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    martes 11 de junio de 2024

    'Montevideano', la amalgama musical de Luciano Supervielle y la Filarmónica

    El músico que combina tradición y vanguardia, junto a la orquesta dirigida por Martín García, presenta el miércoles 12 en el Teatro Solís su disco publicado en plataformas y en vinilo

    Tradición europea, raíces rioplatenses y vanguardia global. Desde hace 25 años, Luciano Supervielle combina mundos musicales que parecen muy distintos pero que en su música suenan hermanados. El hip hop, la electrónica y el tango están mezclados en su repertorio desde mucho antes de su pasaje por Bajofondo. El sonido de raíz análoga y de matriz digital, la música erudita y los géneros populares, el piano, el sintetizador y la computadora lo definen como compositor. En los últimos años, el músico que creció entre su Francia natal y México y que en su juventud se estableció en Uruguay ha ido concretando una serie de acercamientos a la música de cámara y orquestal, con el piano como base de operaciones. El disco Suite para piano y pulso velado (2016), el concierto La esfera, junto con el gran compositor y violonchelista brasileño Jaques Morelenbaum (director y arreglador de la banda de Caetano Veloso durante más de 20 años) fueron algunas de esas estaciones camerísticas. En 2020 el estreno del ballet La tregua lo elevó a un nuevo sitial, nada frecuente entre los compositores uruguayos: el de autor de música para danza clásica. Y el año pasado dio un paso más en su constante evolución artística y se unió a la Orquesta Filarmónica de Montevideo en un concierto sinfónico que tuvo lugar el 26 de julio en el Teatro Solís y que recibió un título inmejorable: Montevideano. En ese concierto, además de obras de Supervielle, la Filarmónica también interpretó composiciones de Jaurés Lamarque Pons y de Sergio Navatta. Luego del concierto, Supervielle grabó con su banda de cámara tres temas adicionales no incluidos en el concierto.

    La idea de Montevideano fue de Martín García, director artístico de la Filarmónica desde 2022, quien convocó a Luciano con la consigna de crear juntos un concierto dedicado a la ciudad de Montevideo y al Solís. Ambos definieron el repertorio conjuntamente y acordaron sumar al equipo creativo a Álvaro Hagopián, un pianista, director y arreglador con vasta experiencia en el abordaje sinfónico de los géneros populares como el tango y el candombe. La orquestación de los temas grabados fuera del concierto corresponde a Pablo Rey. Entre los cuatro crearon los arreglos de Montevideano. El sello Little Butterfly Records acaba de publicar, en formato digital y en vinilo, ese registro grabado en vivo en un disco que lleva el mismo nombre, y que será presentado en vivo el miércoles 12 a las 19.30 en el mismo escenario, y con los mismos protagonistas (entradas en Tickantel de $ 400 a $ 890). A propósito de la publicación y presentación de este valioso disco, Búsqueda mantuvo una entrevista conjunta con Supervielle y García. Lo que sigue es una síntesis de la charla.

    Viejos conocidos. García contó que se conocen con Supervielle desde hace mucho tiempo, pues fueron compañeros de clase de composición en la Escuela Universitaria de Música a fines de los años 90, donde él estudiaba dirección orquestal y Supervielle se formaba como pianista. “Martín estaba un poco más avanzado que yo en la carrera y esa era la única materia en la que coincidimos”, recordó Supervielle. García contó que la idea de hacer algo juntos se remonta a cuando el conductor sinfónico estuvo al frente de la Orquesta Sinfónica del Sodre, en 2017. “En ese momento comenzamos a concebir el concierto La esfera, junto a Morelenbaum, que finalmente se concretó fuera del Sodre, como un proyecto independiente”. Supervielle recuerda como antecedente lejano una incursión orquestal con Bajofondo, en su disco Presente (2013), y coincide con García en que el proyecto La esfera es su primer trabajo como compositor orquestal, aunque se trataba de una orquesta reducida, de cámara.

    García retoma el relato: “Entonces al asumir en la Filarmónica me propuse concretar esta idea de crear algo con Luciano. Es una colaboración muy natural por el tipo de música que crea Luciano, por su mezcla de influencias de hip hop, electrónica, pop, pero que a la vez dialoga con una tradición clásica que es evidente por cómo toca el piano y por una cantidad de gestos musicales que lo habitan. Montevideano es el desarrollo natural de la música de Luciano y a la vez un destino muy lógico de la orquesta por el camino que viene transitando desde hace décadas, de programas de música popular que buscan ampliar los públicos. Ha sido muy orgánica esta unión de la orquesta con su música. Es un encuentro de colores que se amalgaman armónicamente”.

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    La suite de La tregua. El cañón central de Montevideano es la suite del ballet La tregua, una adaptación sinfónica de cuatro músicas compuestas por Supervielle para esa producción del Ballet Nacional del Sodre. “El corazón del disco —explica Supervielle— es La tregua, es lo que le da sentido al lanzamiento, porque es un estreno, es música que nunca fue editada, música que si no fuiste al Sodre a ver el ballet nunca la escuchaste”. Para García, la música de La tregua “tiene mucho impacto” que “dialoga con la tradición que existe desde hace siglos de tocar en formato de concierto la música compuesta para los ballets, como Cascanueces, La bella durmiente o El lago de los cisnes”. Supervielle complementa: “Hace mucho que grabo y toco con cuartetos de cuerdas. Es lo que sé escribir, entonces para estos arreglos de la suite abrí el juego a Hagopián a lo que él proponía. Y él tomó un montón de decisiones que no estaban en la composición original”.

    Así entiende García esta reunión: “La orquesta sinfónica es un instrumento que está al servicio de la sociedad y en diálogo con distintas expresiones populares desde siempre y de distintas maneras. Supervielle es el compositor y la orquesta está reimaginando esas músicas con sustento en la visión y la sensibilidad del orquestador. Además, algunos de los músicos de la orquesta ya han tocado con Supervielle en otros proyectos, por lo que todo cierra, todo ha sido muy circular”.

    La novela La tregua, de Mario Benedetti, es una obra muy montevideana no solo por su ambientación sino por su temática, y la obra musical La tregua es muy montevideana por los géneros que la construyen. Además, Montevideano es el nombre del concierto y eso remite al origen de la música y también al sentimiento que Supervielle reivindica con la ciudad, por más que no sea donde nació: “Montevideo es el concepto originario de todo esto. Hay muchas cosas que me conectan con esta ciudad. Yo soy hijo artístico de esta ciudad. No podría hacer esta música si no hubiera crecido acá y no me hubiera vinculado con sus músicos. Es un pequeño homenaje a todo lo que ella me ha dado. Y en la puesta en escena del ballet de La tregua que concibió (la coreógrafa) Marina Sánchez, que es la gran ideóloga de la obra, Montevideo era un personaje, mucho más que en la novela de Benedetti. La ciudad vista por los personajes de La tregua. Y por eso en la música está representada la ciudad”.

    Luciano no solo alude al tango y al candombe, sino que evoca los géneros que nutrieron su primer proyecto musical, Plátano Macho, que tuvo gran notoriedad en la segunda mitad de los 90, de la mano del disco The perro convention y de temas como Pendeja y Life in hell, en los que junto a Gabriel Casacuberta (Clecter), Andrés Pérez Miranda (Androoval) y Choniuk, entre otros, rapeaba en francés, inglés y español con el nickname LSPiano: “Cuando digo que me crie musicalmente en esta ciudad, también hablo del hip hop y electrónica. Este es un disco de un Montevideo de hoy, de lo que he ido recolectando musicalmente en estos años”.

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    Portada del disco Montevideano

    Portada del disco Montevideano

    El sonido. Hay cuatro voces invitadas en Montevideano: Camila Rodríguez (cantante de Niña Lobo), el rapero AVR y las solistas Cecilia De los Santos y Camila Ferrari. La grabación en vivo fue realizada por el experimentado ingeniero de sonido César Lamschtein y la mezcla y el masterizado estuvieron a cargo del ascendente productor Nicolás Demczylo. El resultado sonoro es inmejorable. De acuerdo a Supervielle, el sonido del disco es un reflejo muy natural del sonido en vivo: “No me obsesioné con corregir afinaciones, se retocaron solo algunos detalles porque todo estuvo muy bien ejecutado el día del concierto”.

    ¿Dónde están? El álbum se completa con seis composiciones preexistentes, que fueron reinventadas para este formato musical de gran porte: Sabelo, Un poco a lo Felisberto, Sublimación, Vuelo al sur y Soltar tu mano, la única canción con letra del disco, cantada por Supervielle, dedicada a su esposa fallecida recientemente.

    Son conocidas esas tristes circunstancias familiares, que cambiaron radicalmente su vida cotidiana y lo hicieron abandonar los viajes por todo el mundo, que le eran habituales en los tiempos de auge de Bajofondo. No valía la pena volver a preguntárselo. Lo ha contado en varios reportajes y también ha explicado que por esas razones volvió a conectar fuertemente con el medio musical montevideano, a enraizar con la vida social y también con la vida política uruguaya. Como consecuencia de eso son notorias sus frecuentes manifestaciones políticas (no partidarias) en sus redes sociales. Y también como consecuencia de ese compromiso compuso una canción dedicada a la cuestión de los derechos humanos. Se llama ¿Donde están? y es una pieza originalmente interpretada solo al piano, publicada como simple en 2022, que asigna una nota por cada persona como desaparecida por la dictadura. Cuando se publicó en YouTube, en un video producido por el grupo de familiares de desaparecidos, fue inmediatamente viralizada. Antes del inicio de la versión de Montevideano, se escucha el anuncio de Supervielle: “Esta melodía fue compuesta con 197 notas. Ahora tiene 196. En Uruguay hoy todavía existen 196 personas desaparecidas durante la dictadura militar. Aún nos preguntamos: ¿dónde están? Ojalá que esta melodía vaya perdiendo sus notas a medida que las encontremos. Entonces, quizás llegue el día en que esta música desaparezca”.

    Así la contextualiza: “Siempre me involucré con algunas temáticas como artista. Y eso siempre es una decisión política. Uno pertenece a la sociedad y uno decide hasta donde se involucra. Tengo un profundo respeto por quienes se involucran más e incluso a quienes se identifican en forma partidaria. Yo nunca opté por la militancia partidaria, más allá de que siempre estuve identificado con el Frente Amplio. Mi militancia siempre fue contribuir con un granito de arena con una vida cultural más diversa y después con cosas que me tocan más directamente, como la inclusión en la discapacidad, por mis hijos. Me preocupo y estoy vinculado a diversas asociaciones. Y la temática de los desaparecidos siempre me sensibilizó mucho por más que no tengo familiares desaparecidos. El hecho de vivir en una ciudad donde ocurrieron esos hechos me moviliza mucho, siempre participé de las marchas del silencio y tuve algunas acciones en mis conciertos. Esta obra me surgió casi en forma espontánea, dos o tres días antes de una marcha; una piecita para piano de 197 notas, una idea muy simple que salió muy rápido. Todos tienen derecho a hacer el duelo de sus seres queridos y que no se sepa la verdad sobre esas personas siempre me pareció inaceptable. Esta es mi manera de contribuir. Después Martín me propuso hacer esta versión orquestal para Montevideano. Y en esta versión creo que toma otro vuelo, otra relevancia, otro impacto”.