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“El Partido Nacional es el más moderno y menos conservador de todos”, dice el presidente del Instituto Oribe
Tomás Teijeiro señala que las “cuestiones sociales” con las que se “embanderan” los “viejos comunistas, emepepistas y socialistas” son “versos” que “ya no conquistan a nadie”, y pone en duda la necesidad de obediencia a organismos internacionales como la OCDE en tiempos en que el multilateralismo “no es lo que era”
Tomás Teijeiro, flamante presidente del Instituto Manuel Oribe (IMO), el think thank nacionalista, reclama pasar “un aviso parroquial” que considera imperioso, casi como una declaración urgente acerca de los cimientos en que se construirá su gestión: “El Partido Nacional es el más moderno y aggiornado de todos los partidos políticos uruguayos”. En diálogo con Búsqueda, afirma que “desde Oribe a la fecha, en cada coyuntura el partido estuvo a la altura de los acontecimientos con propuestas de avanzada, muchas veces a contracorriente de lo que mandataban las tendencias internacionales, regionales o nacionales”.
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Teijeiro se para frente al desafío de dirigir y coordinar el pensamiento político de los blancos en tiempos que demandan una agenda dinámica, efectista, además de creatividad para atraer a un electorado disperso. Y que, según un informe de la Consultora Opción que los propios nacionalistas manejan en su gira de autocrítica, los encuentra con alarmas prendidas por las dificultades para conectar con los nuevos votantes. Ante este escenario, Teijeiro insiste: “El Partido Nacional es el menos conservador de todos los partidos políticos de nuestro sistema electoral. En el cerno de nuestro pensamiento están la dignidad y la libertad de las personas. Esos son valores inmutables que nos otorgan la habilidad de comprender mejor la realidad y adaptarnos a ella sin perder de vista la centralidad del hombre, pero sin dogmas”.
En ese sentido, el presidente del instituto destaca la libertad responsable, la marca registrada del expresidente Luis Lacalle Pou durante la pandemia, como ejemplo de “lo modernos y poco conservadores” que, asegura, son los blancos. “Ante la crisis y en un mundo que se cerraba, Lacalle Pou optó por confiar en que los orientales somos un pueblo responsable capaz de gozar de nuestra libertad en forma inteligente y solidaria. ¿Hay algo más moderno y disruptivo que eso?”, se pregunta. “Todos sabemos cuál hubiera sido la receta para enfrentar la crisis del Frente Amplio si hubiera ganado en 2019, precisamente lo que reclamaba a cacerolazos: guardarnos a todos. ¿Entonces, quiénes son los conservadores y quienes los modernos?”.
Según Teijeiro, hay movimientos políticos contemporáneos que “ceden” ante la tentación de “actualizarse” y así asumen “modas políticas que inundan el mercado de ofertas tentadoras, llamativas, ruidosas, coloridas”. “O, lo que es peor, atendiendo las demandas de la sociedad como si la política se tratara de satisfacer, cuando su tarea primordial es dirigir y asumir responsabilidades”, señala. El presidente del instituto entiende que el Partido Nacional no tiene que hacer una actualización de ese tipo. En todo caso, dice, lo que “se debe hacer es entrenar a las nuevas generaciones para que aprendan que a la realidad se la interpreta a la luz de principios inmutables y con ella como materia prima es que se ejerce la política. Pero que no se puede ser tan soberbio como para creer que a la realidad se la puede moldear a fuerza de leyes o decretos”.
Y, según su forma de ver, el “partido de la libertad y del respeto de los derechos humanos no necesita mostrar acreditaciones a los gritos ni embanderarse con nuevas consignas, que no son más que manotazos de ahogado de un voluntarismo decadente”. Para Teijeiro, “todo lo nuevo”, “todas las cuestiones sociales” con las que “actualmente se embanderan los viejos comunistas, emepepistas y socialistas de toda la vida no son más que estrategias para ampliar su electorado y marco de acción que ya no conquistan a nadie con el cuento de la revolución, el hombre nuevo y todas esas historias que todo el mundo sabe que son versos”. Teijeiro señala que el pensamiento nacionalista “no debe perder de vista la centralidad de la persona: con eso le alcanza para estar tan actualizado como siempre”.
“Recuperar” Montevideo y “desobedecer” a organismos internacionales
Lo que sí hay que actualizar, admite Teijeiro, son los “medios de llegada” al electorado. Para eso, insiste en ser “eficientes”, “creativos” pero también “éticos”. “La tecnología hoy pone al alcance de la mano del político herramientas muy poderosas que deben ser utilizadas con mucha responsabilidad para mantener la calidad democrática”. El presidente del IMO dice que le “desvela” que la tecnología ocupe un “papel fundamental” para que sus cuadros técnicos no sean “meros usuarios”. “Quien no sepa cómo opera ese mundo está pintado y estará condenado a ser un político mediocre. No es fácil en el país de M' hijo el dotor que se entienda el ritmo y los códigos de funcionamiento de este nuevo mundo tech, pero, como formadores y asesores de cuadros, debemos hacer el esfuerzo porque es brutal la incidencia que tiene en la política pública”.
El instituto tiene ya 40 años dentro del Partido Nacional. Y en este tiempo se ha nutrido de aportes técnicos y académicos que después son volcados al discurso político. Para Teijeiro, ahora el instituto debe entrar en una nueva etapa de reclutamiento de jóvenes técnicos, profesionales y expertos en distintas áreas, para ser parte de la formación de los nuevos dirigentes.
Entre los asuntos prioritarios del instituto señala analizar “con seriedad y a fondo el tema de los 40 años de socialismo que viene padeciendo el departamento de Montevideo, para así poder plantear una alternativa política válida”. Dice que “es posible recuperar Montevideo y Canelones”, pero se debe estudiar el tema demográfico. “El envejecimiento de la población es un drama y un desafío. Nos interpela por lo cuantitativo y por lo cualitativo también en las dos puntas: infancia y vejez. Y también por las opciones: las corrientes migratorias son cosa seria que impacta directamente en el modelo de convivencia de los países”.
También señala que hay que ponerle el foco al tema económico y laboral. “Y replantearnos si de verdad es positivo y absolutamente necesario ser tan obedientes de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) y la OIT (Organización Internacional del Trabajo) en un mundo donde el multilateralismo está dejando de ser lo que era”.
En una mirada más global, Teijeiro se queja y advierte un universo político donde “todo vale”. “¿Cómo se puede dudar del derecho de Israel a defenderse? ¿Cómo puede Pedro Sánchez dar lecciones de democracia cuando ha pactado con terroristas etarras y separatistas catalanes? ¿Cuándo se perdió el sentido común?”, se pregunta. “Cuando veo el deterioro democrático que está sufriendo España con el actual gobierno, me convenzo de que debemos estar muy atentos aquí en los confines de Occidente para que eso no se nos contagie”.