El Acuerdo de París impone como meta contener el aumento de la temperatura en este siglo por debajo de los dos grados centígrados, y plantea que cada país proponga cuál será su plan de reducción de emisiones de GEI. Aún es una carta abierta ya que no todos los países han presentado estos documentos conocidos como Contribuciones Nacionales Determinadas (NDC, por su sigla en inglés).
De hecho, Uruguay lo hará en noviembre, informaron fuentes de gobierno a Búsqueda.
El Acuerdo de París es “un plan maestro para construir la economía y la sociedad del siglo XXI” con energías renovables y un desarrollo sustentable como marco; las empresas que adhieren a él lo hacen porque ven “la oportunidad” de formar parte de ese cambio porque “generará prosperidad”, opinó Panuncio.
En EEUU ya hay 3,3 millones de empleos ligados a la energía limpia, un sector en crecimiento que supera los puestos de la industria del combustible fósil. De hecho, China es hoy el mayor inversor en energías renovables y la reducción de sus emisiones está en gran parte atada al desarrollo de esta industria.
Discutida hoja de ruta.
El anuncio de Trump se hizo esperar. A principios de mayo la delegación norteamericana llegó mermada a la reunión de Bonn, una de las instancias previas a la Conferencia de las Partes en la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) que se celebra cada año entre noviembre y diciembre. La CMNUCC es el marco en el cual se negoció el Acuerdo de París.
Dentro de la sala participaron poco y en los pasillos circulaba el motivo, aguardaban la decisión del presidente. “EEUU siempre fue muy activo en las negociaciones y llegaron con un perfil muy bajo”, contó a Búsqueda Ignacio Lorenzo, director de Cambio Climático del Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente (Mvotma), que participó en la reunión en representación de Uruguay. La salida de EEUU era una posibilidad fuerte.
“El escenario se veía venir, era esperable y es un golpe”, dijo a Búsqueda la ministra de Vivienda, Eneida de León. De todos modos, este tema requiere “pensar a largo plazo”, por lo pronto porque las medidas a adoptar por el Acuerdo de París marcan como fecha de comienzo del compromiso el año 2020. Se trata de “pensar a futuro” y el mandato de Trump es breve comparado con la planificación que se está planteando la comunidad internacional, comentó.
En este sentido, Carlos Colacce, que está al frente de la Secretaría Nacional de Ambiente, Agua y Cambio Climático, dijo este lunes 5 en conferencia: “Esto va a durar lo que dure la presidencia de Trump. De todos modos, es lamentable que tengamos estas piedras en el camino”.
Además, la decisión de Trump de salir del acuerdo no va a ocurrir ahora. “En el anuncio que hizo Trump lo presentó con una sensación de inmediatez, pero no es un proceso automático ni inmediato”, advirtió Panuncio.
El último artículo del acuerdo marca las pautas para salir del compromiso. Tienen que haber transcurrido tres años de entrado en vigencia (lo hizo el 4 de noviembre de 2016) y a partir de ese momento, al anunciar la salida el país debe esperar para que se haga efectivo al menos un año.
“Implicaría que recién dentro de cuatro años EEUU podría estar afuera desde el punto de vista formal”, informó Lorenzo.
Como el acuerdo se negoció dentro de la CMNUCC, otra opción más rápida sería que este país se retire de la convención, ya que haciéndolo se retiraría también del acuerdo. Podría llevar un año, pero hasta el momento Trump no se ha referido a esta alternativa.
Ahora es incierto qué rol jugará EEUU dentro de las negociaciones de cambio climático. “No sabemos si EEUU quiere participar de las discusiones de la CMNUCC o no, si quiere traer la agenda de la renegociación (planteado por Trump en su discurso) o no”, explicó Lorenzo.
Por otra parte, el cese de los compromisos climáticos de EEUU “es coherente con las medidas que se han puesto en marcha a nivel federal, y algunas de estas no son inmediatas tampoco”, porque llevará “tiempo desmantelarlos”, aclaró Panuncio. Se refiere a la orden ejecutiva que firmó Trump el 28 de marzo.
Esta orden ejecutiva inició la revisión del Plan de Energía Limpia que incluía ventajas para promoverlas (entre otras decisiones). Pero los incentivos al uso de energía renovable no fueron afectados. Aprobados por un proceso legislativo en el año 2015, no pueden ser eliminados por acción ejecutiva. El que otorga créditos a la producción de energía solar (Production Tax Credit) tendrá validez hasta completar el 2019 y el crédito a la inversión en energía solar (Investment Tax Credit) hasta completar el 2021.
Reacción.
“EEUU se baja del Acuerdo de París, que podría decirse es una mala decisión, pero yo me animo a decir que es una decisión ridícula. ¿Cómo puede ser que la principal potencia del planeta no cuide de ese planeta? Ni siquiera podemos tildarla de una decisión egoísta”, opinó Colacce en conferencia de prensa el lunes 5.
“Todos los países estamos tratando de buscar una solución y cuando un país tan importante como EEUU se retira es un paso atrás”, dijo de León.
Para Panuncio “lo importante” tras el anuncio de Trump es el gran aluvión de declaraciones de apoyo al acuerdo que desencadenó la noticia, las más inmediatas, las de los países firmantes.
El lunes llegó desde dentro de EEUU una señal “sin precedentes”, conocida como “We are still in” (aún estamos dentro), de apoyo al acuerdo por parte de 1.200 gobernadores estadounidenses, alcaldes, empresarios, inversionistas y universidades, que informaron seguirán haciendo sus contribuciones. Son grupos “con capacidad de tomar decisiones y reducir emisiones”, informó Panuncio. Las autoridades de California anunciaron que no bajarán los brazos y representan la sexta economía a nivel mundial. “Estamos en un escenario complejo, no hay duda, pero también lo veo esperanzador, se está reafirmando el compromiso de seguir adelante”, destacó Panuncio. “En cualquier país federal la reducción de emisiones y la preparación para el impacto del cambio climático no es solo potestad del gobierno federal”, agregó.
De todos modos, “es importante no quitarle la responsabilidad y las consecuencias de no ejercer ese rol del gobierno federal norteamericano, que es el que tiene que ir a negociar”, indicó Panuncio. El compromiso de EEUU de reducir sus emisiones entre 26% y 28% en 2025 “es una responsabilidad que iba a ser facilitada por políticas federales, pero también estaba en mano de otros actores”, comentó.
Si EEUU no participa y “si no se compromete en ese plano, desde el punto de vista de la gobernanza es inútil” por más apoyo que haya de gobiernos locales y del sector privado, dijo a Búsqueda Gerardo Honty, integrante del Centro Latinoamericano de Ecología Social (Claes).
No estará en los compromisos de trayectoria y al distribuir la carga entre los países, no aportará oficialmente metas de reducción. Si bien es cierto que “por fuera” empresas y gobiernos locales en EEUU podrán reducir emisiones, “la gobernanza global no las puede tomar en cuenta” oficialmente, lamentó Honty.
Según Honty, la salida de EEUU, puede darles fuerza y argumentos a los detractores. Considera que el acuerdo de París es “débil” por lo “excesivamente voluntario” de los compromisos.
Menos plata.
El Fondo Verde fue creado para apoyar a países en desarrollo a que adopten medidas para enfrentar el cambio climático.
EEUU es el principal donante del Fondo Verde. Prometió aportar 3.000 millones de dólares y transfirió 1.000 millones hasta el momento. La mitad de este monto la envió solo tres días antes de la asunción de Trump.
“Jurídicamente no hay ningún mecanismo para obligarlo, es un tema de política internacional” y se espera que los otros países que aportan “no retrocedan”, dijo Lorenzo.
“El financiamiento es un punto crítico porque los países en desarrollo tenemos problemas, ¿cómo hacemos para financiar las acciones para mitigar y adaptarnos al cambio climático y cómo lidiar con los efectos?”, cuestionó Lorenzo. Auguró que el tema económico “va a traer problemas”.
“Es extremadamente problemático porque hay un proceso de capitalización que no se estaría cumpliendo”, dijo Panuncio. De todos modos, hay otros 40 países que comenzaron a iniciar los desembolsos y acelerar la transición hacia una economía baja en carbono.
El resto del mundo “tiene que seguir avanzando lo más rápido posible”, dijo Panuncio. Ya 147 países que representan el 82% de las emisiones del mundo han ratificado el Acuerdo de París y no pretenden dar marcha atrás.
Salud, Ciencia y Ambiente
2017-06-08T00:00:00
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