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A veces alcanza con caminar distinto

El main character walk tiene que tener confianza en cada paso y evidenciar una suerte de displicencia hacia el mundo, el tiempo y la realidad que aqueja al resto de las personas. Carrie Bradshaw es inspiración innegable de esto que hoy es tendencia, pero el recurso es muy usado en el cine, y personalmente, me encanta

Editora de Galería

Es viernes y la noche empieza a asomar. La temperatura ya no es invernal y decido caminar. Empieza el fin de semana: todo parece posible. Mientras me pongo los auriculares escucho cómo se cierra la puerta de la redacción. Camino unos pasos, elijo una canción mientras el viento me agita el pelo, y pongo play. Estos pies que salen caminando son solo míos. No llevo a nadie de la mano, nadie me marca el ritmo. Esta mujer soy solo yo, y en las cuadras que me separan del punto de destino no tengo que preocuparme de nada más. Por un rato, soy la protagonista de mi vida. La sensación es muy cercana a la libertad.

Esto que describo debe resonarte, seguro has tenido estas caminatas. No habría sabido ponerles un nombre. Habría preferido no hacerlo, de hecho. Pero siempre hay alguien dispuesto a etiquetar las cosas. Por estos días, a alguien se le ocurrió nombrarla main character walk: el paseo del protagonista. Y se volvió tendencia en las redes sociales. Debo reconocer que está bien bautizada, porque remite a algo muy cinematográfico. Cuando pienso en estas caminatas pienso automáticamente en Carrie Bradshaw; es innegable que la protagonista de Sex and the City fue inspiración. Pero no es el único ejemplo de la pantalla. El recurso es muy usado, y personalmente me encanta: ver deambular al protagonista por las calles de una ciudad —por lo general bella, llena de vida— mientras atraviesa una transformación interior o, como mínimo, adquiere una necesaria seguridad.

El main character walk tiene que tener confianza en cada paso y evidenciar una suerte de displicencia hacia el mundo, el tiempo y la realidad que aqueja al resto de las personas. Nada puede tocarte en esta caminata. Por eso, no puede durar mucho.

Soy Patricia Mántaras, periodista y editora de Galería. Espero que esta nueva entrega de Películas para la vida te encuentre bien, con margen para ser protagonista de algunas de tus caminatas. Me podés escribir con comentarios o sugerencias a [email protected]. Estaré encantada de leerte y responderte.

Pasos propios

El objetivo de estas caminatas es convertir al caminante en protagonista de su vida, al menos por un rato. De eso se trata. La idea es caminar prestando atención al momento, sin prisa. Se trata de transitar los espacios habituales con otra presencia. Una ciudad hermosa de telón de fondo suma, pero Montevideo cumple su función.

La peor persona del mundo.

La peor persona del mundo.

Hay quienes han sumado la importancia de la postura, con espalda recta y cabeza en alto, como quien transpira autoconfianza. Pero, si me preguntan, diría que lo más importante es elegir una buena canción y disfrutar del trayecto. Una canción que te energice o te ponga la piel de gallina, porque no todas estas caminatas tienen la misma finalidad ni lo encuentran a uno en el mismo momento. Supe dar estos paseos con esta canción de Keane, y también con esta de Lady Gaga.

Julie (Renate Reinsve), la protagonista de La peor persona del mundo, la película nominada a la Palma de Oro en Cannes y al Oscar a Mejor película internacional (en Prime Video), atraviesa un momento de quiebre. Se siente estancada en su vida profesional y ya no la satisface el vínculo con su pareja, Aksel (Anders Danielsen Lie). Las caminatas aparecen en más de una oportunidad en la película, pero la más significativa ocurre después de un cóctel en el que se presenta un libro de cómics de su novio. Ella se siente muy ajena y decide irse. Camina por las calles, contempla la silueta de los edificios en el atardecer de Oslo, llora sin entender el motivo y sigue andando sin rumbo hasta entrar en una fiesta a la que no fue invitada. Está, claramente, en una búsqueda. Si no la viste, te la recomiendo, es una película distinta, con la que el director noruego Joachim Trier (Valor sentimental) ganó fama mundial.

Si pienso en deambular por las calles, no puedo no pensar en Fleabag (está en Prime Video). La serie, creada y protagonizada por Phoebe Waller-Bridge, retrata la vida de esta chica después de vivir un trauma, que no se revela hasta avanzada la trama. Es en esencia una comedia, pero está cargada de drama y de crítica social, porque Fleabag conoce a muchas personas, tiene una vida sexual activa, y no siempre la pasa bien.

Una de las caminatas que recuerdo transcurre en el episodio 1 de la temporada 2, y tiene un contexto bastante dramático. Así la describe el guion:

EXTERIOR. CALLES DE LONDRES - NOCHE 1

CORTE A Fleabag caminando por las bulliciosas calles de la ciudad con la nariz ensangrentada. Música intensa.

Cruza un puente. Londres luce resplandeciente. Fleabag se muestra desafiante, pero emocionalmente perdida cuando…

CLAIRE

¡Hey!

Fleabag gira la cabeza. No ve a nadie. Luego, entre el bullicio de Londres, de nuevo…

CLAIRE

¡Hey!

Fleabag vuelve a girarse y ve a CLAIRE a lo lejos, asomada por la puerta abierta de un taxi. Le hace señas a Fleabag. Fleabag camina hacia ella. La seguimos durante todo el trayecto.

Fleabag.

Fleabag.

Claire, que termina invitándola a subir al taxi, es la hermana de Fleabag. La razón por la que la joven va sangrando es una discusión que mantuvo precisamente con el marido de su hermana, que los dejó a ambos con las narices rotas. El origen de esa discusión es demasiado complejo. Te invito a ver la serie, ganadora de más de un Bafta, Globo de Oro y el Emmy.

Transformación en tiempo real

Estos paseos, cuando suceden en las películas, muchas veces van asociados a un cambio interior. A un momento de iluminación. A veces incluso es perceptible a la vista: a medida que estas heroínas avanzan geográficamente, avanzan internamente, algo se ordena.

Envidiosa.

Envidiosa.

Me estoy acordando de la serie Envidiosa (en Netflix). Tiene varias escenas de caminata por Buenos Aires de su protagonista, Vicky (Griselda Siciliani), una mujer que pisa los 40 con varios temas por resolver. Un padre ausente marcó su vida afectiva y su comportamiento con los hombres: es intensa, demandante y, desde su necesidad de atención, tolera actitudes que no debería. Muchas mujeres conectaron con el personaje de Vicky, que va evolucionando con el transcurso de las temporadas. Sin spoilear, traigo a cuento la escena final del capítulo final (titulado Una familia real), que la muestra a ella caminando con una media sonrisa. Mientras suena Vuelta por el universo, de Gustavo Cerati, ella repasa mentalmente los episodios más importantes que la llevaron a donde está.

Sigo con las comedias románticas, parece que el recurso abunda en este género. Esta escena de El diablo viste a la moda (está en Disney+) es la típica que sucede después de dar un portazo para cerrar definitivamente algo que aprisiona. El portazo metafórico lo da Andy (Anne Hathaway), que viaja en limusina con su jefa, la nada amable Miranda Priestly (Meryl Streep), hacia un evento de esos con red carpet. Miranda, una persona de la que Andy ha ido conociendo las miserias, le dice que ambas se parecen, y le habla de cómo todos quieren esa vida (trabajan en una revista de moda en Nueva York, con acceso a las personas codiciadas y los objetos codiciados). Cuando llegan, en lugar de ir hacia los flashes, Andy sale en dirección opuesta, liberada de lo que era y de lo que podría haber sido.

El diablo viste a la moda.

El diablo viste a la moda.

Cuando Alanis Morissette volvió de la India, de un período sabático después de varios de fama explosiva que transitó siendo muy muy joven, escribió la canción Thank You. En la letra, agradece por todas las cosas que entendió cuando se permitió parar. Le agradece a todo lo que pudo aceptar: la desilusión, el terror, la fragilidad, las consecuencias, el silencio. El videoclip, que se filmó en Los Ángeles, la muestra a ella en la ciudad; no camina, pero aparece en distintos sitios, todos muy concurridos, completamente desnuda (con partes del cuerpo tapadas por el pelo o blureadas), mientras la gente pasa. Parada en una avenida o sentada en el metro, nada de todo el ruido que la rodea puede afectarla.

Siempre en Nueva York (de tacos o championes)

Estas caminatas reforzadoras de identidad se dan muy bien en Nueva York, al parecer. No solo Carrie Bradshaw deambula por el upper east side (Sex and the City está en HBO Max), con sus tacos de Louboutin y su atuendo de Balenciaga un día cualquiera (aterrizando ideas para su columna, pensando en Mr. Big).

También lo hace, solo que de Converse, jeans y con un andar más desaliñado, la protagonista de Frances Ha. Esta comedia en blanco y negro protagonizada por Greta Gerwig y dirigida por su pareja, Noah Baumbach, retrata a esta chica, independiente e inmadura, que a los 27 años empieza a vislumbrar que su sueño de ser bailarina se le escapa. Su vida personal tampoco está en su mejor momento. En una escena que parece más un video musical se la ve totalmente desatada, corriendo y bailando por las calles de Nueva York, al ritmo de Modern Love, de David Bowie. Es su forma de procesar frustraciones, reordenar emociones y volver a aparecer en escena (la que sea) con una sonrisa.

Desde que empecé a pensar en el tema me vino a la mente Secretaria ejecutiva. La película de Mike Nichols nominada a seis premios de la Academia, con Melanie Griffith, Sigourney Weaver y Harrison Ford. Recordaba una escena de Tess (Griffith) caminando por Nueva York de championes blancos mientras sonaba Let the River Run, de Carly Simon, el tema principal de la película (ganador del Oscar). Un temón. Encontré la película (en Disney+) y fui en busca de esa escena, que obviamente no es como la recordaba. Cada mañana, Tess viaja con su amiga Cyn (Joan Cusack) desde Staten Island a Manhattan para trabajar como secretarias. Caminan entre una cantidad de gente que marcha posiblemente también a la oficina, pero destacan —tal vez por sus peinados superbatidos y llenos de volumen—. Cuando llegan, Tess se saca los championes para calzarse los tacos, que en aquellos tiempos eran requisito para ese tipo de trabajo.

Para terminar, te dejo con este video de la banda Haim. Es de 2017. Probablemente conozcas a una de las integrantes de la banda, porque también es actriz. Se llama Alana Haim, actuó en Licorice Pizza, Una batalla tras otra y El drama.

En esta canción, I Want You Back, las tres caminan por una Los Ángeles desierta. Van medio sincronizadas, pero cada tanto cada una se aleja y hace lo suyo: un paso de baile, un movimiento de brazos, una sacudida del pelo. A medida que avanza el video se van soltando, las vamos viendo más seguras. Un main character walk con todas las letras. Dan ganas de salir con ellas.

Antes de que te vayas, te recomiendo un par de lecturas. La primera, a tono con el día de la final del Mundial, es la nota que escribió Santiago Perroni sobre los efectos colaterales (e inesperados) del Mundial. En la segunda, María Inés Fiordelmondo te explica qué es la “miel del amor” que está de moda, y cuáles son sus riesgos.