Mieres analizó las “falencias” de los lineamientos planteados por la nueva administración, habló del riesgo del “tiro en el pie” por la desindexación “simbólica” que proponen y de la pérdida de puestos de trabajo que pueden acarrear estas pautas en los sectores o franjas salariales más bajas, que son los que el Poder Ejecutivo busca favorecer en mayor medida.
Entre el público también había un grupo de técnicas y negociadoras del MTSS que saludaron a Lestido a la salida del evento para quedar a las órdenes y abiertas al diálogo.
Sobre “triunfos” y una mirada “al pasado”
En el panel económico, la mirada de los expositores ofreció a los asistentes un análisis bastante equilibrado sobre los efectos que los lineamientos de la undécima ronda puedan llegar a generar en la ecuación de las empresas.
Silvia Rodríguez, economista del Centro de Investigaciones Económicas, consideró que el crecimiento sugerido de los salarios para los próximos dos años es menor que el proyectado para el país. Consideró que parten de indicadores de inflación “creíble” y estimó que no generarían un “impacto negativo”, porque mantendrían “estable el peso de la masa salarial” con relación al Producto Bruto Interno, lo que implicaría que el consumo en la economía “no se deteriore”.
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Los lineamientos salariales propuestos por el gobierno prevén ajustes según tres franjas salariales
Mauricio Zina/adhocFOTOS
Por su parte, el economista Hernán Bonilla, que preside el Centro de Estudios para el Desarrollo, se refirió a los “problemas” que plantean estas pautas en una economía que va “de más a menos” este año porque “se va desacalorando”. Si bien “a todos nos gusta ganar más, hay que tener cuidado porque el mercado laboral” tiene un nivel de empleo “muy bueno”, advirtió. En particular, para Bonilla, es “probable” que se pueda llegar a “destruir empleo” en la primera franja salarial prevista en los lineamientos —que va hasta los $ 39.000 nominales— porque es aquella en la que los ajustes son mayores, pero donde los niveles de productividad son menores.
En tanto, el periodista económico Federico Comesaña destacó que las pautas del Poder Ejecutivo encierran en esta oportunidad un “avance” en la desindexación salarial, por el hecho de que la tercera franja (de $ 165.229 en adelante) se haya dejado “desatada” a la inflación. Para Comesaña, en esta oportunidad “hubo un triunfo avasallante de la visión” del MEF sobre la del MTSS.
Esa cuestión fue controvertida en el segundo panel, enfocado a un análisis desde el punto de vista más jurídico-laboral y en el que los panelistas (Mieres, el experto Leonardo Slinger y Yarza) expresaron un análisis mucho más coincidente y crítico con relación al marco que el Poder Ejecutivo puso arriba de la mesa para guiar la negociación colectiva.
Los tres expositores discreparon con la visión de Comesaña en cuanto al triunfo de la mirada del MEF.
Yarza argumentó que en la pulseada salió “victorioso” el MTSS y planteó que los lineamientos reflejan “dos modelos” económicos o países “distintos”: el del MEF, que pretende mantener la inflación controlada en niveles bajos y otro, el del MTSS, en el que “parece que el país está creciendo en los mismos niveles del 2013-2014”.
Consideró que cuando se plantea solo para el primer año y para la primera franja salarial, considerar un ajuste por inflación subyacente, y en las otras no, ya es posible darse cuenta de que “se armó como un Frankenstein entre Economía y Trabajo, del cual no se pusieron del todo de acuerdo y salieron estos lineamientos”.
Cuestionó que los crecimientos salariales establecidos, en especial en la primera franja, están “muy por encima” de lo que se espera se expanda la economía para los próximos años. “¡No me dan los números!”, alertó Yarza, y señaló la falta de razonabilidad de las reglas con las que se va a negociar.
Resaltó que hay una “garantía de que va a haber crecimiento” para los salarios del sector privado cuyo “piso económico” radicará y sostendrán las empresas. En contraposición, dijo que, por primera vez desde 2005 (exceptuando la pandemia de Covid-19, cuando hubo pérdida salarial consensuada tripartitamente), estas pautas convalidan una caída salarial para los sueldos más altos, donde hay mayor productividad.
Para Yarza, en general, como las pautas no contemplan la heterogeneidad de los sectores y las empresas y establecen un “crecimiento tan alto” por fuera de los vaivenes de la economía, no queda “mucho espacio para negociar”, advirtió.
“¿Qué vamos a estar negociando? ¡Más crecimiento del que se dio! ¿Qué vamos a estar negociando? Cuestiones no salariales que también tienen un peso económico más del que ya tienen estos lineamientos. ¿Qué vamos a estar negociando? ¡Que en el 2026 se quiera hablar de la reducción de la jornada!”, cuestionó.
superior tripartito
En la primera reunión del Consejo Superior Tripartito
Mauricio Zina/adhocFOTOS
Al finalizar el panel, el asesor legal de la CCSU, Juan Mailhos, reflexionó acerca de si estas son las pautas que el país necesita. “Quedó claro de que hay algunas cuestiones que representan una inconsistencia, una vuelta al pasado. Acá hay una visión que se reitera, y seguramente muchos de los resultados que hubo (con relación a la pérdida de empleo), se van a volver a repetir”, señaló.
Y advirtió: “Ojo con el segundo plato, porque el primer plato son los Consejos de Salarios. El segundo plato va a ser el tema reducción de jornada. Y así como vemos difícil o inexistente el tema de productividad, no vamos a llegar en tiempo y forma a establecer criterios de productividad antes que (llegue) la modificación de los tiempos de trabajo“. Ante ese panorama, proyectó que es probable que se encarezca aún más el costo salarial, que, en el caso de las firmas del sector comercial y de servicios, representa más del 60% del total de costos.
Refuerzo de negociadores
La escasez de negociadores también es algo que ha sucedido en anteriores rondas de negociación y que preocupa en general a las partes para que el funcionamiento de las mesas sea fluido.
Ante la dificultad que la falta de personal plantea al funcionamiento de las mesas, lo que fue comentado por el ministro de Trabajo y Seguridad Social, Juan Castillo, en el último Consejo Superior Tripartito, la cartera está gestionando un “refuerzo del número de delegados” en representación del Poder Ejecutivo.
El apoyo adicional a la Dirección Nacional de Trabajo (Dinatra) se tramitó a partir del convenio entre el MTSS y la Corporación Nacional para el Desarrollo, en el marco de régimen de contratación de arrendamiento de servicios. Con fecha límite de inscripción al 10 de julio, se realizó un llamado a 12 consultores profesionales —ajenos a la función pública o contratos con el Estado, a excepción de docentes— para el “fortalecimiento de instancias de negociación colectivas e individuales por el período agosto 2025 a enero 2026”, señalan los términos de referencia.
Con una dedicación horaria de 30 horas semanales (seis horas diarias), el sueldo para los profesionales en relaciones laborales, economía y otras ciencias sociales será de $ 91.500, IVA incluido. Por seis meses —y con la posibilidad de extenderse por otros seis adicionales— se dedicarán a la elaboración de informes técnicos, convocatoria de audiencias, redacción de actas y otras tareas afines.
Tal como informó a Búsqueda el subdirector de Trabajo, Álvaro Inchauspe, la Dinatra contaba con una plantilla de 104 personas en marzo de 2020 , entre las que había 43 negociadores y “un par de administrativos”. En marzo de 2025, había 81 funcionarios en total, dedicados a la negociación colectiva, 37 negociadores y solo un administrativo. La razón de esa disminución es por la no reposición de vacantes.
“Algo parecido pasó en la parte de lo que llamamos negociación individual, que había 20 negociadores en el 2020, y en el 2025 había 12”, apuntó Inchauspe. Por eso, la docena de profesionales que se prevé incorporar se repartirán entre la división de negociación colectiva y la individual, explicó.
A la salida de la segunda reunión del Consejo Superior Tripartito hace unas dos semanas, el viceministro Hugo Barretto declaró a la prensa que “hubo observaciones de ambas partes (trabajadores y empresas) a los lineamientos del Poder Ejecutivo, unos por considerarlos insuficientes y otros por considerarlos excesivos”.
Inchauspe consideró que “hay mucha expectativa” de parte de los distintos actores. “Cada uno está elaborando sus estrategias, que es lo normal. No sé si va a ser más difícil que en rondas anteriores (llegar a acuerdos), eso se verá en las mesas negociadoras”, expresó.
El “deseo” desde la Dinatra es que la undécima ronda, que tuvo comienzo formal el pasado 9 de julio, esté terminada en los próximos 90 días, dijo.
Los equipos negociadores ya comenzaron las primeras reuniones informativas con los representantes nombrados por los trabajadores y empresarios, para que las partes se conozcan “y dejar en claro la posición del Poder Ejecutivo y del MTSS en particular”, dijo. Pero, en los hechos, los grupos “madre” y los subgrupos comenzarían a convocarse a partir de la semana que viene. Uno de los primeros será el del sector de la salud.
En total se darán negociaciones en más de 180 grupos o mesas de negociación. Entre ellos, cerca de 160 tienen sus convenios vencidos desde el 30 de junio.