Tras la desaceleración que el mercado asegurador registró el año pasado por la menor emisión de pólizas previsionales, las compañías del sector tienen en el horizonte cercano buenas perspectivas de actividad.
La venta de pólizas en 2025 se redujo al comparar con el año anterior, cuando hubo un movimiento excepcional en renta vitalicia asociada al régimen de AFAP; BSE ve condiciones para que privados vuelvan a competir en esa rama
Tras la desaceleración que el mercado asegurador registró el año pasado por la menor emisión de pólizas previsionales, las compañías del sector tienen en el horizonte cercano buenas perspectivas de actividad.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEl Banco de Seguros del Estado (BSE) espera lograr en 2026 un crecimiento de 6% en su facturación frente al año previo, superior al proyectado para la economía en general, por el impulso que retomará la cartera de rentas previsionales o “vitalicias“ y el auge que se prevé perdure en la comercialización de automóviles, otra de las principales ramas del negocio, dijo a Búsqueda el gerente general de esta empresa pública, Raúl Onetto.
Los competidores del sector privado, agrupados en la Asociación Uruguaya de Empresas Aseguradoras (Audea), también auguran que continúe la expansión del mercado en competencia (con la exclusión de las pólizas vinculadas a las jubilaciones por el régimen de AFAP y las de accidentes laborales), que en 2025 creció 3,5% en promedio frente al año anterior.
“Hemos visto que aun si la economía se desacelera un poco, (la venta de) los seguros seguirá creciendo, porque se ha logrado una especie de salto de calidad; la gente lo está viendo como una necesidad más allá de los vaivenes del dólar o del PBI (Producto Bruto Interno)”, declaró a Búsqueda el director ejecutivo de la Audea, Alejandro Veiroj.
Igualmente, consideró que se necesitan acciones para mejorar la cultura aseguradora de los uruguayos. Y evaluó, con base en los resultados de una encuesta sobre conocimiento, actitudes y prácticas encargada a Opción Consultores presentada a fines del año pasado, que hay un “problema de accesibilidad” de los seguros. Eso porque, entre las conclusiones a las que arribó ese estudio, surgió que dos de cada tres uruguayos perciben que son “caros”.
A juicio de Veiroj, los precios de las pólizas en Uruguay “son muy competitivos” en términos internacionales, pero es algo que se precisa explicitar al público con ejemplos concretos. “Si querés asegurar una casa de US$ 100.000, hay ofertas de coberturas en el mercado que van entre los US$ 100 y los US$ 250 al año”, señaló.
Alegó que, además del factor precio, la accesibilidad también se vincula con facilitar información confiable en torno a cómo funciona y opera el mercado de seguros, qué empresas participan, cómo se puede contratar una cobertura, a través de qué canales está autorizada y regulada la venta de los distintos tipos de póliza, entre otros factores. Para dar más respuestas de ese tipo y mejorar la percepción y la accesibilidad en torno a los seguros, la Audea trabaja en una campaña informativa que lanzará en redes sociales este año, dijo Veiroj.
En 2025, todo el mercado asegurador —en el que participan el BSE y una quincena de aseguradoras privadas— facturó el equivalente a unos US$ 2.900 millones. En pesos constantes —descontada la inflación—, significó una disminución de 1,4% en comparación al año anterior, calculó Búsqueda a partir de los balances de las compañías publicados recientemente por el Banco Central.
Eso se explica por la caída registrada en la rama de renta previsional (5,9%), que es la de mayor volumen de ventas en todo el sector (unos US$ 1.400 millones) y que está vinculada a las jubilaciones por el régimen de AFAP.
El BSE es la única compañía que opera esa cartera, ya que las privadas se retiraron hace años porque el diseño del sistema las exponía a riesgos, como el descalce de monedas, entre otras cuestiones vinculadas a las inversiones.
La disminución en esa rama en 2025 se debió —principalmente— al comparar contra el desempeño excepcional registrado el año anterior, cuando tuvo un incremento atípico vinculado a la incertidumbre que generó la reforma de la seguridad social y el plebiscito que propuso eliminar las administradoras de fondos previsionales, entre otros cambios regulatorios. Eso provocó que las personas aceleraran sus planes de jubilación y se duplicara el monto de las pólizas previsionales vendidas por el BSE.
Si bien el año pasado hubo más personas jubiladas por el régimen de las AFAP (17.143 contra las 15.120 del 2024), la cifra facturada por el BSE fue menor debido a que el perfil de los nuevos pasivos que prevaleció fue el de prestaciones con montos bajos, explicó Onetto.
En esta cartera, en 2025 la aseguradora estatal tuvo un resultado técnico (los ingresos menos el costo administrativo para generarlos) negativo equivalente a US$ 185 millones. Sin embargo, eso se compensó con creces con las ganancias de las colocaciones financieras que realizó el BSE. El resultado financiero de la empresa pública fue de US$ 302 millones, apuntó el gerente.
“Esa cadena de valor, que es una política social para el banco, dio una leve utilidad” en su globalidad de unos US$ 15 millones, informó.
En ese contexto, el ejecutivo consideró que están dadas las condiciones para que las compañías privadas vuelvan a competir en la “rama de seguros más grande del país”.
Para este año, el BSE proyecta que la emisión de pólizas previsionales se normalice en cuanto a la cantidad de jubilaciones por el régimen de AFAP y la cartera registre un crecimiento en valores en comparación al 2025. Onetto apuntó que, igualmente, se está expectante si surge “algún ajuste” derivado del “diálogo social” en curso convocado por el gobierno para evaluar posibles ajustes en el sistema jubilatorio y el impacto que pueda llegar a tener.
Por su parte, Veiroj señaló que están a la espera de un documento con las propuestas sobre las mejoras que pudieran surgir de ese ámbito para que las compañías privadas eventualmente regresen a competir en ese segmento.
“Hace falta alguna señal país, para mostrar hacia dónde va el Uruguay con esto. Si realmente quiere que en el sistema previsional operen las aseguradoras privadas, en qué condiciones y con qué seguridad jurídica, para saber si las reglas van a ser estables. Hay compañías que participaron durante muchos años y se retiraron del mercado. Ahora tienen que volver a hablar con los accionistas para mostrarles que este puede volver a ser un buen negocio en Uruguay”, afirmó. Apuntó que es un mercado que en el resto de América Latina ha tenido problemas recientes de seguridad jurídica.
“Las compañías querrían, obviamente, entrar con niveles de riesgo y de seguridad jurídica aceptables, porque es donde está el crecimiento, pero hay que ver cómo evoluciona el entorno”, añadió Veiroj.
Por otra parte, el año pasado la comercialización de seguros de accidentes laborales —que es monopolio legal del BSE— tuvo un leve crecimiento (0,9%), en comparación al año anterior. La aseguradora pública atendió 40.070 accidentes de trabajo, contra 39.360 del 2024 (1,8% más), informó Onetto.
El comportamiento de ventas del resto de las pólizas que están en competencia mostró dinamismo: en promedio, hubo crecimiento de 3,5%, siempre en términos reales y en comparación con el año anterior.
Los principales incrementos fueron en la cartera aseguradora de vehículos (4,3%), hurto (4,7%), incendio (3,4%) y caución (9,4%).
En contrapartida, hubo bajas en la venta de pólizas rurales (4,3%), todo riesgo operativo (14,7%), responsabilidad civil (2,5%), crédito (1,5%) y transporte (1,3%).
En cuanto a la rentabilidad del negocio, las compañías en general tuvieron buen desempeño.
Por un lado, el BSE registró en el último ejercicio utilidades por US$ 144 millones, “el doble de lo que tuvo todo el mercado asegurador” privado, comparó Onetto. En 2025, aclaró, hubo un resultado “extraordinario” positivo para la empresa estatal que fue “coyuntural” y que se explica por el ajuste de parámetros en las tablas de mortalidad consideradas para calcular las rentas previsionales y las reservas vinculadas a esa cartera.
En tanto, Veiroj dijo que las compañías privadas tuvieron “buenos resultados”, ya sean técnicos o financieros. Comentó que hubo una baja en la rentabilidad financiera en relación con otros ejercicios, que estuvo vinculada probablemente a que cayeron las tasas de interés.
“No es una rentabilidad alta en la comparativa internacional. (...) No es un mercado hiperatractivo, tenemos grandes grupos empresariales que están acá para tener presencia y obviamente que tampoco están para perder plata, pero no para lograr ganancias sobredimensionadas”, ilustró. Y remató: “es un mercado sano, con buen resultado y 2025 no ha sido la excepción”.