A partir del 1º de enero, la romana Barbara Jatta, especialista en Historia del arte y conservación de grabados, se transformará en la primera mujer en 500 años en dirigir los museos de la Santa Sede
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Todo empieza con una citación. Un día de 1508, en Roma, un hombre de barba tupida y 65 años, Giuliano della Rovere, convocó a dos jóvenes artistas de 25 y 33 años para decorar sus aposentos privados y pintar la bóveda de una capilla. Y lo que siguió al encuentro no quedó en un simple relato anecdótico sino que abrió uno de los más emblemáticos capítulos de la historia del arte universal. Porque el citador, Della Rovere, en ese entonces ya era Julio II, el 216º Papa de la Iglesia católica; porque los artistas también tenían nombre propio: Rafael Sanzio y Miguel Ángel Buonarroti; y porque el trabajo de ambos tuvo como resultado dos obras maestras. Una es la pintura “Escuela de Atenas”, de Rafael, una oda a la sabiduría en la que el maestro renacentista retrata a pensadores como Platón, Aristóteles, Pitágoras, Diógenes, Heráclito, Euclides, Zoroastro y Tolomeo, e incorpora referencias a otros artistas contemporáneos además de incluir un autorretrato. Y la otra es la serie de frescos firmada por Miguel Ángel que retratan escenas bíblicas del Génesis en la bóveda de la Capilla Sixtina.

Fue así, por encargo de la máxima autoridad de la Santa Sede, que surgieron dos de las obras más buscadas y visitadas en la historia de los Museos Vaticanos, cuyo origen se remonta a principios del siglo XVI. En 2017, a poco más de 500 años de su fundación y tras la reciente designación por parte del papa Francisco, por primera vez una mujer estará al frente de la dirección del principal acervo artístico e histórico de la Iglesia católica. Su nombre es Barbara Jatta, una romana de 54 años, especialista en Historia del Arte y en conservación y restauración de grabados, que desde hace dos décadas trabaja en el Vaticano: primero fue en la Biblioteca Apostólica y después, desde mediados de este año, en la vicedirección de los museos.
No es la primera vez que Jorge Bergoglio ingresa a una mujer a lo más alto de sus filas de confianza. A principios de julio de este año, la mira apuntó a Paloma García Ovejero —madrileña, laica, 40 años, licenciada en Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid y especializada en Estrategias de Gestión y Comunicación en la Universidad de Nueva York—, designada por Francisco como la primera viceportavoz de un Papa, es decir, la número dos de la oficina de prensa del Vaticano.
“No nos podemos limitar a las mujeres monaguillo, a la presidenta de Cáritas, a la catequista. Tiene que haber algo más. Hay que hacer una profunda teología de la mujer”, dijo Bergoglio en 2013, durante una visita a Río de Janeiro. Este año, al parecer, llegó el momento de traducir discursos a acciones. Y el nombramiento de Barbara Jatta, dicen, no será el último.
La sucesora. La última vez había sido el 5 de diciembre de 2007. Ese día, a través de un comunicado oficial de la Santa Sede, el papa Benedicto XVI anunció al entonces nuevo director de los Museos Vaticanos: Antonio Paolucci (Rímini, Italia, 1939), historiador del arte, escritor y ex ministro de Bieni Culturali del gobierno italiano.

Paolucci —que sustituyó al arqueólogo Francesco Buranelli (al frente de la institución desde 1996, nombrado por Juan Pablo II)—, entre sus principales gestiones a lo largo de los últimos papados, estuvo la de transformar en museo el Palacio de Castel Gandolfo, la antigua residencia veraniega papal ubicada a 30 kilómetros de Roma y construida en 1626. Esto fue como resultado de la decisión del papa Francisco de no residir en el edificio y abrirlo por completo —no solo los jardines sino también los salones, las habitaciones y la capilla privada— para visitas del público.
Crecer en la Santa Sede. Barbara Jatta hizo carrera en el Vaticano. Empezó a trabajar en la principal sede de la Iglesia católica en 1996, en las filas de la Biblioteca Apostólica Vaticana, y en 2010 encabezó el equipo de curaduría del departamento de Grabados. Ahí se mantuvo hasta que a mediados de este año llegó a la subdirección de los museos. Ese fue el camino previo a dar el último paso, el de asumir la dirección.
La vida de Jatta antes de llegar al Vaticano estuvo dedicada, también, al arte. Nació el 6 de octubre de 1962 en Roma y a los 24 años se recibió de licenciada en Letras en la Universidad La Sapienza, una de las más reconocidas de Italia. Un año después, a los 25, completó el diploma de archivista en la Escuela Vaticana de Paleografía, Diplomática y Archivística; a los 27 se especializó en Historia del Arte y a partir de ahí dividió sus estudios entre la capital italiana, Inglaterra, Portugal y Estados Unidos. Además de dedicarse a la curaduría, la investigación y la divulgación artística, desde 1994 Jatta, madre de tres y experta en conservación y restauración de grabados, es docente de Historia de las Artes Gráficas en la Universidad Suor Orsola Benincasa de Nápoles.
Desde que su nombramiento se hizo público el lunes 19 de diciembre, Jatta optó por mantener el perfil bajo y dio pocas entrevistas. La agencia EFE la entrevistó en su despacho actual, una habitación con vista a los patios de los Museos y a la cúpula de la Basílica de San Pedro. En la conversación, la próxima directora del acervo artístico papal definió su designación como “un gesto de ruptura con el pasado” y a los jardines de Belvedere como su rincón predilecto en el Vaticano.
“Quiero dar continuidad a la dirección de Paolucci porque ha trabajado muy bien en la protección y prevención del Museo, pero mi primer desafío será gestionar el gran flujo de turistas que llegan a los Museos. A principios de diciembre ya habíamos superado los seis millones de visitas, por lo que el número está destinado a aumentar mucho más en estas vacaciones', dijo antes de anticipar que trabajará en proyectos logísticos y didácticos para que los visitantes no solo se concentren en las obras más populares. También anunció que renovará la página web de los Museos para mostrarlos por dentro a través de Internet y sumar recorridos virtuales a los más de seis millones de visitas que recibe por año. Esto hace que sean uno de los museos más visitados del mundo junto con el Louvre, el Museo Nacional de China, el de Historia Natural y el Nacional del Aire y el Espacio de Washington, el MET de Nueva York y el British Museum de Londres.

Tesoro milenario. Siete kilómetros tendrá la jurisdicción de Jatta en el Vaticano, el predio que ocupan las 18 salas de la pinacoteca que exhiben cerca de 500 obras fechadas desde el siglo XII al XIX, además de otras galerías, estancias, aposentos, jardines, monumentos y capillas. Estará a cargo de numerosas colecciones de tapices, cerámicas, micromosaicos, frescos renacentistas, arte contemporáneo, egipcio, etrusco, etnológico, piezas de la antigüedad clásica, reliquias históricas —concentradas en espacios como el museo de uniformes, armas y carrozas papales— entre otras, además de la inmensa Biblioteca Vaticana fundada en 1448.
La historia de los Museos Vaticanos se remonta a la primera década de 1500 y sus orígenes se asocian a la donación de una pequeña colección privada de esculturas del en ese entonces papa Julio II, que lideró la Iglesia desde el 1º de noviembre de 1503 al 21 de febrero de 1513. Fue él, Giuliano della Rovere, quien fundó los Museos en 1506, y Giovanni Vincenzo Antonio Ganganelli, Clemente XIV, papa desde 1769 a 1774, quien los abrió definitivamente al público en 1771. De cada papado dependió, después, el crecimiento del acervo.
“Hay varias fechas importantes en la historia de los Museos Vaticanos. La primera fue en 1506, cuando se descubrió el Laocoonte (escultura en mármol de Agesandro, Polidoro y Atenodoro de Rodas) y se inicio la colección de estatuas grecorromanas. También cabe señalar el año 1973, fecha en que el papa Pablo VI, que pertenecía a la familia Montini, inauguró la galería de arte religioso moderno. Este era uno de los objetivos más firmes de él, un intelectual muy refinado y bastante familiarizado con el mundo contemporáneo. Su mayor obsesión era la brecha que separaba el arte moderno de la Iglesia”, explica Paolucci, predecesor de Jatta, en el documental “The Vatican Museums: Between the heaven and the earth” (“Los Museos Vaticanos: Entre el cielo y la Tierra”, 2016).