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Lema defendió el proyecto Arazatí y acusó al Frente Amplio de falta de planificación estratégica
El exministro y actual legislador blanco defendió el proyecto Neptuno impulsado por el gobierno de Lacalle Pou y acusó al Frente Amplio de “falta de iniciativa” y de adoptar una postura “destructiva y cortoplacista” en la planificación del agua
El senador Martín Lema defendió el proyecto Arazatí, impulsado por el gobierno anterior, y cuestionó la postura del Frente Amplio en materia de planificación hídrica. Aseguró que la iniciativa aprobada al final de la administración de Luis Lacalle Pou “no nació de un capricho ni de una improvisación”, sino de “una necesidad identificada hace décadas: aumentar el suministro de agua potable para la zona metropolitana del país”.
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Lema sostuvo que los eventos climáticos extremos evidencian esa urgencia. “Asombra que el proyecto Arazatí, que contaba con los estudios técnicos y con las autorizaciones ambientales correspondientes, fuera objeto de cuestionamientos incluso después de la brutal sequía del otoño de 2023”, añadió.
Lema también desestimó que una represa en Casupá hubiera evitado la crisis hídrica de ese año y celebró que el actual gobierno “admita finalmente la necesidad de construir una planta potabilizadora”. Sin embargo, cuestionó que “durante 15 años, cuando fueron gobierno (desde el Frente Amplio), no movieron ni un solo ladrillo en esa dirección, y en los últimos cinco años se dedicaron a combatir y deslegitimar la idea, que ahora reconocen como indispensable”.
A su juicio, “el FA no solo careció de iniciativa cuando tuvo la responsabilidad de actuar, sino que también sembró dudas infundadas cuando otros tomaron la decisión de hacerlo”. Esa actitud, sostuvo, “no puede ser minimizada como simple diferencia de opinión: refleja una postura política reactiva, destructiva, cortoplacista y carente de planificación real”.
Agregó que “durante muchos años, el FA sostuvo que la producción de agua potable por día del proyecto Neptuno no sería suficiente; pues ahora que son gobierno, esa cantidad garantizaría el abastecimiento hasta el 2045”. También “mantuvieron la postura por años que negaba la necesidad de construir una planta potabilizadora y que alcanzaría con una reserva de agua dulce en Casupá”, agregó.
Según Lema, instalar la planta en Arazatí “garantizaba una fuente alternativa de abastecimiento”, mientras que la ubicación actual “sigue dependiendo del mismo río que colapsó en 2023, sin ofrecer una solución real a largo plazo”. Y añadió: “Colocar la nueva planta potabilizadora en el mismo lugar que la existente, Aguas Corrientes, también es un riesgo porque, en caso de falta de agua bruta por eventos extremos, ambas plantas se quedarían sin fuente alternativa para abastecer la zona metropolitana”.
Lema también cuestionó los anuncios recientes sobre reducción de costos. “El primer anuncio en estos días de Presidencia de la República ante la renegociación del contrato fue un ahorro de US$ 100 millones. Pues resulta que, a las pocas horas, el presidente de OSE afirma que los costos del nuevo proyecto aún no están cerrados”. Y cuestionó: “Si la estimación de la inversión no está terminada, ¿cómo se puede cuantificar el ahorro?”. Advirtió que “la comparación de costos se admite solo si ambos proyectos están cerrados, si sus objetivos y beneficios son correctamente identificados y si resultan comparables”.
“No resulta menor esperar la intervención del Tribunal de Cuentas, pues se entiende que el objeto de la licitación del proyecto Arazatí cambió y el proceso podría tener que desarrollarse en su totalidad nuevamente”, cerró.