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El terror comienza un día de lluvia y con un inocente barquito de papel. Georgie corre detrás del barco, que navega, cubierto de cera, por los charcos y los ríos que se agitan y se fusionan entre las grietas de las inundadas calles de Derry, una pequeña y prototípica ciudad de Maine. El barquito gana velocidad y se desliza dramáticamente hacia el interior de una boca de tormenta. Allí debajo, en la oscuridad de las alcantarillas, aguarda Pennywise, un payaso de enfermizos ojos amarillos, sonrisa mutante y chistosos mechones de pelo artificialmente rojizo a los costados de una alopecia considerable.
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Así comienza It, considerada una de las mejores novelas de Stephen King, y así comienza It, la película de Andy Muschetti, que llega 27 años después —y también bastante más lejos— de la miniserie del mismo título con Tim Curry en el papel de un payaso asesino que es algo más que un payaso asesino.
Al comienzo, la secuencia inicial de esta nueva It no parece diferenciarse demasiado de lo que ya se ha visto y replicado antes en decenas de películas de horror con o sin elementos sobrenaturales. Hasta que todo se complica de un modo siniestro y se ve al pequeño Georgie arrastrándose bajo la lluvia luego de haber sido horriblemente mutilado por el payaso demoníaco. La función acaba de empezar.
En la ambiciosa novela de King, publicada en 1986, la acción se desarrolla a lo largo de más de mil páginas (la edición de bolsillo tiene 1.500). La historia de un grupo de niños aterrorizados por un ente maligno que los persigue, los mutila y los mata es presentada en dos bloques temporales: una parte transcurre entre 1957 y 1958 y la otra entre 1984 y 1985. El monstruo, que asume la forma de Pennywise, el payaso bailarín, se alimenta del terror que produce en sus víctimas, a las que invita “a flotar”. Y se la agarra con los niños porque sus miedos son más fáciles de provocar. Una vez que se ha saciado, la criatura duerme durante casi tres décadas. Hasta que regresa por más. Y ahí es cuando todo se complica.
Este proyecto también tuvo algunas complicaciones. Iba a ser dirigido por Cary Fukunaga, que planeó respetar el texto original y hacer dos películas, una centrada en los niños, otra protagonizada por los personajes en la edad adulta, 27 años más tarde. La productora New Line Cinema no aprobó el presupuesto y el director renunció. Entró en escena el argentino Andy Muschetti, que cosechó elogios con Mamá, producida por Guillermo Del Toro. Muschetti debió buscar un reemplazo para Will Poulter, que abandonó la producción. El papel fue para el sueco Bill Skarsgård, uno de los protagonistas de Hemlock Grove, serie de terror de Netflix, y a quien actualmente se puede ver en Atómica. Skarsgård está irreconocible. Y resulta aterrador.
Pennywise es la manifestación corpórea de una entidad maligna, más antigua y misteriosa que la humanidad, y cada aparición es más terrible que la anterior. Si bien Muschetti abusa en un par de escenas de un recurso clipero bastante berreta que consiste en acelerar algunos movimientos del payaso, el director lleva adelante el filme de una manera que evidencia su fidelidad a King.
El realizador ha recreado el universo King siguiendo el ejemplo de Frank Darabont (La niebla), esto es, a partir de su esencia, introduciendo tópicos de la fantasía y el horror en entramados realistas. Al igual que King, el argentino construye un mundo coherente en el que integra elementos y detalles fantásticos o sobrenaturales de una manera natural. Como su referente, crea una realidad reconocible, una textura a la que el espectador accede a través de personajes que no parecen concebidos especialmente para la historia sino que ya existen independientemente de la narración: el relato simplemente los reúne en un determinado momento de sus vidas.
It encuentra a los personajes en el verano de 1988. Cuando terminan las clases, cuando se supone que es tiempo de pasarla bien, pero en realidad está todo mal. Para mantenerse fieles a la novela, los guionistas hicieron ajustes. Adaptaron la primera mitad y trasladaron la acción a la década en la que ellos tenían más o menos la misma edad que los protagonistas, un grupo de niños a los que su condición de perdedores acaba uniéndolos. La segunda parte, que llegará en 2019, contará lo que les sucede cuando son adultos.
Esta banda de marginados tiene mucho de los preadolescentes de Cuenta conmigo y de Los Goonies, moldes que también usó Stranger Things. Cada personaje tiene identidad y densidad, cada uno importa, y allí reside uno de los aciertos del filme. El elenco incluye a Finn Wolfhard, talento presente en Stranger Things, Jaeden Lieberher, que interpreta a Bill, el hermano de Georgie, Jeremy Ray Taylor, que encarna a Ben, un gordito que escucha, en secreto y con algo de culpa, New Kids on the Block, y Sophia Lillis en el papel de Beverly Marsh, que los tiene a todos locos.
Eso es presencia maligna que tiene el poder de materializar el miedo esencial, transformándose en la imagen de lo que teme su presa, lo que le ofrece al departamento de efectos especiales y a la dirección de arte muy buenas oportunidades de lucirse. Hay escenas inquietantes, como cuando la lúgubre figura de un cuadro cobra vida, una breve y oscura en la que Pennywise aparece en una secuencia de diapositivas, o el momento en el que se ve a una cantidad de cuerpos flotando como globos en el aire. En el guion se dispensan varios mensajes camuflados para fans de la obra de King. Incluso hay algún juego con fechas y números. En la novela, el tiempo de descanso posprandial del payaso se prolonga durante 28 años. En la película, la pausa en su dieta de niños dura 27, la misma cantidad de años transcurridos entre el primer It y esta versión nueva y mejorada.
Más que una historia de horror, esta es una historia con horror. It no es una película sobre un payaso siniestro. Es una película sobre el miedo. Sobre lo que el miedo provoca en las personas y sobre lo que las personas hacen con ese miedo. Así como la figura del payaso es la apariencia que adopta esa misteriosa y antigua fuerza del mal para saciar su apetito, el género del horror es la forma que utiliza King para articular un relato sobre los temores, los horrores, las batallas, las alianzas y las fantasías que forman parte del pasaje de la niñez a la vida adulta, esa pesadilla.
It (EE. UU., 2017). Dirección: Andy Muschietti. Guion: Chase Palmer, Cary Fukunaga y Gary Dauberman sobre It, de Stephen King. Con Jaeden Lieberher, Jeremy Ray Taylor, Sophia Lillis, Finn Wolfhard. Duración: 135 minutos.