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La Dirección Nacional de Bomberos logró resolver durante este período de gobierno sus necesidades más prioritarias, como la renovación de una flota anticuada y la compra de protección personal y equipos respiratorios modernos para sus funcionarios. Con esos objetivos cumplidos o en vías de cumplirse, el organismo apunta ahora a solucionar otro problema: la escasez de bomberos. Actualmente son alrededor de 1.500 divididos en 74 destacamentos en todo el país. Como cada bombero tiene 10 guardias al mes (son mensualmente 24 horas de guardia seguidas de 48 horas libres), en algunos destacamentos hay cuatro, tres o incluso dos bomberos de guardia, informó a Búsqueda el director nacional de Bomberos, Leandro Palomeque.
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“Jugás en el límite”, señaló Palomeque, quien ubica en el entorno de 700 el número de bomberos que habría que incrementar para alcanzar un estándar de trabajo normal que no implique depender del “puro sacrificio” de los trabajadores para que el servicio se cumpla.
Los 1.500 bomberos que hay en Uruguay son insuficientes; se necesitarían 700 más para alcanzar un estándar de trabajo normal.
Ante lo que se reconoce como la imposibilidad de que el gobierno otorgue 700 cargos nuevos presupuestados, tras dos años de trabajo el organismo está próximo a finalizar un proyecto de ley que implica la adición de esos funcionarios de manera voluntaria. Además de un seguro de vida y de accidentes (requisitos ya previstos en normativas vigentes), como principal novedad el proyecto otorga a los bomberos voluntarios un aporte jubilatorio mínimo como incentivo y parte de la contraprestación por desempeñar un servicio a la comunidad. La dependencia calcula que el costo total de esas erogaciones para el Estado sería la cuarta parte de lo que costaría el contrato directo de 700 cargos nuevos.
La Dirección Nacional de Bomberos confía en que la iniciativa sea presentada e incluso aprobada por el Poder Legislativo este año, junto al proyecto de ley de Promoción del Voluntariado Social, ya aprobado por Diputados en 2016 y en discusión en el Senado desde julio, que busca promover la participación solidaria de las personas en actuaciones de voluntariado tanto en el ámbito público como en el privado.
Experiencia piloto.
Aunque desde el siglo XIX existen importantes cuerpos de bomberos voluntarios en varios países de la región, como Argentina y Chile, el proyecto de ley está inspirado en el sistema de Portugal por sus buenos resultados para combinar servicios de bomberos voluntarios y públicos. Establece que los bomberos contratados trabajen de lunes a viernes de 7:00 a 19:00 durante el “horario productivo” de la persona, y que de 19:00 a 7:00 y los fines de semana acudan a trabajar los voluntarios, de forma de que la actividad voluntaria no entorpezca su actividad laboral diaria.
Se trata de una figura legal nueva pues es la primera vez que se propone otorgar contraprestaciones a las tareas voluntarias públicas. Actualmente, el decreto N° 534 de 2005 permite a Bomberos constituir grupos de ciudadanos que, en carácter voluntario, desempeñen tareas de apoyo. Este apoyo obliga al organismo a proporcionar a los voluntarios un seguro de accidentes del Banco de Seguros del Estado que cubra posibles contingencias, pero el decreto aclara que el desempeño como voluntario tiene carácter honorario y el Estado no servirá ninguna contraprestación al voluntario, solamente alimentación y alojamiento “si fuere menester de acuerdo con las circunstancias”.
También existe la ley Nº 17.885 de Voluntariado Social, de 2005, que regula la participación solidaria de particulares en actuaciones de voluntariado en instituciones públicas. Sin embargo, solamente establece como derechos para los voluntarios “estar cubiertos por un seguro de accidente en el desarrollo de sus tareas”, “el reconocimiento por el valor social de su contribución” y “la certificación de su actuación”. Además, como único beneficio por su participación voluntaria, las instituciones públicas “procurarán” obtener bonificaciones o reducciones en el costo de medios de transporte público u otros beneficios análogos que posibiliten el cumplimiento de las funciones asignadas a los voluntarios.
A partir de esas normas, Bomberos ejecutó en octubre de 2013 una experiencia piloto cuando el ministro del Interior Eduardo Bonomi inauguró un cuartel en Palmitas, Soriano, formado principalmente por ciudadanos que realizaron una capacitación para trabajar como bomberos voluntarios y prestar servicios auxiliares en zonas establecidas por los bomberos contratados.
“Tenemos otros lugares con iniciativas parecidas, donde hay una fuerte voluntad de las fuerzas vivas del lugar y de gente que quiere iniciar esta tarea de bomberos auxiliares. Están hechas las gestiones”, dijo en aquel momento el entonces director nacional de Bomberos, Raúl Díaz Gordillo.
La experiencia esperaba llevarse a Guichón, Santa Clara de Olimar, Termas de Arapey, Tomás Gomensoro y Tupambaé, pero los bomberos voluntarios dejaron de concurrir al destacamento de Palmitas y su expansión al resto del país se canceló.