El sentimiento que atraviesa a quienes investigan en el pasado de Soriano es que la villa (como todos le dicen) ha sido despreciada en la construcción del relato histórico del Uruguay
Los vecinos se organizaron con tiempo. Las conversaciones para planificar los festejos comenzaron en julio de 2022. Los integrantes de la Comisión de Turismo y Asuntos Regionales de la Junta Departamental de Soriano visitaron la Histórica para comenzar las conversaciones con los referentes del pueblo. Quedó conformado un grupo de trabajo integrado por vecinos al que se sumaron representantes oficiales: los directores de Cultura y Turismo, el presidente de la Junta Departamental y ediles de las bancadas con representación en la Junta Departamental (Partido Nacional, Frente Amplio y Partido Colorado). El 25 de julio del año pasado, el intendente blanco Guillermo Besozzi firmó el decreto que formalizó los esfuerzos y el cronograma de festejos comenzó a tener forma con una única comisión oficial.
Su presidente es Juan Guigou, un amante de la historia nacido en Villa Soriano, cuya experiencia en gestión cultural sedujo a los lugareños para asumir la responsabilidad. Guigou vivió durante décadas en Buenos Aires y trabajó en el Ministerio de Cultura del gobierno de la ciudad. De regreso a Uruguay, recibió a Búsqueda en su casa y narró los intentos por lograr instalar en la agenda el innegable protagonismo histórico de Santo Domingo Soriano. “Nosotros quisiéramos aportar al debate público la importancia que Villa Soriano ha tenido en la historia de este país. Fue un largo proceso fundacional, con traslados hasta el sitio actual, pero este pueblo nos remonta al origen del Uruguay. Villa Soriano supo ser la capital de este país. Aquí vivió Artigas”, dijo.
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Casa histórica en Villa Soriano
Mateo Rodríguez Matonte
El sentimiento que atraviesa a quienes investigan en el pasado de Soriano es que la villa (como todos le dicen) ha sido despreciada en la construcción del relato histórico del Uruguay. Uno de los que piensa eso es el intendente Besozzi: “Es un pueblo relegado. Nunca logramos darle su verdadero valor. Villa Soriano merece mucho más, pero necesitamos hacer cosas en sintonía con los pobladores. Es un lugar hermoso, cerca de la desembocadura del río Negro y del río Uruguay, pero no queda de camino a ningún sitio. Necesitamos que más visitantes aprecien su historia y sus paisajes. Incluso hay gente de Soriano que no lo conoce”.
La comisión que organizó los festejos diagramó un calendario con actividades a lo largo de todo el año. El 27 de enero, en homenaje a los 400 años de Villa Soriano, se corrió la etapa Chaná de la Vuelta Ciclista; el 11 de febrero hubo un carnaval; el viernes 23 de febrero hubo un encuentro de jinetes en Dolores y al día siguiente, a las 7 de la mañana, partieron en cabalgata hacia Villa Soriano. Esa tarde, a las 19, comenzó en la plaza de deporte del pueblo un festival de payadores y música folclórica. El cierre estuvo a cargo de Lucas Sugo y Catherine Vergnes. La fiesta convocó a 15.000 personas, una cifra que impactó hasta a los organizadores.
Las celebraciones también reunieron a los pobladores en torno al cine. El 30 de marzo montaron una pantalla y exhibieron en la plaza principal Bosco, una película de Alicia Cano Menoni que, además de permanecer largo tiempo en cartelera en Montevideo, ha sido proyectada en todo el país. Hubo un homenaje a la memoria de Marko Busich Pavkovich, un bosnio nacido en 1902 que llegó a Uruguay en 1927, se radicó en Villa Soriano, tuvo cinco hijas y, en 1959, fundó el primer y único cine que hubo en el pueblo, con funciones los sábados y los domingos. Colocaron una placa con los símbolos creados para las celebraciones, que dice: “En homenaje al Sr. Marcos Busich, creador del Cine Chaná en el marco de los 400 años de Villa Soriano”.
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Reconstrucción de la Batalla de Soriano
Gentileza de la comisión organizadora de los festejos por los 400 años
Elogios al pueblo
Uno de los mayores elogios que recibió Villa Soriano fue de parte del rey de España Carlos IV de Borbón, quien, en 1802, le confirió el siguiente título: “La muy noble, valerosa y leal Santo de Domingo Soriano, puerto de la salud del río Negro”. Eran tiempos en que las aguas del río habían adquirido fama de curativas y los argentinos solían llegar al pueblo a bañarse en ellas por recomendación de sus médicos.
En 1815, de camino a Paysandú a encontrarse con José Artigas, el cura Dámaso Antonio Larrañaga visitó Villa Soriano y escribió sus impresiones en su Diario de viaje de Montevideo a Paysandú. Antes había pasado por Mercedes, donde le hablaron mal de la villa. “Era tan triste la idea que nos habían hecho concebir los de Mercedes, o los capilleros, de este pueblo (…) que creí encontrarme con un pueblo miserabilísimo”, redactó en su bitácora. Sin embargo, Larrañaga, una figura protagonista de su tiempo, adoró el pueblo y apenas ingresó por la calle larga y ancha pensó que era “superior a Mercedes”.
Al conocer la iglesia escribió: “A las ocho y media procuré por el sacristán que se abriese la iglesia para poder celebrar; al entrar en este templo me sentí poseído de un respeto y devoción extraordinarios al considerar que este fue el primer lugar consagrado al Dios verdadero en esta nuestra Provincia Oriental, matriz de toda esta campaña”.
“La iglesia está hecha de nuevo; es de ladrillo y barro, con el techo de tejuela, pero que se llueve toda y me parece que sea por falta de tirantes o buen enmaderado, aunque los vecinos creen dependa de los muchos balazos que recibió de los barcos enemigos, y que la estremecieron toda”, escribió en recuerdo de la Batalla de Soriano de abril de 1811 contra la flota española.
Dámaso Antonio Larrañaga recorrió varias huertas de Villa Soriano y observó la buena calidad de su tierra: “Se dan bien los duraznos, damascos, olivos y más que todo naranjos habiendo en una de ellas cerca de doscientos, producen bien las batatas y zapallos en tierra arenisca. Esto juntamente con la salubridad del clima, pues he encontrado personas muy ancianas, la buena agua, leña, y buen puerto más cercano que el de Mercedes, creo sean motivos bastantes para que se les mire con respeto y más consideración que hasta el presente”.
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Reconstrucción de la Batalla de Soriano
Gentileza de la comisión organizadora de los festejos por los 400 años
La reconstrucción
En abril los pobladores recrearon una heroica batalla que ha sido olvidada en la construcción del relato histórico emancipatorio. El 4 de abril de 1811, como represalia al Grito de Asencio, los españoles decidieron atacar Villa Soriano. Una flota de guerra al mando de Juan Ángel Michelena quiso tomar posesión del pueblo, principal centro político y económico en aquel entonces. Las crónicas dicen que los cañonazos fueron “a gusto y antojo” hasta que los españoles desembarcaron convencidos de que el pueblo había sido abandonado. Pero los gauchos y los indios se habían escondido en los montes, atacaron a los invasores y provocaron su huida. Para reivindicar la Batalla de Soriano (así se llama), este año los vecinos decidieron vestir a la época con bombachas gauchescas y uniformes españoles y recrear el enfrentamiento en el mismo sitio donde ocurrió hace más de dos siglos. Los destrozos de las balas de cañón aún pueden apreciarse en la iglesia.
Dos placas compiten en la plaza José Artigas, ubicada al lado de la iglesia, en conmemoración de esta batalla. En 1978, hubo esfuerzos para valorar la historia de Villa Soriano y la comisión patriótica del pueblo colocó la primera, que nombra a los líderes de la defensa: Francisco Bicudo, Ignacio Barrios, Eusebio Silva y Bartolomé Quinteros. Adosada al mismo monolito donde sobresale la figura de Artigas, la otra se sumó en 2011 como parte de las celebraciones del bicentenario. Dice: “Homenaje a los patriotas que defendieron Villa Soriano ante el bombardeo de la escuadra real, fortaleciendo con su victoria el impulso de la revolución oriental”.
El pueblo busca embellecerse para recibir a los visitantes por las celebraciones de agosto. El Museo Marfetán fue refaccionado, luce nuevas vitrinas, arreglaron calles, sumaron luces y restauraron la plaza
El grupo de vecinos que organizó las celebraciones pensó que sería una buena idea no solo valorizar el patrimonio de Villa Soriano hacia el resto del Uruguay, sino también puertas adentro. Varias calles y espacios públicos cambiarán sus nombres, como forma de despertar la curiosidad de los jóvenes y ayudarlos a conocer más sobre personajes que construyeron la historia del pueblo. Hubo una convocatoria y los vecinos hicieron llegar sus propuestas en sobres. Algunos de los homenajeados que darán nombre a las calles serán: Juan Andrés Magallanes, el último farolero de Villa Soriano de los tiempos en que la iluminación funcionaba a carburo y el primer funcionario de UTE cuando su oficio dejó de existir con la llegada de la luz eléctrica en 1949; Ovidio Raúl Pagés, el farmacéutico del pueblo durante seis décadas; Fructuosa Chita Salvo, partera y enfermera en la policlínica; Lázaro Gadea, nacido en la villa en 1793, quien fue constituyente por Soriano y luego diputado. La Batalla de Soriano será recordada en una calle con el nombre 4 de Abril de 1811 y otra llevará el de la reconocida actriz Trinidad Guevara. Nacida en Villa Soriano en 1798, Guevara triunfó como artista en Buenos Aires. Una placa donada por los argentinos homenajea su trayectoria en la casa colonial de fines del siglo XVIII donde se crió, con la inscripción: “Aquí nació la gran actriz Trinidad Ladrón de Guevara Cuevas. Homenaje de la ciudad de Buenos Aires”.
Mayka Acuña, edila del Partido Nacional, celebró la nueva nomenclatura de la villa como una búsqueda por transmitir el orgullo histórico a los jóvenes. “Necesitamos que, al igual que cuando nosotros éramos chicos, las familias conversen sobre la historia de Villa Soriano porque es parte de la identidad de la comunidad. Es fundamental que la revalorización histórica comience puertas adentro”, dijo a Búsqueda.
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Mateo Rodríguez Matonte
El pueblo busca embellecerse para recibir a los visitantes por las celebraciones de agosto. El Museo Marfetán fue refaccionado, luce nuevas vitrinas, arreglaron calles, sumaron luces y restauraron la plaza . “Esta fecha ha sido muy esperada por todos, pero necesitamos que no solo se trate de festejar, sino también es fundamental mejorar el pueblo, que algo quede para el futuro“, dijo Acuña.
Además, se plantarán limoneros y naranjos en busca de devolver a la villa su estética. Los cítricos abundaban en sus calles y los pobladores añoran los tiempos en que los niños arrancaban frutas de los árboles y los disfrutaban de camino a la escuela.
Orlanda Yubero, secretaria de la comisión que trabajó en la organización, también se afilió a la necesidad de que las celebraciones se transformen en acciones concretas y que puedan perdurar. “Una vez que terminen los festejos, nos gustaría trabajar en la publicación de un libro que recoja los esfuerzos y sea un material de consulta para las próximas generaciones”, dijo a Búsqueda.
Hubo otro símbolo creado este año que quedará para la posteridad: la Junta Departamental hizo un llamado y, por primera vez en cuatro siglos, Villa Soriano tendrá su bandera. La ganadora del proceso de selección fue Karina Ortega Olivera. Con los colores artiguistas, la bandera dice: “Villa Soriano, cuna de la Patria”.