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    Impuestos: por evasión y otras ineficiencias, la DGI resignó de recaudar un 18% del IVA

    La administración tributaria apuesta a mejorar la eficiencia recaudatoria del IVA, que para 2023 fue estimada en un 63,3%

    La capacidad recaudatoria de un impuesto depende de varios factores, como el alcance del hecho económico gravable, el tipo de tributo y el nivel de sus alícuotas. La diferencia entre la recaudación potencial que se obtendría según su diseño teórico y lo que efectivamente se cobra es la “brecha de eficiencia” o la “ineficiencia” del impuesto.

    Esa brecha puede atribuirse, básicamente, a dos razones. Por un lado, a la existencia de exoneraciones, tasas reducidas, deducciones extraordinarias y regímenes simplificados, entre otros instrumentos aprobados por decisión política de los gobiernos (asociados al concepto de “gasto tributario”, ya que suponen una resignación fiscal). Por otro, a la pérdida de recaudación derivada del incumplimiento de pago por parte de los contribuyentes, por ejemplo, debido a la evasión.

    La Dirección General Impositiva (DGI) realiza estimaciones periódicas de esa brecha para el Impuesto al Valor Agregado (IVA) y el Impuesto a las Rentas de las Actividades Económicas (IRAE) —dos de los pilares de la caja del gobierno—, aunque, a diferencia de las administraciones de Brasil o Perú, no publica esos análisis. Sin embargo, su director, Gustavo González Amilivia, entrevistado en junio del año pasado en el programa Quién es quién de Diamante FM, comentó algunas cifras referidas al factor de la evasión que compone parte de la “brecha de eficiencia”: “En IVA estamos en el entorno de 20%, más o menos, y en el Impuesto a la Renta de las Actividades Económicas estamos arriba del 40%”.

    El Centro Interamericano de Administraciones Tributarias (CIAT) divulgó recientemente un estudio realizado por un economista de la DGI, Fernando Peláez, que actualizó cálculos de eficiencia y brechas para Uruguay y otros 17 países miembros de ese organismo técnico, con los datos de los años 2021, 2022 y 2023 como los más actuales.

    En el promedio de ese trienio, la eficiencia recaudatoria del IVA en Uruguay fue de 63,3%. El porcentaje restante, que la DGI se perdió de cobrar respecto de lo que teóricamente podría haber captado con ese impuesto, se explicó en un 19% por tratamientos preferenciales —“gasto tributario”— y otro 17,7% por evasión u otros factores de ineficiencia recaudatoria.

    En una perspectiva a largo plazo, el indicador de eficiencia del IVA en Uruguay mostró una mejora a partir de los primeros años de la década de 1990, desde en torno a 40%, una tendencia que tuvo una pausa con la crisis económica del 2002-2003. Luego, la eficiencia recaudatoria volvió a aumentar y tocó un máximo en toda la serie en 2008 (67%), después se estabilizó en niveles algo más bajos y retrocedió hasta un 55% en 2019. El indicador se ubicó en 63% en 2021, en 65% en 2022 y en 62% en 2023.

    El estudio de Peláez no desagrega los dos componentes de la “brecha de eficiencia” para cada uno de estos años, sino que los presenta como un promedio del período 2021-2023.

    González Amilivia dijo en aquella entrevista radial que el objetivo de la Impositiva para este período es abatir la evasión del IVA a los niveles más bajos que hubo en el país, que siguió en torno a un 15%. Para eso, “hay que generar la conciencia de que la evasión es nociva para la sociedad”, sostuvo.

    El Plan Estratégico de Gestión 2025-2029, cuya elaboración terminará en estos días, tiene el propósito de disminuir la evasión entre sus objetivos. Para ello, la DGI se propone adoptar un Modelo de Gestión de Cumplimiento Tributario que hará a la institución “más ágil, inteligente y cercana”, que debería mejorar los niveles de recaudación. Fortalecer la caja, a partir de una mayor eficiencia recaudatoria y de las modificaciones impositivas incorporadas con la Ley de Presupuesto vigente, es una apuesta clave en la estrategia definida por el Ministerio de Economía para la reducción del déficit fiscal.

    Desde el Frente Amplio, un reciente documento interno, elaborado por la Unidad Temática de Economía de la Comisión de Programa, sugiere posibles modificaciones tributarias que alcanzan al IVA (alentando su “personalización”) y al IRAE, en el entendido de que este impuesto a las empresas tiene una “muy baja recaudación”, debido a “la gran variedad de incentivos fiscales que lo afectan”.

    La renta empresarial

    Según el estudio publicado por el CIAT, la eficiencia recaudatoria del IRAE —un tributo con tasa de 25% que deben las empresas en función de sus ganancias— en Uruguay era de 39% en 2023; es un máximo en toda la serie, que se inicia en 1990.

    Refiriéndose a los resultados para el conjunto de los países estudiados, la mayoría latinoamericanos y caribeños, Peláez señala que su lectura “muestra que aún persisten espacios de acción” para mejorar los niveles de recaudación de ambos impuestos.