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Jill Mulleady, artista uruguaya: “La pintura me enseñó a caminar; siempre fue algo más grande que yo”

Reconocida en el ámbito internacional, actualmente expone en la sexta edición de la Bienal de Montevideo; aunque en Uruguay casi no se la conoce, es uruguaya y así se presenta en el mundo entero

Jill Mulleady es una de los 34 artistas que participan en la sexta edición de la Bienal de Montevideo, que actualmente se desarrolla en el Salón de los Pasos Perdidos del Palacio Legislativo bajo la temática Amazonas ancestral­. Su vida transcurre entre Los Ángeles y París. Sus obras, valuadas habitualmente en no menos de 100.000 dólares, se exponen en museos y galerías de Europa y Estados Unidos. Además, tiene el privilegio de trabajar con dos importantes galerías de aquellas latitudes: Gladstone Gallery (Nueva York, Estados Unidos, y Bruselas, Bélgica) y Galerie Neu (Berlín, Alemania). Sin embargo, a sus 45 años la Bienal de Montevideo se ha convertido en un hito muy especial para su carrera. La razón: es la primera vez que una obra suya se expone en Uruguay, su país natal.

Sí, Jill Mulleady, una artista reconocida a escala internacional, nació en Montevideo en 1980 y, aunque apenas vivió aquí cinco años, se siente uruguaya y así se presenta en el mundo entero.

En 1985 Mulleady se fue a vivir a Argentina con su madre, pero su padre se quedó viviendo en el este uruguayo. Por esta razón, de niña viajaba seguido al país, se bañaba en las costas oceánicas y disfrutaba sus paisajes. Hoy, siendo artista consagrada, reconoce que la naturaleza uruguaya es para ella “fuente de inspiración”. De hecho, en diálogo con Galería señaló que el cuadro suyo que actualmente participa en la bienal y se llama Pesca en la encandilada está inspirado en una escena uruguaya.

Estudió Arquitectura en la Universidad de Buenos Aires e hizo un máster en Bellas Artes en Chelsea College of Arts en Londres. Si bien hace tiempo que no vive en Argentina, dos veces por año visita Uruguay. Su especialidad es la pintura, pero también hace escultura, intervenciones y murales. Sus obras fusionan realidad y fantasía, con un toque surrealista y hasta a veces perturbador, en las que se entrelazan motivos históricos con elementos culturales contemporáneos.

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Pesca en la encandilada es la obra de Jill Mulleady que participa en la sexta edición de la Bienal de Montevideo; aunque está inspirada en paisajes y escenas uruguayas, bien podría haber estado inspirada en el Amazonas

Pesca en la encandilada es la obra de Jill Mulleady que participa en la sexta edición de la Bienal de Montevideo; aunque está inspirada en paisajes y escenas uruguayas, bien podría haber estado inspirada en el Amazonas

jill mulleady

En 2019 expuso como artista uruguaya en el pabellón internacional de la Bienal de Venecia. Allí se encontró con Alejandro Denes, actual cocurador de la Bienal de Montevideo, quien quedó maravillado con su obra. Años más tarde, ya trabajando en la curaduría de la sexta edición de la bienal, Denes se cruzó en Instagram con una pintura en tela que Mulleady había realizado para la Ópera Metropolitana de Nueva York, anunciando la obra Florencia en el Amazonas. “Dije: ¡bingo! Hay que invitar a Jill a la bienal y traer esa tela”, comentó Denes a Galería. Si bien por temas de la ópera esa tela no se pudo traer, la artista, quien ya estaba entusiasmada con la invitación, propuso participar con Pesca en la encandilada, obra que representa una escena que bien podría ser amazónica. A Denes le gustó la idea y así fue.

Sin embargo, aunque a Mulleady le hubiera encantado venir para la inauguración de la bienal, no le fue posible. Ese mismo día lanzaba en París un open studio de las obras en las que está trabajando para sus dos próximas exposiciones: una de ellas en el Art Institute of Chicago y la otra en la galería Sprüth Magers de Los Ángeles, que se llamará Horror y en la que no solo será artista, sino también curadora. Desde su estudio en París, acompañada de su gato Stormy, mantuvo la conversación con Galería.

Nació en Uruguay, pero sus padres eran argentinos y de pequeña se fue a vivir allí. Luego vivió en Europa y Estados Unidos. Igualmente, se presenta como artista uruguaya. ¿Cómo es su historia?

Nací en Montevideo en el 80, la época de la dictadura militar en Argentina y en Uruguay. Mis padres vivían en Punta Ballena, al lado de lo de Carlos Páez Vilaró, de quien mi padre era muy amigo. Cuando mis padres se separaron me fui a Argentina. Eso fue en 1985. Pero mi padre se quedó viviendo en Uruguay. Vivió toda su vida allí y falleció en Rocha. Entonces, yo iba seguido para Uruguay. Aparte tenemos un lugar en Rocha al que siempre vamos. Yo me considero uruguaya.

Sin embargo, es la primera vez que expone en Uruguay. Es una artista reconocida en el mundo, pero aquí casi no se la conoce. ¿Por qué?

Es complicado. Me presenté tres veces al llamado para (representar a Uruguay en su pabellón en) la Bienal de Venecia, pero como no estoy incluida en la escena… Pero no estoy incluida en ninguna escena. Soy muy independiente en ese sentido.

¿Le está siendo difícil ingresar al circuito de arte uruguayo?

Sí.

¿Por qué? ¿Es muy cerrado?

Es como que no fluye. Ahora con la bienal estoy muy contenta. Igualmente, el año pasado me ofrecieron para hacer una muestra en el EAC (Espacio de Arte Contemporáneo). Tuve también otras oportunidades, no es que no las tenga, pero a veces es complicado coordinar todo. La muestra en el EAC no se concretó porque yo no pude hacerla. El trabajo se da a conocer en persona y es normal que, si no hay una exhibición en Uruguay, mi trabajo (no se conozca)… El tema es que la pintura no es como la música, que se escucha en todos lados. La pintura es una experiencia muy íntima y no tuve esa posibilidad hasta ahora.

Jill Mulleady 2
La tela que Mulleady pintó en 2023 para la presentación de la ópera Florencia en el Amazonas en la Ópera Metropolitana de Nueva York llamó la atención del cocurador de la sexta edición de la Bienal de Montevideo, Alejandro Denes, y fue la disparadora para que Mulleady participara en la exposición en el Palacio Legislativo.

La tela que Mulleady pintó en 2023 para la presentación de la ópera Florencia en el Amazonas en la Ópera Metropolitana de Nueva York llamó la atención del cocurador de la sexta edición de la Bienal de Montevideo, Alejandro Denes, y fue la disparadora para que Mulleady participara en la exposición en el Palacio Legislativo.

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The Vampire, 2002.

The Vampire, 2002.

Pinta desde niña. ¿Sus padres le inculcaron el arte?

Sí, pinto desde muy chiquita. Me enseñó a caminar. Siempre fue algo más grande que yo. Mis padres no me inculcaron nada (de arte). Ninguno de los dos era artista. Aunque mi padre, viendo mi habilidad, siempre me decía que tenía que ser pintora, que iba a poder ser muy libre. Siempre me empujó hacia eso.

¿Cómo define su arte?

Nunca quise ser artista, pero siempre tuve algo de artista. Al principio quise hacer música, quise hacer cine, quise hacer teatro, pero siempre pinté. La pintura era algo que venía conmigo. Hoy pinto, es mi medio principal, pero sigo pensando de otras maneras (cine, teatro, etcétera). Entonces, no me definiría solo como pintora, sino como artista. Tiene que ver con estar en el presente y en el mundo, en el aquí-ahora y desarrollar un lenguaje que comunique al espectador contemporáneo.

De alguna manera, soy autodidacta en la pintura. En el sentido de que el lenguaje lo aprendo de la pintura antigua, entonces siempre estoy anclada en el lenguaje de la pintura, que es un lenguaje histórico muy rico. Voy mucho a museos y tengo referencias siempre de la historia del arte, pero también tengo referencias de la cultura popular, la literatura, la música, el cine.

En su obra abundan las figuras humanas, los desnudos, las escenas de la vida cotidiana. ¿Cuáles son sus fuentes de inspiración?

Me obsesiona cómo la luz le pega a un rostro. Me gustan mucho esos retratos, cómo se dibuja un rostro y cómo aparece una emoción dentro de ese rostro. También me interesa mucho la figura humana. Se ven mucho en mis cuadros torsiones entre cuerpos y tensiones. También me interesa mucho el paisaje, el mar, los volcanes, las explosiones.

JIll Mulleady obra 2
Gunshop, 2025. Las obras de Mulleady fusionan realidad y fantasía, con un toque surrealista y hasta a veces perturbador, en las que se entrelazan motivos históricos con elementos culturales contemporáneos.

Gunshop, 2025. Las obras de Mulleady fusionan realidad y fantasía, con un toque surrealista y hasta a veces perturbador, en las que se entrelazan motivos históricos con elementos culturales contemporáneos.

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Algunos señalan que sus obras tienen un toque surrealista. ¿Cuál es su opinión?

La verdad, no me considero en el centro del surrealismo, que es lo que fue André Breton­. Pero lo que dio lugar al surrealismo, por ejemplo, el Conde de Lautréamont (poeta), que nació en Montevideo, eso sí fue una gran influencia para mí. Entonces, sí, hay algo de inspiración en el surrealismo, pero no me considero parte del movimiento.

Se especializa en pintura, pero también ha hecho intervenciones y murales.

Sí, pero sobre todo hago pintura. Pinto óleo. Óleo sobre tela, sobre vidrio, sobre madera, terciopelo, sobre diferentes soportes. Hay algo que me interesa mucho en la pintura, que es la transparencia, la opacidad, el gesto. Entonces, uso diferentes materiales para que absorba diferente el óleo. Cada material tiene su porosidad, esa diferencia se ve más bien en cómo respira el material.

¿Siente que la figura tan cercana de Páez Vilaró influyó de alguna manera en su arte o en su ser artista?

No creo, porque yo era muy chiquita en esa época. Lo que sí me influenció es el mar uruguayo, eso seguro.

¿Le gusta mucho el mar?

Pues sí, crecí frente al mar. Los paisajes uruguayos y su naturaleza me influyeron muchísimo. Son fuente de inspiración. Toda mi vida, con mi padre nadábamos en el mar en invierno, en pleno julio. Íbamos a la Brava y nos tirábamos al mar. La naturaleza de Uruguay siempre me fue muy cercana. De hecho, el cuadro que participa en la bienal está inspirado en una escena uruguaya. Tengo muchos recuerdos de escenas de pesca con fuego, a la encandilada, en Uruguay. El cuadro es una escena en el río, el mismo río que viene bajando desde el Amazonas.

JIll Mulleady obra 5
Hamlet, 2021.

Hamlet, 2021.

JIll Mulleady obra
Mulleady vive entre París y Los Ángeles y trabaja con dos importantes galerías de Europa y Estados Unidos: Gladstone Gallery (Nueva York y Bruselas) y Galerie Neu (Berlín).

Mulleady vive entre París y Los Ángeles y trabaja con dos importantes galerías de Europa y Estados Unidos: Gladstone Gallery (Nueva York y Bruselas) y Galerie Neu (Berlín).

¿Qué artistas siente que la inspiran?

Me gusta mucho (Francisco de) Goya, (Édouard) Manet, los clásicos. También (James) Ensor. Y después, artistas como Lautréamont­. Cuando era más joven me gustaban mucho algunos poetas, entre ellos, Juana de Ibarbourou.

¿Qué se siente exponer por primera vez en Uruguay, en el marco de la bienal?

Estoy muy agradecida de haber tenido esa oportunidad, me hubiese gustado poder viajar, pero no pude porque justo tenía una inauguración aquí en París, el mismo día. Estuve por allí hace un mes.

¿Qué expectativas tiene de la Bienal de Montevideo?

Mi gran expectativa es llegar al espectador de ahí, que se familiarice con mi trabajo y que tenga la curiosidad de conocer más. Hoy en día es difícil ver mi pintura porque no estoy ahí, pero quizás por internet (lo pueden ver), y poco a poco entrar en el inconsciente colectivo.

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