• Cotizaciones
    domingo 15 de febrero de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    ‘Montevideo inolvidable’, documental creado y dirigido por Alfredo Ghierra

    La ciudad de la angurria: el documental, que se exhibe hasta el miércoles 9 en varias salas, plantea una pregunta que sigue abierta: ¿por qué es tan difícil proteger nuestro patrimonio?

    Columnista de Búsqueda

    Alfredo Ghierra espera sentado en el banco del patio mientras fuma. Le alcanzo el cenicero que pidió y nos disponemos a comenzar la entrevista. Es domingo de tardecita y un café se enfría sobre la mesa, rodeada de helechos. Alfredo está entusiasmado y agotado a partes iguales. A los nervios por la presentación de su película se le agrega la nutrida agenda de promoción que viene cumpliendo. Artista visual, alguna vez estudiante de arquitectura, creador del proyecto Ghierra Intendente y actualmente uno de los más vigorosos y sofisticados agitadores culturales del país, en su documental Montevideo inolvidable, Ghierra denuncia la destrucción del patrimonio de la capital. La película, que viene agotando entradas y se puede ver en Cinemateca hasta el martes 8, construye un mosaico que transmite al mismo tiempo belleza y desazón. Belleza porque hace evidente que Montevideo es una ciudad hermosa, poseedora de una arquitectura ecléctica y de calidad. Desazón porque, más allá de ser un llamado a la participación de la sociedad civil en asuntos que le competen, como lo es la clase de ciudad en la que se quiere vivir, la película recuerda que no tenemos la menor garantía de que la actual destrucción de lo mejor de lo que alguna vez fuimos no siga siendo arrasado por aquello que no sabemos si queremos o no ser. La pregunta que plantea el documental sigue abierta: ¿por qué es tan difícil proteger nuestro patrimonio?

    —Para comenzar a hablar de patrimonio, quizá habría que ver la ley que da lugar a la Comisión del Patrimonio Cultural de la Nación.

    —Sí, la Ley de Patrimonio, la 14.040.

    —Es una ley reglamentada en 1972, una ley defensiva. O sea, no imagina el patrimonio como algo que se quiere construir a futuro, sino apenas asegurarse de que unas piedras que están ahí no sean movidas de lugar.

    —La defensa de unos monumentos, ¿no?

    —Una visión estática del patrimonio, que no es la visión actual. No es tan raro que esa comisión no pueda incidir.

    —No tiene presupuesto ni tiene personal, es simbólica. Esa es la Comisión Nacional de Patrimonio. Después, cada departamento, cada intendencia tiene una comisión de patrimonio departamental. Y cada ministerio tiene comisiones. Entonces, tenés la comisión que lleva el título de nacional, pero sus potestades refieren casi en exclusiva a la declaración de monumentos históricos. No aplica para la defensa de esta casa, por ejemplo. Eso es potestad de las intendencias. En Montevideo, es la Unidad de Protección del Patrimonio, que, creo, está en la égida de la Oficina de Planificación de la intendencia. Cosa que tiene bastante lógica porque el patrimonio es algo que vos tenés que planificar. Y tenés que tenerlo en cuenta a la hora de admitir o no nuevos proyectos y permisos y cosas por el estilo. Y ahí ya hay algo que se nos pasa muchas veces: las comisiones de patrimonio tienen muchas capas, no se comunican entre sí y no son muy operativas.

    Embed - Montevideo Inolvidable | Tráiler Oficial

    —¿Tampoco las municipales?

    —Ahí es distinto, esas tienen presupuesto y un staff. La Unidad de Protección del Patrimonio de Montevideo es importante dentro de la intendencia. O debería serlo. Porque son quienes determinan los grados de protección de las diferentes edificaciones de la ciudad. Y ahí empiezan los problemas, porque tienen a su disposición muchas figuras que no se usan y se limitan a calificar de 0 a 4 los edificios de Montevideo. Figuras como el tramo significativo. Por ejemplo, vos tenés dos cuadras con todas las casas más o menos del mismo período o de la misma morfología o de la misma altura. Con la hilera de árboles intacta. Y te piden un permiso de construcción en la mitad de una de esas cuadras. Bueno, si vos argumentás por el lado del tramo significativo, ahí no se podría demoler. No por el valor de cada pieza en sí, sino por el conjunto. También se pueden proteger cosas como el conjunto de la obra de Eladio Dieste, por ejemplo, o del ingeniero (Luis) Andreoni. La realidad es que se usa casi en exclusiva la de 0 a 4, vivienda por vivienda. Pero ¡oh, sorpresa! ¿Qué parte de Montevideo está así analizada? Solo los barrios que tienen comisión especial de patrimonio, que es otro nivel en las comisiones: Ciudad Vieja, Prado, Pocitos Viejo, Carrasco, Punta Gorda, Peñarol. No sé si me falta alguna. Te darás cuenta cómo está asociado patrimonio a clase social. Porque se supone que son las clases acomodadas las que construyen con más valor.

    —Es una visión medio decimonónica esa, ¿no?

    —Bienvenido a Uruguay en 1895. Lo sorprendente es que lo que no está catalogado ni considerado es el Centro. Entonces estábamos en el año 2020, en plena pandemia, y un montón de colegas y gente preocupada por el patrimonio nos pusimos a hablar del tema del Club Naval, que era un edificio en la calle Soriano casi Paraguay. Una construcción del arquitecto (Humberto) Pittamiglio, un petit hotel academicista a la francesa, realmente impresionante. No logramos detener su demolición, pero descubrimos que el Centro no está protegido. Sí existe un relevamiento de 18 de Julio como lista, como tira de fachadas. Pero solo 18 de Julio, ni siquiera las manzanas que rodean la avenida. Así que salimos a hacer el relevamiento nosotros, como sociedad civil. Y nos tomó tres meses.

    Montevideo-inolvidable 8.png
    Imagen de Montevideo inolvidable

    Imagen de Montevideo inolvidable

    —¿Por qué hicieron ustedes el relevamiento?

    —Porque queríamos presentarlo como insumo para el relevamiento que sabíamos estaba haciendo la Intendencia de Montevideo (IM). Es bastante insólito que siendo siete u ocho personas, de forma honoraria, nos tomara tres meses y que la IM en décadas no haya podido hacerlo. Lo hicimos en tres categorías, para simplificar. Una categoría era “demuela, sustituya, no vale un corno”. En el otro extremo estaba “esto no se toca, por el amor de Dios”. Y en el medio, cosas valiosas que necesitan ser refrescadas ¿Sabés lo que nos dio? Que la primera categoría, la “demuela, retire, destruya”, era la mitad de los padrones. Esto tira por tierra lo que se dice siempre de que los preocupados por el patrimonio no queremos que se construya más. Queremos que se construya, pero en padrones donde hay unos edificios que no tienen el menor valor. O estaciones de servicio sin uso, baldíos, estacionamientos. Todo ese universo en el Centro es el 50% de los padrones. La mitad del Centro.

    —¿Y qué pasó con esa clasificación que hicieron?

    —La IM la tomó en cuenta, pero fue muy mezquina y le puso a casi todo grado 2. Grado 2 que es un poco como decir “demolelos”. Dejó con muy escasa protección a muchos edificios realmente valiosos.

    —Lo dijiste vos o alguien más: el edificio de Jefatura es grado 2.

    —Ahora lo cambiaron, gracias a nuestra incidencia. Pero ¿cómo se te puede pasar ese edificio? La Jefatura era grado 2. El edificio que está en diagonal a la Jefatura era grado 2. Miralo cuando vuelvas a pasar. Pongo en la película (Montevideo inolvidable) cuatro o cinco casos de fachadas que van a decirme, “¿en serio?, ¿esto es fácilmente demolible?”. Más allá de que me guste a mí o no, el de Jefatura es un edificio hiperemblemático, contundente. Tiene una cosa medio Montevideo-Ciudad Gótica.

    —Algo de esto que me recuerda a lo que pasó con el Cilindro, ¿no? Que era una obra relevante en términos de ingeniería, innovadora en su momento. La IM debería haberla cuidado, pero la dejó venir abajo y después montó la fiesta de la desidia con su demolición. Y luego tenés que construir justo ahí, no 50 metros a la derecha o a la izquierda, el Antel Arena. De hecho, había un proyecto que preservaba el Cilindro...

    —Sí, había un proyecto que preservaba el edificio. Y eso, preservar el Cilindro, debería haber sido parte de las bases de ese concurso: “Mirá, tenés esta pieza importante, vos metela como puedas”. Lo que ocurre es que cuando vendés espejitos de colores, hay gente que los va a comprar. Entre otras cosas, porque mucha gente jamás pisó el Cilindro y nunca le importó. Y que, seguramente, tampoco pisó ni va a pisar el Antel Arena.

    Montevideo- Inolvidable10.png
    Imagen de Montevideo inolvidable

    Imagen de Montevideo inolvidable

    —¿Por qué no hay acuerdo sobre el patrimonio? En la película retratás una pluralidad de voces que dicen cosas distintas y en algún momento todos parecen estar de acuerdo: hay cosas valiosas que vale la pena preservar. Pero los hechos dicen otra cosa.

    —Es curioso eso. Es lindo y estaría bien cuidarlo, pero cuando hacés las preguntas concretas, ahí ya la cosa es más divergente. ¿Qué es lo que no se entiende del patrimonio? Empiezo por lo de... ¿cómo dijiste?... “la fiesta de la desidia de la demolición del Cilindro”. Es un modus operandi. Dejar caer las cosas a tal grado que cuando llegamos nosotros, los que queremos defenderlas, la gente mira y dice: ¿Estás seguro de que querés defender esto? Está hecho mierda, es una porquería. Está pintarrajeado, muchas veces está ocupado. Le quemaron las ventanas, le arrancaron cosas, le pusieron marquesinas que se están cayendo. Es muy difícil rascar y ver la joya detrás de eso. Es un modus operandi que se usa muchísimo. El caso del Cilindro llevó las cosas a la apoteosis y fue público. Porque era el propio gobierno de la ciudad el que estaba firmando esa forma de actuar. Y una vez que el Estado hace algo, da vía libre para ir por ese lado.

    —Claro, ¿qué le podés pedir a los privados si, como Estado, estás dando el ejemplo más atroz?

    —Es así. Pero al mismo tiempo tampoco hay un culpable. Hay alguno más malo que otro, pero no hay un malo malísimo. No hay una institución malévola. Lo que hay es un combo que se arma por una inercia de las cosas. Un desconocimiento de lo que tenemos. Y ese desconocimiento hace que no se piense que vale la pena cuidarlo. Nosotros nos comparamos con París. No con ciudades de la región, con París. Entonces, la vara está bien alta. Bueno, París es París. Entonces, lo nuestro no parece suficiente. El mayor orgullo de los uruguayos es la humildad. Pero, en este caso, no aplica, porque estamos siendo humildes con un patrimonio que realmente es del carajo. Entonces, no es humildad, es ignorancia. Y agregaría una cosa más para complejizar y es que estamos en América. Lo que está pasando en Montevideo pasa mucho más en América que en Europa. América sigue siendo el continente de lo nuevo, donde todo es posible. En muchas ciudades de América pasa lo mismo, pero en una escala más brutal. Detroit, Nueva York, Chicago, Buenos Aires, Río de Janeiro. Hay un proceso en las ciudades americanas que sigue esa fábula de que América es el continente donde todo lo nuevo es posible. Y de mirar mucho lo que hace Estados Unidos. Ojo, tampoco Estados Unidos es uniforme; Boston, por ejemplo, sí tiene una visión de la ciudad patrimonial. Y Nueva York también.

    —Sí, hay tramos de Manhattan que son intocables.

    —Después pasan otras cosas típicas de nuestra pobreza, que son las excepciones. Cómo se quiebran las excepciones, lo poco que se paga por romper la excepción: por pasar el límite de altura o por demoler edificios que no debían demolerse. Las multas que se pagan son de risa. Entonces, también hay una fragilidad ahí. Hay una falsa protección porque en realidad estás protegiendo más o menos. En este momento, para mí, el principal elemento es que está todo puesto en la ley de vivienda promovida. Es muy difícil que vos te aboques a la restauración, a la recuperación de obras patrimoniales, cuando podés perfectamente demoler eso y construir máxima altura, máximo aprovechamiento del terreno, FOS 100% y todas estas cosas. Entonces, hay todo un combo armado. Y para cerrar, el sistema político lo integran personas como nosotros y responden a una sociedad como la nuestra. Y no están atentos a estas cuestiones.

    —¿Y eso no se deberá a que acá reina la idea, errónea, de que el patrimonio es perder plata?

    —Hay una idea errónea de que el patrimonio es como un tema de preocupación de los chetos, algo puramente estético, y no se ve su dimensión económica. Proteger no solo te genera ingresos en cuanto a turismo, tenés que tomar en cuenta el potencial laburo que generás. Hay un argumento que se usa mucho, y me lo dijo una persona que después fue intendente de la ciudad, que es “no voy a proteger el patrimonio porque prefiero demoler y que ese edificio que se construye nuevo dé más trabajo”. El argumento de que da más trabajo se desarma fácil. Porque da más trabajo a, ponele, seis o siete grandes empresas. Y a un rubro, probablemente, a dos rubros. En cambio, la recuperación funciona distinto. Porque vos ahí le das trabajo a un montón de empresas de construcción más chicas, yeseros, carpinteros. Y sin embargo, Montevideo no tiene una escuela de restauración.

    Montevideo- Inolvidable 9.png

    —El tema patrimonial también genera tensiones en los arquitectos, ¿no? Por un lado, pueden ver la belleza y la nobleza de las construcciones que se tiran abajo, pero al mismo tiempo quieren dejar su impronta y, claro, pagar las cuentas.

    —Claro, están en una especie de lucha interior, pero es una lucha que tiene arreglo. Porque estamos de acuerdo en que la ciudad se tiene que seguir construyendo y que se tiene que dar cabida a la arquitectura contemporánea. Pero, además, tenés un stock construido del carajo, que es enorme y no tenés que pensar que su único destino es la sustitución. Lo primero es empezar por esa clasificación de la IM, lograr que no sea tan mezquina y, sobre todo, no hacerla casa a casa, sino por tramos, por distritos, más abarcativa.

    —Es lo que hizo Barcelona en el Eixample, por ejemplo.

    —Exacto. Y las sustituciones no tienen por qué hacer que Montevideo sea Manhattan, o sea, tenés que analizar caso a caso. Entiendo que esto puede dar lugar a discrecionalidades, pero la discrecionalidad ya se está dando de hecho con la casuística general. O sea que hay normas generales, pero que no aplican para ciertas inserciones. La calle Rodó, en el Cordón Sur, la están dinamitando. A la calle Canelones se la están cargando y tenía un tejido urbano consolidado donde lo único que había que hacer era mantenerlo. Pero no lo hicimos porque estamos dominados por una especie de angurria. Por ejemplo, donde había una casa estándar puede seguir estando la casa estándar y, máximo, le agregás dos pisos, sin romper la fisonomía del barrio. Pero la solución que están ensayando ahora es dejar la fachada y meterle 30 pisos atrás. Un mamarracho.

    // Leer el objeto desde localStorage