El dato de inflación de julio generó satisfacción en las autoridades económicas de gobierno, que a su vez proyectan que la tasa anual se mantenga en los próximos meses en torno a su meta de 4,5%.
El IPC prácticamente no varió en julio y la inflación de 12 meses bajó a 4,53%; Guillermo Tolosa, presidente de la autoridad monetaria, proyecta que la tasa anual móvil oscilará en torno a ese guarismo en los próximos meses
El dato de inflación de julio generó satisfacción en las autoridades económicas de gobierno, que a su vez proyectan que la tasa anual se mantenga en los próximos meses en torno a su meta de 4,5%.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEl mes pasado, de manera similar que en junio, el Índice de Precios al Consumo (IPC) registró una variación prácticamente nula; subió 0,05%, tras la baja previa de 0,09%. La tasa de inflación en períodos de 12 meses disminuyó de 4,59% en junio a 4,53% en julio, informó este martes el Instituto Nacional de Estadística.
“El dato muestra la consistencia de la inflación con la meta del Banco Central (BCU)”, declaró a Búsqueda el presidente de la autoridad monetaria, Guillermo Tolosa.
“Mirando hacia adelante, el BCU proyecta que, de no mediar cambios sustantivos en el entorno, la inflación también oscilará en torno a la meta de 4,5%”, agregó.
Según el jerarca, estos “resultados resaltan la plena potencia del régimen de metas de inflación que utiliza el BCU, un marco que ha demostrado ser exitoso en buena parte del mundo y que viene también mostrando resultados concretos en Uruguay”.
Pero subrayó: “A diferencia de otras etapas de nuestra historia, esta baja de la inflación no sucede a costa de desequilibrios macroeconómicos ni del deterioro de las cuentas externas. Por el contrario, hoy el proceso es más sólido y sostenible que en el pasado”.
Las actuales autoridades entienden que, durante el anterior gobierno, el manejo que se hizo de la política monetaria propició un descenso de la inflación con costos que recayeron sobre los sectores vinculados al comercio internacional (transables).
Entrevistado en Búsqueda en abril, poco después de haber asumido la presidencia del BCU, Tolosa afirmó que la “inflación no transable bajó realmente muy poco y el grueso de la caída (…) ha sido por la inflación transable, con lo cual el exportador siente que sus ingresos aumentan a un ritmo que es el de la inflación transable, pero sus costos aumentan a un ritmo mucho mayor, que es el de la inflación no transable. Esa dicotomía, que nosotros llamamos desinflación asimétrica, genera dificultad en la competitividad, que en cierta medida refleja factores estructurales, como lo que fue el ingreso masivo de dólares por inversión extranjera directa —que es inevitable—”.
En esa entrevista Tolosa se refirió al propósito de ir hacia objetivos de inflación más ambiciosos.
Señaló: “Nuestra meta es que la inflación y las expectativas de inflación converjan a lo que es el centro de la meta del 4,5%. Y una vez que cumplamos con ese objetivo —todavía no estamos ahí— revaluaremos la situación, dada la circunstancia y el contexto, y veremos cuál creemos que debería ser la nueva meta”.
Para el jerarca, “sin duda, 4,5% luce alta a nivel internacional. Un país emergente, maduro, generalmente tiene 3% como meta de inflación o en algunos casos 3,5%, así que esa debería ser la aspiración del Uruguay, eventualmente. Como digo, se verá la cadencia de la reducción de la meta llegado el momento; como meta final debería ser una de esas dos”.
El BCU tendrá su próxima instancia de análisis de la política monetaria el martes 19. Tras su anterior Copom del 8 de julio, el directorio resolvió recortar en 25 puntos básicos la tasa, al 9,0% anual, en terreno contractivo, y adelantó que “en la medida en que la inflación evolucione conforme a lo esperado y las expectativas de los agentes sigan descendiendo, el BCU entiende que podría haber espacio para continuar” revisándola a la baja.