el peso de la anticoncepción no recaiga siempre en la mujer.
A su vez, en ese artículo se agrega que, en una modificación futura de la ley, se extendería el plazo para poder hacerse un aborto, otra vez recayendo sobre el cuerpo femenino. Cuanto más se demore, más inconvenientes tiene para la mujer. También se piensa en quitar los cinco días de reflexión obligatoria, antes de efectuar el aborto, porque solo un 5% no quiso optar por el aborto. Desde mi punto de vista, tratar el aborto como un mero trámite, invisibiliza los problemas emocionales, éticos y de todo tipo que puede plantearse una mujer antes de ese paso que, a veces, no es inocuo para su bienestar. Creo que ese período debe mantenerse, porque con que en el 1% de ese 5% se haya logrado implicar a una pareja, ya valdría la pena.
En suma, basta de seguir poniendo el cuerpo. Se debe reaccionar ya, implicar al hombre, relatarle sus responsabilidades. Luego no hay que quejarse si la violencia se ejerce sobre el cuerpo femenino, cuando muchas mujeres festejan seguir poniendo el cuerpo.
Stella M. Cabeza