—¿Cuándo se interesó por investigar sobre la manera en que las personas caminan?
—Fue en 2004. Me gradué en Física, pero luego cambié el campo de mis estudios tras hacer mi posdoctorado. Desde ese año estoy en el grupo del Biolab en el Departamento de Electrónica y Comunicaciones del Politécnico de Torino. Me interesé en el análisis de la marcha y en particular en su análisis estadístico (estudia cómo las personas caminan y los mecanismos que intervienen para generar el movimiento, utilizando varios parámetros como la contracción de los músculos y las señales nerviosas que los rigen, así como otros datos como el movimiento).
—¿Por qué es importante?
—Para cuantificar el movimiento. Con este análisis tienes la oportunidad de cuantificar cuando existen anormalidades. Puedes obtener mediciones confiables, cuantificarlas y usarlas en protocolos de rehabilitación que siguen luego con la fisioterapia. También es importante en medicina legal, para que las compañías de seguros puedan evaluar cuando a una persona le ocurrió algo, cuánto es el daño. Cuantificar objetivamente la anormalidad de la marcha no solo es para los atletas. Trabajamos con pacientes ortopédicos y neurológicos, como los sobrevivientes de derrames cerebrales o personas enfermas de Parkinson. También trabajamos mucho con niños hemiplégicos, niños con parálisis cerebral, personas con anormalidades en la marcha o que tienen una anormalidad en el funcionamiento de su sistema locomotor, que es necesario evaluar de manera cuantitativa y de manera independiente.
Diseñamos hace 15 años un dispositivo que ahora se vende en el mercado y se llama Step32 de Medical Tecnhnology en Italia. Fue creado por nuestro grupo y luego producido y vendido en el mercado. Ahora muchos hospitales en el norte de Italia lo usan en la práctica clínica. En España lo usa la Universidad Rey Juan Carlos. Necesitaríamos una compañía que lo pudiera hacer crecer.
Las personas pagan para que se les haga un análisis de la marcha con el propósito de evaluar un antes y después de una cirugía, por ejemplo, o un antes y después del programa de rehabilitación para tener una medición objetiva se su performance locomotora.
Hay sistemas complejos que son más costosos. El nuestro es portable, más barato (unos 4.000 euros), y puede ser manipulado por los propios médicos e incluso por el staff no técnico. Recogemos señales diferentes para detectar los eventos de la marcha. Tomamos en cuenta el contacto del pie con el piso, el rol de la articulación de la rodilla, de la cadera y el talón. Podemos estudiar los ángulos de flexoextensión y también, después, todo esto sincronizado con las señales electromiográficas de los músculos (la electromiografía permite estudiar los músculos y los nervios que los controlan. Se colocan electrodos para medir la contracción de los músculos y detectar cuándo se activan).Todo está sincronizado.
—En marzo de 2019 publicó los resultados de un trabajo en el que estudió las secuencias de activación de los músculos que permiten la marcha y las asimetrías que pueden existir. ¿Qué destaca de este resultado?
—Es importante. Si tienes que hacerte un procedimiento (como una cirugía, por ejemplo), tal vez tengas después una asimetría al marchar, al caminar, y es importante evaluar cuán asimétrica es. La forma clásica de evaluarlo es mirar directamente los músculos, la causa de esta asimetría está en los patrones de los músculos y esto es difícil de hacer. Nosotros vamos directamente a la causa de la asimetría, no a los efectos, y esto es difícil de hacer. La dificultad es analizar una señal que es compleja, la señal electromiográfica.
El profesor Carlo de Luca dijo que “la electromiografía es una musa seductora”. Es una señal interesante pero muy difícil de estudiar. Si no la analizas correctamente, te puede dar falsas respuestas. Necesitas herramientas específicas para analizar esta señal y puede costar trabajo duro. Desarrollamos una forma de analizar las señales considerando los ciclos de la marcha, no analizando, como es típico, unos pocos ciclos de marcha. Estudiamos el andar funcional (el caminar propiamente dicho y sobre el suelo), la locomoción, que es una condición ecológica. No estudiamos un paso único (como muchos hacen). Nosotros le pedimos a la persona que camine para adelante y para atrás de manera natural. Desarrollamos un análisis para la marcha.
—Genera mejores resultados.
—Claro, porque estás estudiando la verdadera locomoción de la persona y no haces foco en un paso, porque puede no ser representativo. Nosotros demostramos que cada paso es diferente de otro. Entonces, si miras a uno, dos o unos pocos pasos, no tienen información confiable. No es reproducible porque no es preciso en las mediciones que puedes obtener de ese análisis.
Hacemos análisis estadístico de la marcha, es un análisis con cientos de pasos y de ciclos de marcha. Necesitas sistemas que permiten procesar las señales de caminar de manera automática. Por ejemplo, vamos para adelante y para atrás, como te dije, tienes que moverte en diferentes direcciones, acelerar, desacelerar, hacerlo de manera automática. Parece simple decirlo, pero no lo es (Agostini se para mientras habla y explica, camina para adelante y para atrás en un salón de clases del Hospital de Clínicas). Reconocemos diferentes tipos de ciclos de marcha, los típicos son los que empiezan cuando el primer contacto con el suelo es el talón, luego la zona plana del pie, y viene la parte en que se despega y la otra pierna hace un swing, son las fases normales de la marcha, pero hay muchos tipos.
Además, una persona normal, sin problemas, saludable, puede tener diferentes ciclos de marcha como, por ejemplo, si se distrae. Necesitas saberlo para segmentar y clasificar las marchas y considerarlas de manera separada. Los músculos se activan diferente si empiezas así o si empiezas primero por el antepié y no por el talón. Evaluamos los ciclos de marcha normales. Otra vez, parece sencillo, pero no lo es.
También podríamos estudiar la marcha sobre una cinta de caminador, como en el gimnasio, pero no es lo mismo, es claro que es más fácil estudiar las cosas así pero nosotros hacemos lo difícil.
Es más desafiante y más real, más cercano a la realidad. Es realmente más importante evaluar a un paciente así, ecológicamente (no sobre un caminador).
—Usted mencionó la distracción. Ha realizado una investigación en la que estudió cómo el caminar y enviar mensajes de texto con el celular a la vez es una distracción. ¿A qué conclusiones llegó?
—Este tipo de paradigma se llama de doble tarea, es cuando haces dos cosas al mismo tiempo. Analizamos a los nativos digitales. Era gente habituada a usar smartphones cuando caminan, acostumbrados a la doble tarea, a caminar y mandar mensajes. Aun así, pudimos apreciar diferencias. De alguna manera se perciben menos estables porque su tensión está en otro lado, en el smartphone, y necesitan primero caminar más lento y segundo tienen una marcha cuidadosa, de precaución. Al marchar hay un momento en el que estas sostenido por un miembro solo y luego pasas a tener las dos piernas juntas apoyadas. Cuando tienes un apoyo único te sientes más inestable, ese es el punto. Cuando solo tienes que caminar no es problema, pero si haces las dos cosas a la vez, puede ser desafiante. Si sos nativo digital, probablemente no haya consecuencias, a menos que lo hagas cruzando una calle o te caigas, en donde hay peligros peores de los que se ha estudiado en una marcha distraída. En Estados Unidos y China pusieron calles especiales con espacio para gente que camina y manda mensajes a la vez. Hay una senda normal y después otra para la gente que usa su smartphone y manda mensajes. Son más lentos y es también por su seguridad.
—Usted también está estudiando a personas con Parkinson. ¿Cómo se vincula con el estudio del uso del celular?
—Por la doble tarea. Ahora estamos estudiando la doble tarea en personas con enfermedad de Parkinson. Los hacemos simplemente caminar y luego caminar haciendo una tarea verbal, les pedimos que deletreen todas las palabras que empiezan con determinada letra. Ellos tienen problema con la locomoción pero también con la performance de otras tareas que pueden ser mucho más desafiantes para ellos, como las cognitivas.
—¿Con la idea de aplicarlo para realizar un aporte a los tratamientos?
—Sí, seguro, de hecho estamos estudiando entre otras cosas las sinergias musculares de estas personas. Estudiamos antes y después de la estimulación cerebral profunda, de una neurocirugía. Se implanta un dispositivo que estimula al cerebro para ayudarlos con el temblor, el temblor en Parkinson es uno de los problemas y es un problema del control motor. Esta estimulación cerebral les permite mejorar y ser menos dependientes a las drogas, las medicaciones. Entonces estudiamos antes de la cirugía, después de tres meses y de un año para ver de qué manera se modifica el control motor (que consiste en activar mediante señales los músculos que producen el movimiento o cualquier tarea motora).
—La investigación está en curso. ¿Tienen alguna conclusión preliminar?
—Estamos en camino. Esto lo estamos haciendo ahora y las conclusiones estarán en los próximos años. Creo que seremos capaces de decir algo sobre el control motor de los pacientes con Parkinson y a través de las sinergias musculares dar un entendimiento de cómo el sistema nervioso central controla los músculos. Es, otra vez, tener información cuantitativa del control motor. No es un trabajo sencillo pero somos capaces de hacerlo, de cuantificar, analizar y evaluar el control motor de manera no invasiva y de entender a estos pacientes.