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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEl Dr. Leonel Briozzo ha publicado un ensayo llamado Rebeldía desde el sur, en el cual llama a la lucha contra el capitalismo y el imperialismo norteamericano.
Hay que reconocer que Briozzo acierta al señalar la gran deshumanización que impone el sistema en el que actualmente vivimos. Sin ir más lejos, cada año son abortados unos 70 millones de seres humanos en nuestro planeta, siendo casi la mitad de esos abortos de los llamados “legales”.
Claro, este dato no deja de introducir cierta tensión interna en el discurso de Briozzo, desde el momento en que él es uno de los principales impulsores y responsables de la “legalización” del aborto en nuestro país, que al presente ha cobrado ya unas 130.000 vidas humanas.
Deshumanizante, sin duda.
Tiene mucho de compartible, también, la perspectiva de Briozzo sobre el imperialismo que EE.UU. ha ejercido y ejerce sobre Hispanoamérica. Una de sus más claras manifestaciones es el imperialismo demográfico denunciado, por ejemplo, por Eduardo Galeano en la introducción de Las venas abiertas de América Latina.
Órgano privilegiado de dicho imperialismo demográfico del norte ha sido la International Planned Parenthood Federation, la IPPF, la ONG abortista más grande del mundo.
Es cierto que aquí la tensión antes señalada reaparece, pues el Dr. Briozzo ha colaborado estrechamente con la IPPF, la cual financió sus “iniciativas sanitarias” con las cuales se preparó el camino para la “legalización” del asesinato del no nacido en el Uruguay.
En una nota de la diaria relativa ese ensayo, Briozzo cita a un autor que advierte contra “visiones anarcolibertarias, pronatalistas y supremacistas con tintes fascistas y eugenésicos”.
Alarmante, sin duda. Con todo, llama la atención ver a la eugenesia emparentada con el pronatalismo. Es cierto que eso ha sucedido en algún momento de la historia en el que algún gobierno ha querido promover los nacimientos de los que eran considerados “aptos”, de hecho, se hizo en la Alemania nazi.
Pero, en definitiva, la manifestación más deslumbrante de la eugenesia, durante el siglo XX y lo que va del XXI, ha sido más bien antinatalista. Se ha querido impedir el nacimiento de los “no aptos”. Ese era el lema, justamente, de Margaret Sanger, fundadora de Planned Parenthood, cuya extensión internacional es la IPPF, con la cual, como ya dijimos, el Dr. Briozzo ha colaborado, y tal vez aún colabora, estrechamente.
Por supuesto que en la Alemania nazi (admirada en esto por Sanger) tampoco se descuidó este aspecto “negativo” de la eugenesia, que buscaba impedir la proliferación, por ejemplo, de los discapacitados. Es notable que justamente uno de los fundamentos que el Dr. Briozzo ha dado recientemente para su propuesta de alargar el plazo dentro del cual es posible matar “legalmente” al no nacido en nuestro país es precisamente que muchas discapacidades solo pueden ser detectadas después de las 12 semanas.
Sería desalentador ver en todo ello un indicio del supremacismo de los que no tienen defectos.
Se nota en el discurso del Dr. Briozzo cierta decepción ante el sesgo que está tomando la opinión de la juventud, tal como se expresa, por ejemplo, en las redes sociales. Es innegable que internet ha facilitado el acceso a mucha información, por ejemplo, en lo relativo a estos temas de control demográfico, que antes se mantenía púdicamente en silencio en nuestra sociedad, sin duda para no ofender a importantes poderes internacionales.
Cualquiera diría que la difusión actual de datos ayuda a la formación del espíritu crítico, pero eso es, justamente, lo que Briozzo ve amenazado por este diluvio de información, tal vez porque la opinión que de ahí resulta es crítica en una dirección que él no entiende conveniente.
Lo saludo atentamente.
Néstor Martínez