Después de la fuerte caída registrada en el primer trimestre, el Índice de Clima Económico (ICE) de Uruguay repuntó en abril-junio debido a una mejora en las expectativas para el segundo semestre.
Después del fuerte deterioro en las condiciones económicas en el primer trimestre captado por el sondeo que realiza la Fundación Getulio Vargas, el panorama mejoró en abril-junio
Después de la fuerte caída registrada en el primer trimestre, el Índice de Clima Económico (ICE) de Uruguay repuntó en abril-junio debido a una mejora en las expectativas para el segundo semestre.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEl ICE, elaborado por el Instituto Brasileño de Economía de la Fundación Getulio Vargas (FGV) de Brasil, combina un indicador de la situación económica actual de los países y otro de expectativas, que indica perspectivas para los próximos seis meses. La escala varía de 0 a 200 puntos, y la marca de 100 puntos es el umbral entre condiciones económicas favorables y desfavorables. Es calculado para 10 países de América Latina.
Uruguay presentó un ICE de 99,3 puntos en el segundo trimestre, una recuperación de 21,8 puntos en comparación con los 77,5 del primero. Al inicio del 2026 el índice había caído 34,7 puntos.
En el promedio de los últimos 10 años, el ICE de Uruguay fue de 101,1 puntos, el más alto de los países analizados después de Paraguay (125,5).
La mejora del índice en el segundo trimestre estuvo explicada exclusivamente por la suba del indicador de expectativas (de 75,0 puntos en enero-marzo a 120,0), ya que el referido a la situación presente se mantuvo en 80,0.
Tras alternar un trimestre de crecimiento y otro de contracción, en todo el primer semestre el Producto Interno Bruto (PIB) fue un 0,3% mayor que en enero-junio de 2025, según el Banco Central del Uruguay. Las autoridades económicas esperan una aceleración del nivel de actividad, de modo que en el promedio de todo 2026 la expansión sería de 1,6%. Varias consultoras y el Fondo Monetario Internacional proyectan un crecimiento menor.
La encuesta a especialistas en la que se basa el informe identifica la percepción de estos sobre los principales obstáculos al crecimiento económico en cada país. La FGV les presenta 15 cuestiones relacionadas con aspectos económicos e institucionales. Las respuestas se presentan expresadas en porcentaje de los encuestados que los mencionan como problemas relevantes; los valores superiores al 50% indican una relevancia del factor, mientras que las puntuaciones inferiores sugieren una baja prioridad (cuando se realizó la encuesta).
En Uruguay, dos factores fueron mencionados por el 100% de los encuestados: la “falta de mano de obra calificada” y la “falta de innovación”. A su vez, la “falta de competitividad internacional” fue señalada por el 80% y la “infraestructura inadecuada” por el 60%.
Otros problemas para el crecimiento, pero de baja prioridad, son las “barreras legales y administrativas para los inversores”, la “demanda insuficiente” y la “mayor desigualdad de ingresos”, todas con menciones del 40% de los encuestados. La “falta de capital” y las “barreras a la exportación” fueron indicadas como un obstáculo por el 20%.
En los demás países de la región abarcados por el estudio del instituto de investigación brasileño, los problemas para el crecimiento más señalados (por el 100% de los encuestados) son variados, aunque en cinco coinciden la “infraestructura inadecuada”, junto con otros como la “corrupción” (Colombia, Ecuador y Perú). La “demanda insuficiente” es el único factor mencionado por la totalidad de los encuestados para Argentina.
La encuesta del primer trimestre de 2026 se realizó en un ambiente geopolítico adverso, marcado por el inicio de la guerra en Medio Oriente. Transcurridos algunos meses desde el inicio de las hostilidades, “aún no se vislumbra una solución efectiva para el conflicto. Con idas y venidas en las discusiones sobre un alto el fuego, las cadenas globales de valor siguen afectadas por el aumento de los costos de producción y transbordo” en esa zona del mundo, señala el informe, que vuelve a poner el foco en los costos asociados a esta situación para América Latina.
¿En qué medida el conflicto entre Irán y Estados Unidos afectó la estructura de costos del entorno empresarial en su país?, preguntó la FGV. En Uruguay, la totalidad de quienes respondieron al sondeo evaluaron que el impacto ha sido “moderado (perceptible, pero manejable)”.
“Llama la atención la dispersión de las respuestas. Para América Latina, el 38,0% de los encuestados espera efectos persistentes sobre los precios, perdurando durante más de 12 meses o no retornando nunca a los niveles anteriores. En el otro extremo, el 18,7% espera un retorno relativamente rápido de los precios a los niveles previos al conflicto. El período que más encuestados concentró fue el que señala un retorno de los precios en un plazo de entre tres y 12 meses (43,4%), sugiriendo persistencia y no permanencia del choque”, acota el informe.