En el Museo Histórico Cabildo la actividad en uno de sus patios interiores es constante desde hace por lo menos un mes. Primero llegaron trabajadores para instalar allí un ascensor, pero la directora del museo, Rosana Carrete, detuvo el comienzo de la obra porque no se había hecho el estudio de impacto arqueológico. Si bien Carrete y autoridades de la Intendencia de Montevideo (IM) habían tenido reuniones con la Comisión del Patrimonio para asesorarse sobre el lugar y las condiciones para la instalación, en el pliego final de la licitación no se contempló la necesidad de contar con un arqueólogo.
El llamado se hizo en noviembre de 2023 a través del programa Montevideo se Adelanta de la IM y del Fideicomiso de Administración del Fondo de Infraestructura Metropolitana de Montevideo. El pliego puede consultarse en la página de Conafin, administradora de fondos y fideicomisos. La empresa ganadora fue América Ascensores con un monto de $ 8.879.695.
Antonio Salgueiro, director de Artes y Ciencias de IM, explicó a Búsqueda que el llamado no se tramitó directamente desde su división, pero reconoce que hubo una omisión a la hora de redactar el pliego. “No es que no estuviera previsto contar con un arqueólogo, hubo una omisión en el pliego de corte administrativo. Los pasos se hicieron con la Comisión del Patrimonio, y tal vez hubo un problema al inicio de la obra, pero en el segundo día se subsanó”. El director agregó que están en contacto permanente con América Ascensores, que quedó a la espera sin saber cuándo podrá hacer el trabajo. “Cualquier obra que se licita puede tener un imprevisto y hay que estudiar cómo se cubre el impacto económico que ocasiona el tiempo de espera”.
Unas obras se detuvieron, pero empezaron otras: la del equipo liderado por la arqueóloga Verónica de León, que está trabajando en el lugar y ha encontrado valiosos restos de la primera etapa de Montevideo. Por ahora, el ascensor deberá seguir en espera.
En el segundo patio del Cabildo queda solo un rincón por excavar. Por ahora el público puede ver los trabajos desde arriba, y tal vez en breve se organicen visitas guiadas. Desde que el equipo de De León, integrado por tres excavadores y dos estudiantes de arqueología, comenzó a trabajar, han aparecido objetos y estructuras que están clasificando para su análisis. “Por ahora es una excavación superficial, no hemos podido bajar más porque al encontrar tantos objetos tuvimos que irnos moviendo por el patio. Hasta el momento, los materiales que encontramos son de mediados del siglo XIX, más o menos de 1830, puede ser hasta 1890”, explicó De León en un recorrido por los trabajos.
Muchos de esos objetos formaban parte de la vida cotidiana de los habitantes del Cabildo. En una mesa al costado de las excavaciones se fueron clasificando de acuerdo a unidades estratigráficas, que son las que indican de dónde sacaron los materiales y a qué estructura están asociadas. Eso permite llevar un orden cronológico y funcional de los elementos. “Es como ir leyendo la ciudad en capas, en sus distintos niveles. Lo interesante es la densidad de vestigios, estructuras y materiales que van apareciendo. Son un testimonio de la época colonial. Por ejemplo, hora sabemos que la gente que aquí vivía tomaba mucho alcohol y fumaba un montón”.
Justamente son varias las botellas de alcohol que encontraron, una de ellas es de ginebra holandesa. Hay frasquitos medicinales, pipas de tabaco hechas de caolín (arcilla blanca), un porrón, un tintero. Hay botones, hebillas de chaquetas de la indumentaria, una moneda grande, muchísimos huesos de animales con los que se alimentaban: de oveja, de vaca, de pescado, de ave. Y hay unas cuantas balas porque el Cabildo era también el lugar de las Reales Cárceles. El equipo trabaja con palas primero, después con cucharines y pinceles y por último con una zaranda, que es un gran tamiz que permite recuperar los objetos pequeños.
De León explicó la metodología que se usa en estos estudios de impacto antes de comenzar las excavaciones. “La arqueología es una disciplina científica que trabaja con un marco teórico y una metodología. Antes de iniciar cualquier tipo de trabajo en campo, de hacer sondeos o una excavación, hacemos un estudio documental e histórico, tanto de crónicas, como de planos, mapas o imágenes, para saber con qué nos podemos encontrar y dónde debemos poner los cateos. No hacemos un pozo en cualquier lado, se hace un estudio previo donde se determina la ubicación de las excavaciones”.
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La fuente colonial y la canalización de gres
Javier Calvelo / adhocFOTOS
La fuente colonial
Uno de los hallazgos fue una canalización de gres que está aún en uso y por ese motivo no pueden anularla. Saben que el agua procede de alguna pileta, pero no cuál es ni su alcance. Entonces se descartó ese lugar para el ascensor. Al irse corriendo hacia otros sectores encontraron una joya patrimonial: una fuente de la época colonial que manaba agua como un manantial.
“Esas fuentes abastecieron de agua a Montevideo durante 150 años. Por sus ladrillos pensamos que es de la primera época de la colonia. A su vez la fuente no está revocada en su interior y esto permitía que el agua entrara, a diferencia de las cisternas que sí estaban revocadas por dentro porque tenían que captar el agua para que no se fuera. Esta fuente tiene una tremenda importancia arqueológica, histórica y tecnológica. No figuraba en ningún documento, como otras de las estructuras. Muchas veces se encuentra lo que decían los documentos, otras veces se encuentran cosas distintas. Nosotros lo que vemos son las materialidades reales”.
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Parte del equipo que trabaja en la excavación
Javier Calvelo / adhocFOTOS
El equipo hizo una filmación en el interior de la fuente y comprobó que está en muy buen estado a pesar de su antigüedad. “Estimamos que tenía un brocal y de ahí se sacaba el agua”, comentó la antropóloga. No es la primera fuente que encuentra De León en sus trabajos. La primera y más grande la encontró en 2014 y es la que está en el anexo de Torre Ejecutiva. Después fueron otras cuatro las que aparecieron en sus excavaciones.
De León no sabe cuánto tiempo llevará el trabajo que están haciendo. “En arqueología es muy difícil establecer plazos porque uno no sabe con qué se encontrará. Cuando hay proyectos de obra, se demora más porque si se encuentra algo hay que diagnosticarlo y estudiar su función, la tecnología, su valor en todo sentido para saber si es posible impactarlo o no”.
“La idea es que los hallazgos puedan ser expuestos en el Cabildo, y eso se acordó con la directora: que no se queden guardados en un depósito porque aportan a la historia de la vida cotidiana de la ciudad, mucho más porque estamos en los 300 años de Montevideo”.
Habrá ascensor
Desde 2013 Rosana Carrete es la directora del Museo Histórico Cabildo y ha trabajado con la Cátedra de Accesibilidad de la Facultad de Arquitectura. Y desde 2014 está reclamando un ascensor. “Cuando se terminó la restauración de la fachada en 2016, la demanda del público fue creciendo. El día del patrimonio en 2017 vinieron 27.000 personas. Solo en junio de este año vinieron más de 5.000 personas. Los fines de semana se llena de familias, no solo de turistas. Y uno de los reclamos permanentes es el de la accesibilidad”.
El Cabildo tiene en su planta baja oficinas y salas de exposición permanente, pero en las salas de arriba están las nuevas muestra. La escalera de piedra es empinada, aunque de escalones amplios. “Uno aprende de sus errores. La primera exposición permanente la hicimos en la planta alta y llegó una persona en silla de ruedas”, recordó la directora.
“El proyecto de accesibilidad se fue demorando, hasta que el año pasado desde el Departamento de Cultura me preguntaron qué me gustaría lograr en este período. Enseguida dije ‘la accesibilidad’. Entonces nos reunimos con la Comisión del Patrimonio. En el pliego final de la licitación hubo la omisión del arqueólogo, pero siempre se supo que era necesario”.
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Javier Calvelo/adhocFOTOS
La directora piensa que sobre la fuente pondrán un vidrio para que el público pueda verla. Y después del informe arqueológico expondrán las piezas que consideren valiosas en vitrinas.
Una vez al año, el museo abre las salas de conservación al público. Este año será el 31 de agosto. Quienes tengan interés se anotan por correo porque no pueden entrar más de 25 personas a esas salas. Los conservadores explican los procesos de conservación preventiva con las piezas, cuál es el criterio para exponerlas y por qué no se exhibe todo el acervo.
“El ascensor se va a hacer, va a demorar un poco más, pero el Cabildo lo tiene que tener sin que modifique su estilo”, dice sin dudarlo Carrete. “En el Reina Sofía está por fuera del edificio, y queda claro que no forma parte de su arquitectura. Algo así podríamos hacer. Podremos instalarlo en el segundo patio, como se pensó, o en otro lugar. Ahora van a cavar por tercera vez. Y quién sabe si la tercera no será la vencida”.