En abril, el Parlamento puso en marcha el programa de formación Inteligencia Artificial para la Toma de Decisiones Públicas, dirigido a legisladores, asesores y funcionarios. Según el documento elaborado por Ceibal, el Centro Interdisciplinario en Ciencia de Datos y Aprendizaje Automático (Cicada) y la Facultad de Ingeniería, las instituciones a cargo de llevar adelante la capacitación junto con la Cámara de Representantes, el objetivo era que los participantes contaran con herramientas que les permitieran “comprender los fundamentos de estas tecnologías, sus aplicaciones reales y sus implicancias políticas, sociales y regulatorias”.
Pero la convocatoria tuvo una participación muy baja entre los legisladores. Según la respuesta a un pedido de acceso a la información de Búsqueda dirigido a la Presidencia de la Cámara de Representantes, solo 15 de los 99 diputados se inscribieron y ningún senador lo hizo.
Según la información proporcionada, se inscribieron 123 personas para asistir de forma presencial y 174 para participar virtualmente. En total, fueron 297 inscripciones vinculadas al Parlamento. La respuesta aclara que “la asistencia total de los inscriptos aún no fue contabilizada”.
Ante la consulta sobre la asistencia de los legisladores a los nueve módulos, la presidencia respondió que “no se controló la asistencia a los legisladores”. Por tanto, no es posible saber cuántas clases siguió cada uno ni si completaron el curso.
Por separado, la documentación identifica a siete representantes titulares como participantes del programa: Inés Mercedes Long, Juan José Olaizola, Marcos Adán Presa Cáceres, Rodrigo Goñi, Sol Maneiro, Álvaro Rodríguez Hunter y Fermín Farinha. Cinco pertenecen al Partido Nacional y dos al Frente Amplio. La respuesta no especifica a qué módulos asistió cada uno ni si los demás diputados inscriptos concurrieron a las clases.
En cuanto a los funcionarios, la presidencia informó que participaron 67 de la Cámara de Representantes, 98 de la Cámara de Senadores y 48 de la Comisión Administrativa. A ellos se sumaron 67 asesores.
Una formación para legislar sobre IA
El ciclo comenzó el 27 de abril. El programa preveía encuentros cada dos semanas, de dos horas de duración, con docentes universitarios y especialistas de distintos ámbitos.
El documento de presentación justificó la capacitación por el alcance de esta tecnología. “La inteligencia artificial se ha consolidado como una tecnología de propósito general, con impactos crecientes en la economía, el empleo, la salud, la educación, la gestión pública y el funcionamiento de las democracias”, señala el texto.
El programa también planteó que la adopción de estos sistemas genera oportunidades, pero obliga a atender problemas de “equidad, transparencia y protección de derechos”. Por eso, sostuvo que “resulta estratégico que los parlamentarios nacionales y sus equipos cuenten con instancias de alfabetización en IA”.
El objetivo de la capacitación era dar herramientas a los legisladores para “analizar proyectos de ley, diseñar marcos normativos adecuados y promover políticas públicas que equilibren innovación, desarrollo productivo y protección de derechos”. No estaba dirigida solamente a enseñar el uso de aplicaciones.
Una fuente parlamentaria que participó del curso expresó a Búsqueda su malestar por la escasa presencia de legisladores. “No van ellos, mandan a un secretario o a un asesor. Eso es un problema de cabeza que hay que cambiar. Se supone que los legisladores son quienes tienen la responsabilidad de legislar y regular sobre estos temas, pero no son los primeros usuarios de esto, cuando deberían serlo”, cuestionó.
Sin propuestas “derivadas” del curso
Consultada sobre los resultados del curso, la Presidencia de la Cámara de Representantes respondió que “no se elaboraron propuestas directamente derivadas del ciclo de capacitación”. La pregunta incluía posibles “recomendaciones, documentos de trabajo, protocolos, guías y proyectos sobre el uso de IA en el Parlamento”.
Sobre la existencia de reglas internas para el uso de estas herramientas por parte de legisladores, asesores y funcionarios, la presidencia remitió a la resolución número 352, del 20 de julio de 2026, que regula su uso en los servicios de la Cámara de Representantes.
Cámara de Representantes en el Palacio Legislativo, en Montevideo.
Javier Calvelo / adhocFOTOS
Las reglas que aprobó la Cámara
La norma autorizó el uso interno de herramientas de IA en los servicios de la Cámara de Representantes. En sus fundamentos, el documento reconoce que estas tecnologías ofrecen oportunidades para mejorar “la eficiencia legislativa, la gestión documental, el acceso a la información pública y la comunicación con la ciudadanía”.
El texto también establece que el uso de estas herramientas debe respetar “los principios éticos, técnicos y jurídicos en materia de seguridad de la información y de protección de datos personales”. También señala que “se deben adoptar medidas para evitar los sesgos de los algoritmos, garantizar la explicabilidad y preservar la soberanía tecnológica”.
Sobre el control humano, la resolución establece que “ninguna decisión administrativa o de gestión será tomada de forma autónoma por un sistema de IA” y que “todo producto generado por IA debe ser revisado, validado y editado por un funcionario responsable”.
La resolución prohíbe introducir “datos personales no públicos, datos parlamentarios reservados o secretos, información confidencial o proyectos de ley bajo reserva” en herramientas externas que no garanticen niveles adecuados de protección.
Rodrigo Goñi, presidente de la Cámara de Diputados.
Javier Calvelo / adhocFOTOS
También establece que el uso de IA para redactar “informes, actas o resúmenes deberá ser explícitamente consignado en los créditos o metadatos del documento”. A su vez, todo contenido elaborado con estas herramientas debe “ser revisado, validado y editado por un funcionario responsable”.
El reglamento, además, prohíbe que estos sistemas realicen “el análisis político o la redacción final y autónoma de dictámenes de comisiones, proyectos de ley o resoluciones”.
La resolución crea el “Programa de Gobernanza Digital e Inteligencia Artificial de la Cámara de Representantes”, que tendrá entre sus funciones “asesorar al presidente y al gabinete” sobre los programas de IA que se pretenda incorporar. También deberá “elaborar pautas técnicas de ciberseguridad específicas para el uso de IA” y establecer una clasificación de riesgos para evaluar los sistemas antes de su implementación.
El Parlamento ya evalúa herramientas de IA
La respuesta al pedido de acceso también informa que la Cámara evaluaba implementar Gemini Enterprise, una plataforma de inteligencia artificial de Google para buscar y analizar información, trabajar con documentos y asistir en tareas de legisladores y funcionarios. “Se está en coordinación para continuar la fase exploratoria”, señala el documento. La herramienta se había presentado durante el ciclo de charlas y en una clase práctica, aunque la institución aclaró que su evaluación ya estaba en marcha y que no era “consecuencia directa del curso”.
La Cámara también había adquirido licencias de Claude Team, de Anthropic, “para asistencia en el desarrollo de software y en tareas técnicas del equipo de Tecnología de la Información”. La respuesta explica que la decisión se tomó por “la utilidad que ha demostrado la herramienta para estas tareas”, y no como resultado de la capacitación.