• Cotizaciones
    jueves 08 de octubre de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    Al vencedor, los despojos

    No es una inocente fotografía, es una advertencia a todos: el país más poderoso del mundo nos dice que así son las cosas ahora; y cada uno tragará el sapo que le toque

    Columnista de Búsqueda

    Miro la foto, es el 23 de septiembre, es en Nueva York en la 81ª Asamblea General de la ONU. A la izquierda, la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez; a la derecha, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Ambos miran a la cámara y sonríen, ella hace la V de la victoria, él tiene su dedo pulgar derecho en alto. Un cordial encuentro entre los que alguna vez fueron enemigos irreconciliables, adversarios intransigentes situados en las antípodas políticas.

    Miro la foto y me siento enferma.

    No hace tanto tiempo que la presidenta de Venezuela hablaba de Washington como del mismísimo demonio. En enero de 2024, en un discurso en Caracas, se refería al “vasallaje extranjero”, cuestionaba a los políticos de la oposición que, según su versión de aquel momento, respondían a los intereses del imperio. Ellos querían entregar las riquezas y el petróleo a los amos, decía. En mayo de ese mismo año, Delcy aseguraba que Estados Unidos quería saquear al país y acusaba a su presidente y a la oposición venezolana de trabajar en un plan para robar los recursos de la nación. “Vienen por el petróleo”, vociferaba desde su tribuna.

    Después pasó lo que pasó, no es necesario contarlo en detalle: la captura de Maduro, las transas norteamericanas con la cúpula del poder venezolano, los acuerdos a espaldas de la oposición y de la población, el cambio de gobierno. Y la entrega, más o menos inmediata, de las joyas de la corona.

    Lo que resulta desconcertante de esta fotografía no es el hecho de que dos enemigos se hayan sentado a hablar, los rivales políticos suelen reunirse a negociar y, llegado el caso, se abrazan y se sacan la foto. Lo asombroso es la pasmosa velocidad con la que hemos llegado hasta aquí y la naturalidad con la que ahora se nos presenta todo. ¿Acaso suponen que el mundo tiene amnesia?

    Rodríguez fue invitada a hablar en la ONU y lo hizo como si todos estos años hubiera sido una mera espectadora y no una figura central de la historia negra de Venezuela. Créase o no habló de evitar que los ciudadanos sean “atropellados por un poder arbitrario”, cuando existen denuncias sobre presos políticos y estructuras represivas que permanecen activas en Venezuela. No tengo credenciales para hablar de psicología, pero me vienen a la mente palabras como desdoblamiento de la personalidad, negación de la realidad o, simplemente, amnesia política. La política, ya se sabe, tiene una memoria extraordinariamente selectiva.

    Hace apenas unos años Washington era el enemigo imperialista, el responsable de todos los males, la potencia que quería quedarse con su petróleo. Ahora es el interlocutor imprescindible y Delcy se fotografía sonriente con el presidente que ella misma señalaba como la peor amenaza.

    De locos.

    No creo que esta foto tenga el poder de cambiar la realidad. Es peor aún, la imagen nos muestra que la realidad ya cambió. No es una inocente fotografía, es una advertencia a todos: el país más poderoso del mundo nos dice que así son las cosas ahora. Y cada uno tragará el sapo que le toque. No es una novedad, las grandes potencias llevan siglos defendiendo sus intereses caiga quien caiga, lo nuevo es que no exista el menor disimulo, ni siquiera la voluntad de disfrazarlo de “defensa de la democracia”. Trump lo ha dejado claro en su discurso ante Naciones Unidas, en el que utilizó una frase que yo llevaba décadas sin escuchar ni leer: “Al vencedor le pertenecen los despojos”.

    La había leído en los libros de historia y me parecía una expresión propia de un mundo de reyes y guerras y ciudades saqueadas. Palabras que pertenecían al pasado colonial, a épocas en las que el vencedor se quedaba con las tierras, las riquezas, con todo lo que el vencido no estaba en condiciones de defender. Despojo, saqueo, humillación.

    Escucho a Delcy hablar de democracia, de instituciones, de ciudadanos protegidos frente al poder arbitrario y me quedo pensando. No es que crea que alguien que formó parte de un régimen no pueda cambiar, rectificar o incluso convertirse en protagonista de una transición. La historia está llena de miembros de un sistema que terminan participando en su transformación. El problema es otro: si el actual poder venezolano finge demencia, ¿quién se hará responsable de lo ocurrido mientras ellos estaban allí?

    Sí, Maduro está preso en Nueva York, pero la presidenta interina de Venezuela no cayó en un paracaídas sobre Caracas, vino de la entraña misma del poder y eso hace que sus palabras tengan otro peso.

    Me pregunto a dónde se dirige esta Venezuela, si habrá elecciones libres y competitivas, cuándo serán liberados los presos políticos, si la oposición podrá actuar sin miedo, si habrá una justicia independiente y, sobre todo, si llegará el día en que los venezolanos tengan la capacidad real para decidir sobre los recursos del país. Y escucho a Trump en la Asamblea General de Naciones Unidas: “Al vencedor, los despojos”. Hay algo profundamente inquietante en esa sinceridad que habla de Venezuela como su botín.

    No quiero simplificar y convertir los hechos en un relato pueril de buenos y malos, porque la política internacional no funciona así, las grandes potencias no se mueven por principios. Estados Unidos tiene intereses y Venezuela tiene intereses. La diferencia es que no tienen la misma capacidad para defenderlos. Y eso es precisamente lo que no muestra la fotografía de esas dos personas que sonríen a la cámara. Como tampoco muestra a los millones de venezolanos que abandonaron el país, a los se quedaron y pasaron hambre, no muestra a los presos políticos, en esa imagen no están las familias separadas ni los que llevan años esperando unas elecciones libres. La foto apenas muestra a dos personas, una hace la V de una victoria pírrica, el otro levanta su pulgar arrogante: la historia reciente de Venezuela escamoteada entre dos gestos.