Invitado por la OCDE, el jerarca asiste esta semana a la decimoctava edición del Foro Económico Internacional sobre América Latina y el Caribe, un evento convocado por el Centro de Desarrollo de esa organización, el Banco Interamericano de Desarrollo y la Agencia Francesa de Desarrollo. También participará en el Consejo Ministerial de esta organización que impulsa políticas a favor del desarrollo económico con sede en París.
En un panel que compartió, entre otros, con el canciller argentino, Pablo Quirno y el nuevo ministro de Economía de Paraguay, Oscar Lovera, Oddone dijo que, más allá de sus “diferencias domésticas”, el “sistema político uruguayo” comparte la visión de que el mundo está “en transición”. Hay un “cambio sistémico”, en el que “un conjunto de consensos” que estuvieron presentes en los últimos 70 años están ahora “controvertidos”. Para un país como Uruguay, con “tres millones de habitantes, que ha hecho su transición demográfica —a diferencia de la región— y que tiene altas preferencias por la cohesión social, (eso) es un enorme desafío”.
Diversificación de “riesgos”
Según el ministro, lo que el país ha “hecho durante 40 años a lo largo de distintos gobiernos de distinto signo es esencialmente diversificar” sus “riesgos”. En materia de inserción internacional, los “riesgos de exposición a una región financiera, política y económicamente inestable”, así como el derivado de “una alta dependencia mono producto de exportación”. “Lo hemos hecho relativamente bien: al día de hoy, nuestro principal socio en bienes es China” —y en los mercados de Argentina y Brasil se colocan “cosas” que “no le vendemos a nadie”, porque tiene ventajas de acceso—, lo es Estados Unidos en el sector de servicios, mientras que la Unión Europea es el origen más importante de la inversión extranjera directa, repasó.
“La diversificación de riesgos ha sido un elemento central, en paralelo a la estabilización macroeconómica (...). Uruguay tiene unas cuatro décadas batallando sobre esto, y hoy tenemos una economía estable macroeconómicamente, a lo que agrega la estabilidad institucional y política y la calidad de sus políticas públicas, su principal factor de competitividad. Lo cual no es suficiente. Si no mejoramos la productividad del trabajo, no mejoramos la capacidad de atraer inversión, es muy difícil que seamos competitivos. Tenemos una gran inserción regional, tenemos una gran capacidad de producción energética, pero tenemos enormes desafíos”, reflexionó el ministro.
Según Oddone, por eso el gobierno está “trabajando en la adopción de estándares internacionales. El tratado con la Unión Europea, nuestro acercamiento a la OCDE, con la que estamos haciendo un trabajo sobre identificación de los gaps en materia de políticas públicas, y el trabajo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para mejorar nuestro frame fiscal son tres elementos centrales. Cómo mejoramos los estándares de manera tal de continuar generando estabilidad macro, transparencia y sostenibilidad fiscal, y condiciones para que el sector privado siga invirtiendo (en Uruguay) en un mundo complejo e incierto”.
Destacó tres “factores” que ambientan la inversión privada en Uruguay. Primero, la “capacidad de resiliencia” del país a partir de su estabilidad macroeconómica, que el jerarca ilustró señalando que actualmente la inflación anual es la “más baja en 70 años”, que la prima de riesgo soberano es la menor de la región y que la calificación de la deuda como investment grade ya tiene 15 años.
Segundo, el acceso a mercados. Oddone destacó que, además de la agenda conjunta con el Mercosur, el país tiene una bilateral. “Estamos avanzando con el (acuerdo Transpacífico) CPTPP, que para Uruguay es clave y está en los bordes de lo que podemos hacer dentro del Mercosur, son conversaciones que tenemos con nuestros colegas”, afirmó, mirando al canciller argentino sentado a su costado.
Como tercer factor, el jerarca dijo que Uruguay ofrece “certezas” y que, “independientente de quién gobierne en Uruguay, independiente de quién sea el ministro de Economía, las reglas se cumplen” y los “contratos se honran”.
“Es la razón por la cual, en este contexto (...), estamos procurando avanzar en acercarnos a la OCDE, en acercarnos a estándares fiscales de otro calibre trabajando con el FMI y generando una serie de firmas con países, como lo acabamos de hacer con el Reino Unido, con estándares de inversión en algunos sectores estratégicos, como inteligencia artificial e industria aeroespacial”, expresó. Según Oddone, estos son esfuerzos “de Uruguay”, que llevará adelante “cualquiera sea el gobierno que esté allí”.
La visita a la sede de esta organización por parte del jerarca no es la primera en su calidad de ministro.
Lo que debe hacer Uruguay si quisiera ingresar a la OCDE
A fines del año pasado, el ministro plasmó un pragmático paso para explorar caminos de mayor acercamiento de Uruguay a esa organización, de la que el país ya forma parte a través de algunos comités.
“Yo estuve en París en la OCDE en diciembre. La OCDE lo que nos dijo fueron dos cosas. El primer mensaje fue que, en este momento, si hay un país, hay dos países en el mundo que tienen condiciones serias para ser aspirantes a la OCDE, ellos son Singapur y Uruguay. Esto dicho por las autoridades (del organismo) sin ningún estudio”, contó Oddone en el marco de una entrevista con Búsqueda publicada en enero pasado.
“En ese escenario, ¿qué dijimos? —añadió—. Ponernos nosotros en una discusión política de pedir al gobierno que evalúe si ingresar o no a la OCDE, y después de que tuviéramos el apoyo, nos dijeran (desde la organización) ‘bueno, pero hay una cola y vos estás atrás de esos países’, es como ridículo. Entonces, ¿qué hacemos? Simulemos por un momento que quisiera entrar a la OCDE, que no está definido. Hagamos un estudio económico hecho por la OCDE donde me digan qué cosas debería hacer (el país) para ser aspirante. En ese año nos vamos a conocer con la OCDE, vamos a ver cómo trabajamos, ellos van a conocer nuestros defectos y nosotros vamos a conocer sus requisitos, cuánto sentido tiene. Y vamos a encontrar un estado de situación de que, si quisiéramos algún día decidirnos, esta es la lista de cosas que tenemos que hacer y el tiempo que tendríamos”.
Para el ministro, esa información le resultará “muy relevante” al gobierno “para definir”, y a la OCDE “le va a servir para entender si, en la cola que tiene establecida, Uruguay tiene que estar en tercer, cuarto, quinto lugar o tiene que pasar primero”.
Oddone tiene, en principio, una posición favorable a la adhesión: “A priori, es: toda vez que yo pertenezco a un club de países que comparten visiones civilizatorias similares estoy protegido de un mundo mucho más hostil. Eso sí lo pienso. Por eso el CPTPP (Acuerdo Transpacífico), por eso el acuerdo Unión Europea-Mercosur, por eso la OCDE. Esos son paraguas para un pequeño país; no es lo mismo estar solo, solo, solo, en una región que se volvió distinta a nosotros, que estar amparado bajo paraguas de países que son parecidos a nosotros”.
Fundada en 1961, la OCDE se presenta en su sitio web como una organización intergubernamental que asesora en el “diseño de políticas que favorezcan un crecimiento resiliente, inclusivo y sostenible” y promueve “redes” para la cooperación internacional, “incluida una estrecha colaboración con el G7 y el G20”, los grupos que aglutinan a varias de las economías más ricas y poderosas del mundo. Entre los 38 miembros actuales de la organización están Estados Unidos, Japón, Alemania, Reino Unido, Canadá, Corea del Sur e Italia; y los latinoamericanos son Chile, Costa Rica, Colombia y México.