Jóvenes son optimistas y se sienten satisfechos, pero están preocupados por el desempleo y el consumo de drogas
Uruguay es el segundo país con la tasa de desempleo juvenil más alta de la región, según estadísticas de la Organización Internacional del Trabajo. Esto tiene su correlato en la preocupación que revelan los jóvenes sobre su situación laboral.
El 42% declara tener un trabajo estable y 16% uno temporal. La proporción de varones con trabajo estable es muy superior a la de las mujeres (55% ante 35%) y la diferencia es más notoria entre clases sociales: en las clases altas quienes tienen trabajo estable representan el 67% y en los estratos más bajos es el 23%. Además, entre los jóvenes de clase baja casi la mitad (44%) está buscando empleo.
El contexto socioeconómico también deriva en marcadas diferencias en el nivel educativo. En las clases altas el 92% de los mayores de 18 años completó la secundaria, mientras que en las clases medias es el 73% y en las bajas el 43%. En el nivel terciario las distancias se profundizan más: en el estrato más alto el 57% completó una carrera terciaria y en el más bajo lo hizo apenas el 3%.
En términos generales los jóvenes tienden a estar satisfechos con su vida, aunque muestran mayor conformidad en aspectos vinculados al ámbito privado que a la vida pública o colectiva. Casi el 60% declara estar satisfecho con su vida en general, en particular en cuanto a vínculos familiares (69%), amistades (56%) y parejas (54%), y también con su salud y educación. En contraste, solo el 29% está satisfecho con su situación económica y el 25% expresa satisfacción con la situación general del país. Pese a esto, la mitad de los jóvenes no desea emigrar.
Una característica que sobresale entre los uruguayos es la mirada optimista sobre el futuro: el 85% cree que los próximos cinco años serán mejores que el presente.
Consultados sobre los problemas que afectan a la juventud en Uruguay, la mayoría mencionó entre los tres principales el consumo de drogas (62%), y, vinculado a ello, la inseguridad (43%) y el crimen organizado (23%). El segundo tema más mencionado fue la pobreza, el desempleo y la falta de acceso a derechos (46%). Uno de cada cinco jóvenes identificó la violencia de género como uno de los principales problemas.
Tres de cada 10 jóvenes creen que un gobierno militar puede ser una opción viable en una crisis
La política les resulta poco atractiva a los jóvenes uruguayos: la mitad (49%) dijo que le interesa poco o nada, mientras que apenas uno de cada cinco manifestó tener bastante o mucho interés. En tanto, solo el 14% discute sobre política con frecuencia.
Solo dos de cada 10 creen que los problemas de las personas jóvenes en la política uruguaya están “bastante o muy representados”, mientras 41% declaró que están “más o menos” representados y 27% que no lo están. Esto revela que los jóvenes “no están conformes con el grado de incorporación de los problemas de las juventudes en la política del país”, señala el estudio.
No obstante, los jóvenes muestran niveles altos de satisfacción con el funcionamiento de la democracia. Poco más de la mitad (53%) se declara satisfecho o muy satisfecho y apenas el 13% está insatisfecho.
La gran mayoría (70%) piensa que la democracia es preferible a cualquier otra forma de gobierno, y un porcentaje similar confía en el voto como herramienta para solucionar los problemas del país. Sin embargo, revela el estudio, más de la mitad cree que un líder fuerte resuelve mejor los problemas que los partidos y las instituciones, mientras que casi un tercio está de acuerdo en que un gobierno autoritario puede ser preferible a uno democrático. Incluso, tres de cada 10 afirman que un gobierno militar puede ser una opción viable en caso de crisis.
En la comparación regional, los jóvenes uruguayos son los que muestran mayor satisfacción con la democracia en su país. Sin embargo, el estudio advierte que el respaldo a líderes fuertes y gobiernos autoritarios enciende “alertas”.
Una posible explicación está en el hecho de que los jóvenes del presente no vivieron la última dictadura (1973-1985) y “dan por hecho” la democracia, aunque el informe plantea que es necesario profundizar en el análisis sobre esta “tolerancia al autoritarismo”.
Poco más de la mitad de los jóvenes no participó en ninguna organización social o política en los últimos 12 meses (53%). Entre quienes sí participaron, lo hicieron principalmente en clubes deportivos (18%), iglesias u organizaciones religiosas (9%) y espacios de voluntariado (7%). Solo 5% se involucró en organizaciones vecinales, estudiantiles o en espacios vinculados a la defensa de una causa o derecho y apenas el 3% lo hizo en un partido político o en un sindicato.
El 53% de los jóvenes se identifica con un partido político: 27% con el Frente Amplio, 16% con el Partido Nacional, 4% con el Partido Colorado, 2% con Cabildo Abierto y 4% con otros partidos. Las formas de involucramiento que más llevan adelante son el uso de redes sociales para manifestarse (25%), firmar o recoger firmas para una petición (23%), comprar o dejar de comprar ciertas cosas por razones políticas, éticas o de cuidado del ambiente (21%) o hacer voluntariado (16%). Las marchas, protestas o movilizaciones sociales son menos frecuentes: casi el 80% no participó en ninguna en el último años.
Confianza en la policía, los medios y las universidades; desconfianza en la religión y los influencers
La encuesta también explora los niveles de confianza en instituciones y organizaciones. Las que producen mayor confianza entre los jóvenes son las universidades (43%), las fuerzas de seguridad (27%), las Fuerzas Armadas (28%) y los medios de comunicación (27%).
En contraste, las instituciones que provocan los niveles de confianza más bajos son los partidos políticos (36% declara una confianza baja o muy baja y solo 11% una confianza alta) y los sindicatos (33% baja y 16% alta), aunque en ambos casos la respuesta que prima es la del nivel de confianza medio. El estudio destaca que solo uno de cada 10 jóvenes declara que le gustaría afiliarse a un sindicato, mientras que en general muestran un nivel alto de desconocimiento sobre este tipo de organizaciones.
Las instituciones religiosas son las que provocan los niveles más bajos de confianza (50% confía poco), seguidas por los influencers y youtubers (47% confía poco).
La mitad de los jóvenes está de acuerdo con un impuesto adicional para los ricos
La encuesta indaga sobre la posición ideológica de los jóvenes. La mitad se ubicó en el centro (51,2%), mientras que la otra mitad se dividió entre la izquierda o la extrema izquierda (25%) y la derecha o la extrema derecha (24%). El estudio regional revela que Uruguay es el país con más proporción de encuestados de izquierda.
Al analizar el posicionamiento ideológico por género, se observa que el 30% de las jóvenes se identifica de izquierda, mientras que entre ellos la cifra cae al 21%. En contraste, el 29% de los varones y el 19% de las mujeres se posicionan como de derecha. Entre las clases sociales también hay diferencias: la proporción de jóvenes de izquierda es mayor en estratos bajos y medios, mientras que el porcentaje de jóvenes de derecha es considerablemente mayor en los estratos altos.
La gran mayoría (86%) de los jóvenes cree que el Estado debe garantizar el acceso gratuito a educación y salud de calidad y más de la mitad (53%) está de acuerdo con que se grave con un impuesto adicional a los ricos para redistribuir la riqueza. También es mayoritaria la posición referida a que los migrantes deben tener los mismos derechos que los uruguayos (64%).
Si bien la agenda ambiental es un tema central para los jóvenes en otras regiones del mundo, en Uruguay son una minoría los encuestados que consideran que el cambio climático y la contaminación están entre los principales problemas. Sin embargo, la gran mayoría está de acuerdo (36%) o muy de acuerdo (45%) en que el cuidado del ambiente debería ser una prioridad de los gobiernos.
Cuatro de cada 10 jóvenes piensan que el feminismo busca someter a los hombres
El estudio exploró el posicionamiento de los jóvenes uruguayos respecto a los temas de género y halló que el 38% está de acuerdo con que “el feminismo es una ideología que busca someter a los hombres”; un porcentaje similar (42%) está en desacuerdo.
En cuanto a los roles de género y los cuidados, las opiniones se dividen de forma similar entre quienes están en desacuerdo con que las mujeres están mejor capacitadas que los varones para cuidar a otras personas (46%) y quienes están de acuerdo (41%). El posicionamiento es menos heterogéneo respecto al mandato referido a que los hombres son los principales responsables del sustento económico del hogar: 75% no comparte esa idea.
En tanto, 34% cree que una mujer no tendría por qué sentirse “molesta” cuando le dicen piropos, mientras que 52% está en desacuerdo con eso. El nivel de rechazo aumenta cuando se pregunta sobre el nivel de acuerdo con el enunciado “en algunos casos, en una relación es justificable recibir actos de violencia por parte de la pareja”: casi el 80% está en desacuerdo, mientras que uno de cada 10 encuestados lo comparte.
La enorme mayoría de los jóvenes (85%) está de acuerdo con que hombres y mujeres tienen las mismas capacidades para ocupar cargos políticos y de liderazgo, y el 64% cree que deberían existir leyes de paridad o cuotas para asegurar su igual representación en la política. Además, una amplia mayoría está de acuerdo con que la educación sexual integral sea un tema prioritario en las currículas escolares (73%), mientras que casi el 60% piensa que el aborto debería ser legal en cualquier circunstancia.
Más del 80% cree que las personas deben ser libres de elegir su orientación sexual y su identidad de género
La diversidad sexual tiene una amplia aceptación entre los jóvenes uruguayos: más del 80% está de acuerdo en que el matrimonio entre personas del mismo sexo “debe ser aceptado sin discriminación” y en que las personas deben tener libertad para decidir su orientación sexual y su identidad de género.
En tanto, casi siete de cada 10 están de acuerdo con que las personas tienen derecho a acceder a servicios de salud para afirmar su género.
El estudio observa que en general los jóvenes tienen una inclinación a “garantizar derechos, con posiciones más cercanas a una perspectiva política progresista”, aunque “hay entre un 10% y un 20% de personas encuestadas en las que persiste una mirada conservadora”.