• Cotizaciones
    sábado 21 de febrero de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    La visita de Dilma Rousseff a EEUU, señal de un mundo en cambio

    Río de Janeiro (Gerardo Lissardy, corresponsal para América Latina). Cuando hace apenas una o dos décadas se reunía el presidente de un país en crisis económica, endeudado y con un nivel de desempleo encima del 8%, con un homólogo suyo de una nación en crecimiento, receptora día a día de nuevas inversiones, con una tasa de paro en mínimos históricos y una creciente influencia global, resultaba fácil adivinar cuál era el sudamericano y cuál el norteamericano. Pero el encuentro del lunes 9 entre el mandatario estadounidense Barack Obama y su par brasileña Dilma Rousseff en Washington demostró cuánto han cambiado las cosas en el mundo actual, al punto que los roles parecen haberse invertido: el anfitrión fue el líder del país en crisis y la visitante representó la nación en pleno boom.

    La reunión de menos de dos horas entre Obama y Rousseff en la Casa Blanca culminó con pocos anuncios de relevancia, más allá de un memorando firmado entre sus países para promover la cooperación técnica aeronáutica, un acuerdo para impulsar el comercio bilateral de la cachaça brasileña y el bourbon estadounidense mediante el reconocimiento oficial de ambas bebidas alcohólicas, y la apertura de dos nuevos consulados de Washington en Brasil para alentar los viajes de turistas de este último país que gastan cada vez más dinero en compras fuera de fronteras. De hecho, algunos analistas creen que la parte más relevante del viaje de Rousseff a Estados Unidos (EEUU) fue su visita a dos prestigiosos centros de estudios en las afueras de Boston, la Universidad de Harvard y el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), para fomentar un ambicioso programa de becas a jóvenes de su país en el exterior.

    Sin embargo, fueron las circunstancias que rodearon el viaje de la presidenta brasileña a tierras norteamericanas las que hicieron de esa visita algo especial. Hubo observadores que advirtieron sobre la necesidad de que las dos mayores potencias económicas y políticas de las Américas comiencen una nueva era de relaciones mutuas más profundas y estratégicas. Varios recordaron las diferencias que EEUU y Brasil mantienen al trazar sus políticas para Medio Oriente, Cuba o Venezuela. Otros notaron que Obama evitó darle al viaje de Rousseff el estatus de “visita de Estado”que sí tuvieron los primeros ministros David Cameron (Reino Unido) y Manmohan Singh (India) cuando lo visitaron en Washington. Y algunos advirtieron que, pese a todo lo que une a los dos gigantes del hemisferio, también existe una suerte de competencia subyacente entre ambos por el liderazgo regional.

    “Fue una visita importante, porque ocurrió en un momento en que Brasil está en ascenso, con una economía que ahora es la sexta mayor del mundo y que ya pasó a grandes países europeos como el Reino Unido, y al mismo tiempo EEUU está experimentando una crisis económica muy severa y un período de declive de su poder internacional”, dijo Mauricio Santoro, un experto en relaciones internacionales de la Fundación Getúlio Vargas, con sede en Río de Janeiro. “Está claro que EEUU va a seguir siendo un país muy rico, importante y poderoso, pero no en la misma escala que en el pasado”, agregó en declaraciones a Búsqueda.

    Tan cerca, tan lejos

    Para Washington, la relación con Brasil es importante tanto desde el punto de vista comercial como geopolítico. En materia de negocios, el país sudamericano se ha vuelto un destino cada vez más atractivo para exportadores norteamericanos, debido a las oportunidades que su economía en crecimiento presenta para colocar productos varios, desde electrónicos hasta preparaciones farmacéuticas o combustibles. El superávit comercial de EEUU con Brasil el año pasado alcanzó unos US$ 8.000 millones.

    Asimismo, en los últimos tiempos la Casa Blanca ha procurado aproximarse más a potencias emergentes como Brasil o India para lograr un contrapeso a la creciente influencia global de China. Desde la óptica de EEUU, el país sudamericano representa además una fuente de estabilidad política en América Latina, con la capacidad que ha demostrado recientemente para intervenir o apaciguar problemas en países diversos como Bolivia, Honduras o Haití. El propio Obama dijo a la prensa tras su reunión con Rousseff que Brasil, un país que visitó el año pasado junto a su familia, se ha ido transformando “no solo en una voz líder en la región, sino también una voz líder en el mundo”.

    Sin embargo, Washington también ha mostrado caute­la a la hora de reconocerle con hechos mayor protagonismo a Brasil en la escena internacional. Por ejemplo, Obama manifestó su “aprecio”a la aspiración brasileña de obtener un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, pero hasta ahora ha evitado endosarla expresamente como sí lo hizo con India.

    Esto es visto como un síntoma de la desconfianza que mantienen ambas naciones después de sostener diferencias importantes respecto a países como Irán, con cuyo régimen el ex presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva buscó en 2010 un acuerdo sobre su programa nuclear ajeno a la voluntad de occidente. Aunque Rousseff ha marcado más distancia que su predecesor respecto al régimen de Teherán, ha criticado las sanciones internacionales al mismo o a Siria, evitó apoyar el ataque militar a Libia (que Obama ordenó en 2011 justo cuando visitaba el país sudamericano) y viajó a Cuba para aumentar lazos económicos con la isla que EEUU embarga comercialmente desde hace décadas.

    “En EEUU existe ese discurso de que el ascenso de Brasil es muy bueno porque es un país democrático y estable, pero esa visión está acompañada de una preocupación siempre que Brasil comienza a actuar como potencia emergente de manera independiente”, sostuvo Santoro.

    Más aún, Brasil ha dado claras señales de que busca ocupar espacios de influencia que Washington ha perdido en América Latina. En la última década aumentó en más de mil por ciento los créditos de su banco estatal de desarrollo a empresas privadas brasileñas para desarrollar obras de infraestructura en la región. Asimismo, promovió o apoyó la creación de organismos como la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur) o la Comunidad de Estados de América Latina y el Caribe (Celac) que muchos ven como una alternativa al panamericanismo impulsado por Washington a través de la Organización de Estados Americanos (OEA). Si esa competencia entre las dos potencias hemisféricas por el liderazgo regional asomará de algún modo en la VI Cumbre de las Américas que se celebrará el fin de semana en Cartagena (Colombia), con la presencia confirmada de Obama y Rousseff, es una pregunta de respuesta aún incierta.

    Julia Sweig, directora del programa latinoamericano en el influyente Consejo de Relaciones Exteriores (CFR por sus siglas en inglés) de Washington, dijo que “por supuesto, dada la historia de EEUU y Brasil, es fácil ver competencia” entre ambos por la influencia hemisférica. “Los dos países son distantes geográficamente y en cómo ven al mundo”, agregó en declaraciones a Búsqueda. Pero la experta, que participó de una cena con Rousseff, diplomáticos y políticos estadounidenses en la cual la presidenta brasileña criticó los efectos del embargo a Cuba, destacó que la visitante haya impulsado “exitosamente” su agenda en el país norteamericano y buscara “conectarse” con sus anfitriones.

    “Este mundo

    multipolar”

    En las declaraciones que hicieron a la prensa tras su almuerzo del lunes, ambos presidentes reconocieron que la relación entre sus países podría profundizarse en áreas como la energía, inversiones o comercio. De hecho, China ha sustituido a EEUU como el principal socio comercial de Brasil, a pesar de un repunte en el intercambio entre las dos naciones americanas a comienzos de este año. El mercado brasileño, en tanto, es solo el octavo destino de las exportaciones estadounidenses. Las dos mayores economías hemisféricas carecen además de un tratado de libre comercio como los que Washington tiene con varios países latinoamericanos. Como notó Peter Hakim, presidente emérito del Diálogo Interamericano, un centro de análisis basado en Washington, en un artículo publicado esta semana, “el dilema que enfrentan los dos gobiernos es cómo convertir lo que ambos están de acuerdo que es una relación crítica en una productiva y cooperativa”.

    Aunque su encuentro con Obama transcurrió en un clima cordial, Rousseff también se hizo espacio para quejarse en público frente a su anfitrión sobre las políticas monetarias expansivas de naciones ricas (evidentemente incluía en esto a EEUU) frente a la crisis, que a su juicio “conducen a una depreciación del valor de la moneda de los países desarrollados, lo cual perjudica las perspectivas de crecimiento en los países emergentes”. Este asunto, que el ministro brasileño de Economía ha definido en términos menos diplomáticos como una “guerra cambiaria” por la conquista de mercados globales, se ha transformado en otro factor de discrepancia entre Brasil y naciones poderosas.

    La presidenta brasileña dijo que “el papel de EEUU en este mundo multipolar que viene surgiendo es muy importante” y elogió el alto grado de flexibilidad de la economía norteamericana y su “liderazgo” en los campos de ciencia, tecnología e innovación. Es precisamente en las áreas de conocimiento donde Washington mantiene una ventaja enorme respecto a naciones emergentes, tal vez mayor aun que la militar. Y la presidenta brasileña se mostró consciente de eso, no solo por sus palabras en la Casa Blanca sino por el impulso que intentó darle el martes al programa de su país denominado “Ciencia sin fronteras”, posiblemente el más ambicioso plan de estudios en el exterior impulsado jamás por un gobierno latinoamericano.

    El proyecto tiene el objetivo de conceder hasta 2015 un total de 101.000 becas a estudiantes brasileños para que amplíen sus conocimientos principalmente en países como EE.UU, Alemania, Francia, China o Japón, en áreas que van desde la ingeniería hasta la biotecnología. El Estado brasileño prevé invertir unos U$S 1.750 millones para pagar tres cuartos de esas becas y aspira a que el sector privado financie el resto. La falta de mano de obra calificada se ha vuelto un desafío cada vez más importante para la economía de Brasil, que necesita desarrollar su infraestructura y comenzar a explotar sus grandes reservas de petróleo bajo el Atlántico. Santoro consideró que el impulso a este programa fue el tema más importante de la visita de Rousseff a EEUU, porque a mediano plazo permitirá mejorar las relaciones bilaterales más que cualquier cumbre presidencial. “No significa que Brasil y EEUU vayan a ponerse de acuerdo sobre los grandes temas de política internacional; seguirán con discrepancias como ha sido el tono histórico”, dijo. “Pero la diferencia es que va a haber personas en los dos países con una capacidad mayor de entender la posición del otro y por qué las decisiones fueron tomadas”.

    Durante su conferencia en Harvard el martes, Rousseff sostuvo que el retraso educacional de su país es “gravísimo” y se manifestó resuelta a encarar el problema. “Para Brasil es muy importante lo que estamos haciendo aquí”, sostuvo cuando visitó poco antes el MIT, una institución que hasta el año pasado formó o dio empleo a 77 premios Nobel y que ahora recibió una oferta brasileña para llegar al país sudamericano mediante una asociación con el Instituto Tecnológico de Aeronáutica, con sede en São Paulo.

    Fuera de Fronteras
    2012-04-12T00:00:00

    // Leer el objeto desde localStorage