El mundo de los combustibles fósiles no es un tema sencillo, en medio de un sector todavía mayor, el de la energía. No es sencillo porque la cadena de valor entre la producción y el consumo de los combustibles tiene sus varias partes, y encima entran en juego estructuras y cuestiones locales, con grandes intereses públicos y privados. ¿Qué se puede hacer entonces, dentro de lo políticamente viable, para tener un sector más competitivo y con menores precios?