Europa atraviesa uno de los veranos más duros en materia de incendios forestales en las últimas dos décadas. Desde Portugal hasta Turquía, pasando por España y Grecia, las llamas han obligado a evacuaciones masivas, muertes y graves pérdidas materiales y medioambientales. La prolongada ola de calor que golpea al viejo continente y a los fuertes vientos, complican la tarea de los brigadistas.