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El escritor Juan Antonio Varese publicó nuevo libro sobre hundimientos en Maldonado
“El naufragio es un drama, un episodio terrible que despierta lo mejor y lo peor de los sentimientos de la gente”, dice el escritor en esta nota a propósito de su último título: De naufragios y tesoros en las costas de Maldonado
Juan Antonio Varese en la rambla de Punta del Este.
El interés del escritorJuan Antonio Varese en los naufragios nació durante su niñez. Su abuelo tenía un rancho en Maldonado frente a la por entonces llamada playa del Barco, hoy conocida como Montoya. Cuando aquel niño nacido en 1942 caminaba por la costa, quedaba hipnotizado observando los restos de una embarcación que sobresalían del océano a 50 metros de la arena. “Mi imaginación volaba. Me preguntaba qué había pasado, cómo había llegado ese barco a ese lugar, qué piratas habrían navegado por ese sitio. Todo aquello me llevó a entusiasmarme con esos temas y, como ocupan el lugar más importante en mi obra, me gustaría ser identificado como un investigador de naufragios”, dijo Varese a Búsqueda en Punta del Este, el lugar donde reside desde 2020.
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Aunque en aquel entonces los naufragios no despertaban interés histórico, Varese mantuvo la curiosidad intacta. Sus deseos de explorar los dramas humanos detrás de las tragedias marítimas tuvieron un quiebre en 1980. Había viajado a Cabo Polonio en tiempos en que solo había un faro, un puñado de ranchos construidos con restos de barcos y galpones de la industria lobera. Pasó varias noches charlando con el farero y conoció infinidad de historias de naufragios. A ese testimonio se sumaron luego los recuerdos de loberos y pescadores, algunos exagerados, otros con mayor rigor histórico.
Tiempo después pasó una temporada veraniega en Aguas Dulces, caminó horas por la playa charlando con la gente de la zona y recogió más historias. “No sabe las monedas de oro que encontramos”, le escuchó decir a un pescador. Pronto entendió que debía respaldar los testimonios con documentos de la época y recurrió a la prensa, a la Biblioteca Nacional y al Archivo General de la Nación. Cuando quiso acordar, había acumulado tanta información que ya era hora de comenzar a escribir.
Hasta entonces Varese no había redactado más que documentos contractuales derivados de su profesión de escribano, y cuando terminó el borrador, pidió opiniones a gente de su confianza. Uno de los lectores le dijo que el texto contenía información valiosa, pero le faltaba vida. “Esa noche se aclaró el panorama y me di cuenta de que tenía que hacer hablar a los pobladores de la costa. Inventé un personaje, J. Santos, un historiador jubilado que andaba recorriendo y hablando con los pescadores”, contó. Pocos meses después entregó la nueva versión a la editorial y, en 1993, publicó De naufragios y leyendas en las costas de Rocha.
“El naufragio es un drama, un episodio terrible que despierta lo mejor y lo peor de los sentimientos de la gente. Es una situación límite, entre la vida y la muerte, transforma héroes y cobardes. En general, los que se salvan son los que tienen la intuición o la valentía de prenderse de un barril, de un trozo de mástil o de armar una pequeña balsa a los hachazos para tirarse al agua”.
Para graficar las derivaciones humanas de los accidentes marítimos recurrió a una historia que aparece reseñada en el libro: el hundimiento del Valiente, un barco que la Armada compró a Alemania Oriental en 1991. La tragedia ocurrió el 5 de agosto de 2000 cerca de Cabo Polonio cuando un carguero de origen griego impactó al barreminas uruguayo. Once tripulantes murieron y 13 sobrevivieron. “Marcelo Porta, que era uno de los guardiamarinas, estuvo horas abofeteando a sus compañeros que estaban aferrados a maderas para que no entraran en hipotermia porque era invierno. Ese tipo de historias me emocionan porque detrás del naufragio veo los dramas humanos”, dijo el escritor.
De-naufragios-y-tesoros
Maldonado
En 1994, al año siguiente de la publicación rochense y entusiasmado con el interés que el libro había recogido, Varese decidió que era hora de repetir la experiencia e investigar los naufragios ocurridos en las costas de Maldonado. A diferencia de lo que pasó en Rocha, donde tuvo que asumir un rol activo en la búsqueda de información, en Maldonado los datos llegaban a él. “Me tupió la información”, recordó. Hubo aportes de integrantes del Yatch Club, de pescadores del puerto y de habitantes del departamento.
A mediados de los noventa, el interés histórico respecto a los naufragios había crecido, incluso desde el punto de vista académico gracias al trabajo realizado por los arqueólogos subacuáticos egresados de la Universidad de la República. Ya nadie le preguntaba a Varese por qué le interesaban tanto las viejas maderas sumergidas en el agua y se había instalado la idea de que los hundimientos aportaban información histórica valiosa.
La investigación en Maldonado avanzaba. A los testimonios recogidos se habían sumado documentos que llenaron 15 carpetas, pero, si bien nunca abandonó el tema, habían pasado casi dos décadas y Varese seguía sin escribir el libro. “Cuando cumplí 80 años dije: 'Es tiempo de volver a navegar en las aguas de Maldonado'. Me di cuenta de que tenía que cumplir con esta asignatura pendiente y retomé el tema realizando entrevistas a los arqueólogos subacuáticos porque la realidad había cambiado mucho. Estábamos en otro mundo desde que realicé la investigación histórica a fines de la década del 90 gracias a la aparición de los arqueólogos subacuáticos y las tecnologías para la visualización de los fondos marinos”, dijo. Pasó tres años escribiendo y, en diciembre de 2025, publicó De naufragios y tesoros en las costas de Maldonado (Aguilar), una obra que consagró a Varese como una fuente ineludible en la temática y es, a su juicio, el mejor de sus 33 libros. La publicación fue presentada ayer, miércoles 18, en la Liga de Punta del Este.
¿Puede un naufragio determinar el destino de una nación? Intentar responder la pregunta obliga a remontarse a mediados del siglo XVI cuando un barco portugués que había partido desde Lisboa encalló en Uruguay en 1531. Se llamaba la Capitana y estaba al mando de Martim Afonso Lopes de Sousa, un noble, marino y militar que había participado en la primera avanzada colonizadora de Brasil.
“Era una expedición portuguesa que vino a fundar una colonia en el Río de la Plata, antes de que Pedro de Mendoza fundara Buenos Aires. Traían hasta piedras para construir un fuerte, no se sabía en qué lugar. Venían desde Río de Janeiro y le hubieran ganado de mano a España. Si la Capitana no hubiera naufragado, estaríamos hablando en portugués porque en aquellos tiempos el que llegaba primero quedaba. Ese naufragio quebró la historia”, dijo Varese.
Hasta 1809, hubo frente a la isla Gorriti un célebre naufragio cuyos ecos llegaron a Europa y continúan generando interés académico en la actualidad, aunque en Uruguay su historia no logró popularizarse. Cerca de la costa de la playa Mansa en Punta del Este se esconden los restos de un barco protagonista de su tiempo, un buque de guerra que moldeó la modernidad: el HMS Agamemnon. Navegó durante 28 años (un largo tiempo para un navío de guerra) e intervino en diez de las batallas más importantes de su época. Aunque solo lo comandó durante tres años, fue el barco favorito del héroe británico Horatio Nelson y tuvo un rol decisivo en la batalla de Trafalgar, la derrota de Napoleón en los mares.
El HMS Agamemnon había sido enviado a Maldonado desde Río de Janeiro para evitar el arribo de una flota francesa enviada por Napoleón con el objetivo de conquistar las colonias españolas en el Río de la Plata. Pero encalló sobre un roquedal conocido en aquel entonces como Placer de los Chinos, hoy llamado Los Banquitos. “El Agamemnon se hundió de puro viejo”, dijo Varese. Suele suceder que británicos amantes de la historia viajen a Uruguay con el principal objetivo de estar cerca de ese barco que perteneció a la realeza.
A las andanzas de la Capitana y el Agamemnon, el libro de Varese suma la reconstrucción de otros 18 naufragios, todos ellos atractivos desde el punto de vista histórico. “Desde hace un tiempo sugiero la importancia de fundar un museo marítimo en Punta del Este donde se puedan exhibir no solo los restos que han hallado los arqueólogos, sino también las historias de la gente, las fotografías y los documentos”.
A los libros de Maldonado y Rocha, hay que sumar a la obra de Varese otro libro de hundimientos, en coautoría con Alfredo Könke Miranda, miembro fundador de la Academia Uruguaya de Historia Marítima y Fluvial. La publicación reconstruye la relación histórica de los principales naufragios frente a las costas de Montevideo, Canelones, Isla de Flores y Banco Inglés.
Más allá de los naufragios
Además de los naufragios, Varese ha dedicado años de investigación a otras temáticas de su interés. Una de ellas fue la llegada de los primeros exploradores europeos al Río de la Plata. La expedición del marino español Juan Díaz de Solís de 1516 motivó la primera de una serie de publicaciones.
La saga siguió con las andanzas del portugués Fernando de Magallanes, quien, al servicio de Carlos I de España, navegó frente a Montevideo, Colonia del Sacramento y Punta del Este. La expedición exploró el río Uruguay con cinco naves y 235 tripulantes a bordo. Los europeos establecieron contacto con los indígenas de acuerdo a lo que pudo reconstruir Varese con documentos de los archivos de España y Portugal.
Existe otro poco conocido hallazgo subacuático que lo inspiró. Dos buzos (José Luis Gómez y Alfonso Quian) hallaron en el fondo del río San Salvador, cerca de Dolores, el lastre de una embarcación del siglo XVI. Las investigaciones permitieron concluir que pertenecía a un barco de la expedición de Sebastián Gaboto, quien en 1527 se asentó en la región y convivió durante dos años con las poblaciones nativas. Varese escribió, junto con los expertos en arqueología subacuática Valerio Buffa y Alejo Cordero, un libro que reconstruye los hechos, titulado A orillas del descubrimiento.
Hubo un tiempo en que el tema que lo obsesionó fue la fotografía. Dedicó un libro a José María Silva, el fotógrafo de Carlos Gardel. Publicó a su vez Historia de la fotografía en Uruguay, una publicación que muestra cómo los fotógrafos eran unos personajes de relevancia en su tiempo. El texto recorre desde el primer daguerrotipo, a mediados del siglo XIX, hasta mediados de la década de 1940. “Fue cuando la fotografía dejó de ser ese rito mágico de tomar la imagen para siempre. Se había popularizado y había casas fotográficas”.
Varese anunció que no solo pretende continuar investigando los naufragios ocurridos en Maldonado, sino que también busca extender su interés a las costas de Colonia y al río Uruguay.