Los primeros discursos y gestos del nuevo presidente de Brasil, Jair Messias Bolsonaro, que asumió el martes 1º en medio de fuertes medidas de seguridad y limitaciones inéditas al trabajo de la prensa, confirmaron apenas en grandes líneas las promesas de campaña.
Para algunos analistas, el magro éxito de convocatoria de visitantes extranjeros a Brasilia es un indicador de las dudas que subsisten en las Cancillerías de todo el mundo respecto del rumbo que tomará la octava economía mundial y tercer socio comercial de Uruguay.
En efecto, mientras Fernando Henrique Cardoso, Lula da Silva y Dilma Rousseff, los tres últimos jefes de Estado, recibieron al asumir delegaciones oficiales de más de cien países, en esta ocasión apenas 46 respondieron a la cita.
Ni Tabaré Vázquez, que a diferencia de su par argentino Mauricio Macri, postergó el comienzo de sus vacaciones de verano para representar al país en la toma de mando, ni el canciller Rodolfo Nin Novoa tuvieron encuentros bilaterales con sus pares brasileños y sus contactos oficiales se limitaron al protocolo.
Vázquez, que en su tradicional despedida de fin de año con el oficialismo en Suárez y Reyes hizo mención al avance de la derecha en el continente, decidió concurrir a Brasilia a sabiendas de que en cualquier escenario el gran vecino es muy importante para Uruguay, incluso debido a que Bolsonaro anunció que no privilegiará el Mercosur.
Aunque Brasil fue desplazado en 2018 al tercer lugar de los destinos comerciales uruguayos con 12% de las exportaciones detrás de China (26%) y Unión Europea (18%), sigue siendo importante y los anuncios de medidas proteccionistas en productos agropecuarios encendieron algunas alertas entre los uruguayos.
Las tres grandes banderas de Bolsonaro son la lucha contra la corrupción, la seguridad pública y la apertura de la economía, pero para llevar adelante su programa ha formado un gabinete con tecnócratas sin demasiada experiencia política.
La postura adoptada por Vázquez se diferencia de la de Macri, que no viajó a Brasilia y que, a pesar de los pronósticos, comenzó el vínculo con el nuevo presidente de Brasil con algunos ruidos.
“Sin duda, Brasil y Argentina van a caminar juntos en direcciones diferentes a las pasadas por los últimos gobiernos. Un gran abrazo”, fue la respuesta vía Twitter de Bolsonaro a Macri. El brasileño recibirá a su colega argentino en la segunda quincena de enero, en lugar de visitarlo, como marca la tradición.
Es que el nuevo jefe en Planalto, oyendo a su ministro de Economía, comenzará los contactos fuera de fronteras en Chile, dando una señal de preferencia al aperturismo por encima del Mercosur.
Eso, más las simpatías y coincidencias con Estados Unidos encabezado por Donald Trump y por Israel, más las señales respecto a Venezuela tensan la cuerda en el continente.
Rojos y mujeres
Fuentes del Palacio Santos dijeron a Búsqueda que por los discursos emitidos aún no es posible determinar si Bolsonaro llevará adelante a rajatabla sus anuncios de campaña que incluían postulados contra gays, negros y mujeres, aunque en los primeros mensajes se concentró en la confrontación con el saliente Partido de los Trabajadores (PT), es decir los “rojos” y su agenda social.
“Convoco a cada uno de los congresistas a ayudarme en la misión de restaurar y volver a erguir nuestra patria, liberándola definitivamente del yugo de la corrupción, la criminalidad, de la irresponsabilidad económica y la sumisión ideológica”, sostuvo el presidente recién investido.
Las tres grandes banderas de Bolsonaro son la lucha contra la corrupción, la seguridad pública y la apertura de la economía, pero para llevar adelante su programa ha formado un gabinete con tecnócratas sin demasiada experiencia política.
La falta de manejo político sumado a que no cuenta con una mayoría parlamentaria sólida que debe construir, hacen prever dificultades para llevar adelante su programa e incluso choques con el legislativo, al que probablemente enfrente con la opinión pública, los empresarios y los militares, explicaron fuentes diplomáticas uruguayas.
Un indicador de los problemas que deberá enfrentar el nuevo gobierno es la resistencia que se levantó en Itamaraty con la designación y sobre todo con las primeras declaraciones del canciller Ernesto Araujo.
La revista brasileña Crusoe difundió un documento anónimo de un grupo de diplomáticos alarmados con el discurso ultraconservador en aspectos religiosos y sociales del nuevo canciller, que pasó de ser un “correcto funcionario” a portavoz de “intromisiones religiosas” y “prejuicios ideológicos” que se apartan “del ejercicio de la diplomacia en Brasil”.
Dirigentes del Frente Amplio e integrantes del gobierno consultados por Búsqueda, prefirieron no hacer declaraciones aunque transmitieron su preocupación por los primeros gestos del nuevo gobierno. “Se vienen tiempos difíciles”, resumió uno de los dirigentes.
Es que Araujo no se anduvo con rodeos. Por ejemplo, en un artículo publicado en la revista estadounidense The New Criterion sostuvo que la Operación Lava Jato, el pensamiento del filósofo ultraconservador Olavo de Carvalho y Bolsonaro unidos quebraron “el sistema cultural marxista creado por el PT”.
Al discurso de Bolsonaro se sumaron el miércoles 2 los de la ministra de la Mujer, la Familia y los Derechos Humanos, Damares Alves, y del propio Araujo, quienes ratificaron la línea adelantada en la campaña electoral.
Dirigentes del Frente Amplio e integrantes del gobierno consultados por Búsqueda, prefirieron no hacer declaraciones aunque transmitieron su preocupación por los primeros gestos del nuevo gobierno. “Se vienen tiempos difíciles”, resumió uno de los dirigentes.
El secretario de Derechos Humanos de la Presidencia, Nelson Villarreal, escribió en Twitter que el “neoconservadurismo” que encarnan Bolsonaro y otros políticos “no es nuevo”, pero tiene diferencias con “la reacción” que se generó frente al Mayo del 68. En aquella época, explicó, “estaba basado en la decepción cultural de las élites”, mientras que ahora “es una reacción a un mundo diverso que estaba naciendo con el progresismo”.
Tanto los asesores de Daniel Martínez como de Luis Lacalle Pou, los precandidatos que encabezan las internas más competitivas, consideran que lo que haga el gobierno de Bolsonaro será relevante para Uruguay y que como país pequeño no debe esperar a que lo inviten, sino tomar la iniciativa dentro de las posibilidades.
“Uruguay debe estar presente en esto, y más aun teniendo en cuenta la posición de flexibilizar al bloque. La gran incógnita aquí es si tendremos una posición más proactiva o permaneceremos presa de nuestra diplomacia de afinidades ideológicas, lo que nos alejará de este diálogo”, dijo a Búsqueda el asesor de Lacalle, Diego Escuder.