Ahora se ocupará de una estructura enorme, con casi 1.200 funcionarios, que contiene la Comedia Nacional, la Filarmónica de Montevideo, la Banda Sinfónica, el Teatro Solís, las salas Verdi, Zitarrosa, Florencio Sánchez, Experimental, Goes, Sacude (Casavalle), Teatro de Verano, Cabildo, los museos Blanes, de Historia del Arte, MAPI, de la Memoria, de las Migraciones, del Azulejo, del Carruaje y el Subte, además de escuelas como la de Música y la EMAD, varias bibliotecas, el Jardín Botánico, los zoológicos de Villa Dolores y Parque Lécocq y la Secretaría de Educación Física y Recreación. Bajo la égida de Cultura se desarrollan programas como Fortalecimiento de las Artes, Esquinas de la Cultura, Tarjeta Libre, Carpa de Espectáculos, desfiles de Carnaval y Llamadas, Criollas del Prado y Roosevelt y la corrida San Felipe y Santiago.
—¿Cómo reaccionó ante la propuesta de Martínez?
—Estoy cada vez más convencida de que las mujeres deben estar en los lugares de toma de decisión. En cualquier ámbito: familiar, educativo, empresarial y gobierno. Y no solo como fuerza de trabajo sino en los puestos jerárquicos. Si no, siempre ocurre que a las mujeres que deben cuidar a sus hijos no les da para cumplir con las demandas masculinizadas de los ámbitos de poder. Por eso mi respuesta fue “como mujer no te puedo decir que no”.
—¿Qué razones le dio para elegirla?
—Que apostaba por gente que trabajara en equipo y transversalmente, no desde el escritorio sino en el terreno, por gente comprometida y con conocimiento del área. Él quiere equipo, no quiere estrellas. Y creo que el gabinete paritario entre hombres y mujeres genera miradas distintas. Es la señal política más importante de los últimos tiempos.
—¿Qué le dejó la recorrida por los municipios que hizo en su primer día en el cargo?
—Entrar en contacto directo con la gente, que en una biblioteca me dijeran que es la primera visita de un director de Cultura, o conocer a una trabajadora cultural en un asentamiento.
—Un buen antecedente en su carrera fue el Proyecto Feria (ciclo de teatro en las ferias vecinales).
—Seguramente, porque visitamos 35 ferias de Montevideo. Las ferias son un ámbito que voy a trabajar porque sé el potencial que tienen. Igual, una cosa es llegar como artista y otra con esta investidura. La gente te dice lo que necesita y lo que quiere proponer. Ese será el enfoque: no solo lo que podemos hacer por ellos sino lo que ellos pueden hacer por nosotros. En esta repartición trabajan 1.200 funcionarios que se encuentran todos los días con muchos miles más. Quiero transmitir a los trabajadores la necesidad de recuperar la mística de pertenecer a este departamento y a la Intendencia.
—¿Cómo sería esa presencia en las ferias?
—Esta primavera presentaremos el equipo de Cultura en la calle, para que la gente en los barrios nos identifique. Que sepan que desde el programa Esquinas hasta el Solís, todo eso es el Departamento de Cultura, y es de los montevideanos. Las plazas, los espacios verdes y las ferias nuclean mucha gente. Y qué mejor lugar para que interactúen deporte y cultura.
—En el reportaje con “La Diaria” anunció su intención de revisar el Programa de Fortalecimiento de las Artes. ¿De qué modo?
—Ese programa está atado a otro, la Tarjeta Libre (acceso gratuito a espectáculos para alumnos de educación pública), que será nuestro punto de partida, y también se va a revisar. Cada gobierno tiene sus énfasis y parte de un programa que debe respetar. Hay tres ejes programáticos sobre los que vamos a trabajar y que atravesarán todo: infancia, accesibilidad y una fuerte mirada de género. Y cada año temático estará atravesado por los tres ejes. Por ejemplo, en infancia y accesibilidad, ¿qué podemos hacer para que niños ciegos o con hipoacusia puedan disfrutar de un museo? ¿Qué puedo hacer para que las niñas vean que hubo pintoras en el país? ¿Qué pasa hoy con los inmigrantes en la ciudad?
—¿Cómo se asignarán los fondos de ese programa?
—Hay que ampliar el Consejo Departamental de Cultura, que está integrado por las gremiales artísticas, a todos los artistas y creadores que deseen estar. A veces, no todo lo que pasa en una gremial refleja la realidad del sector. No me refiero a las artes escénicas sino a los escritores, artistas visuales, músicos. En ese Consejo discutiremos los presupuestos que se asignarán al Programa de Fortalecimiento, su articulación con la Tarjeta Libre, que debe ser central, para asegurar el mayor acceso posible de los jóvenes a la cultura. Están los apoyos a los artistas, al público y a las infraestructuras, pero todo con bolsas finitas de dinero. No hay más dinero, no podemos incrementar el presupuesto en Cultura, que es enorme. Hay que defender el que hay y ver cómo viene el presupuesto global de Montevideo.
—¿Puede que haya menos dinero?
—No lo sé. Estamos empezando a discutir. Es el momento de entender cómo se repartía el dinero hasta ahora, y de ajustar para mejorar. Se pueden hacer una cantidad de acciones necesarias sin plata nueva, con lo que tenés, con un estímulo a pensar. En la EMAD hicimos una mesa redonda con mujeres que ocupaban puestos en los teatros, históricamente masculinos. Les dimos visibilidad y no costó plata. Desde eso a un festival de cometas, se puede hacer mucho con participación ciudadana, y también de los artistas, que no son solo una boca voraz. Estoy segura que se van a copar.
—¿Es posible coordinar los apoyos de la IM con los del MEC?
—Absolutamente. En estos días nos reunimos la ministra (María Julia) Muñoz, el intendente Martínez, el director nacional de Cultura Sergio Mautone, (la directora de Centros MEC) Glenda Rondán, (el asesor del MEC) Luis Mardones, Navratil y yo. Quedó clara una fuerte voluntad de coordinación y se creó un grupo de trabajo para integrar políticas y no duplicar dineros. Articularemos todo lo que se pueda con el MEC. Estamos todos de acuerdo. Y sobre los subsidios a los artistas, ver cómo, qué y cuánto. Si ellos tienen Usinas y Fábricas y nosotros tenemos Esquinas, articularlos. Si nosotros queremos levantar a los escritores en la ciudad, que han estado muy abandonados, y poner a la literatura en valor otra vez, hacerlo juntos.
—¿De qué modo?
—Marcar en un mapa dónde vivían nuestros grandes escritores, cómo esos barrios se relacionan con la memoria de ese escritor, generar zonas, recorridos. Eso podría cruzarse con los años temáticos que vamos a proponer: cada uno de los cinco años tendrá un tema central. Y todo estará vinculado a la Tarjeta Libre, para lo cual habrá que articular con Secundaria.
—¿La contratación de los artistas seguirá respetando la seguridad social?
—Por supuesto. La IM tiene pautas de contratos dentro de la ley que no cambiarán.
—En la campaña se planteó la revisión de los cuerpos estables, como la Comedia Nacional.
—Es comprensible que el tema salte una y otra vez, porque los cuerpos estables pesan en lo presupuestal. Hay dos orquestas sinfónicas en la misma ciudad y es lógico que se miren los números y aparezca el debate. No está pensado sacar a la Comedia Nacional de la IM. Sí necesitamos optimizar los recursos para que el Departamento de Cultura siga siendo fuerte. Si todos tironeamos a la vez, cuando la ciudad necesita solucionar problemas urgentes, se debilita y puede colapsar.
—¿Cómo se gestionará la amplia infraestructura cultural?
—Queremos poner toda la actividad en red y generar la pertenencia de la gente a esa red. Una de nuestras primeras acciones será un portal del Departamento de Cultura con una aplicación para celulares para que la gente sepa lo que hay, y que todo le pertenece. Que cada teatro y cada museo tenga su perfil pero que todos comuniquen: somos el Departamento de Cultura de tu ciudad. Que todo esté coherentemente ordenado, que no lo está. Hay que poner a punto ciertas infraestructuras a las que les falta mantenimiento. Ahora se está trabajando en el Teatro de Verano.
—Salas como La Experimental de Malvín y el Teatro Goes se hicieron con el Presupuesto Participativo...
—Es clave el Presupuesto Participativo. Tenemos que difundir esa herramienta importantísima para conseguir soluciones rápidas, como el teatro de la SUA. La ciudad debe ser un museo pedagógico, para redescubrir espacios poco difundidos como el Museo de Carruajes, en el Parque Fernando García (Carrasco Norte). Deseamos una ciudad viva. Me encantaría hacer los tours que hicieron los colombianos con el graffiti. Yo vivo en Ciudad Vieja y tengo unos murales cada vez más hermosos. En todos los barrios hay artistas graffiteros increíbles. ¿Por qué no hacer circuitos para que los turistas los conozcan? No es la idea institucionalizar el graffiti ni el parkour, sino colaborar con ellos para que explote Montevideo y nosotros poder decir: ciudad, acá hay una cultura urbana que está buena.
—¿De qué modo se puede potenciar el vínculo entre cultura y turismo?
—Con Turismo es más que obligatorio articular. El intendente me planteó su interés de crear circuitos turísticos con el tango y el candombe. Estamos detectando esfuerzos privados divinos para potenciarlos. ¿Cómo visualizamos las milongas? ¿Cómo apuntalamos los grupos de candombe? No tiene por qué ser solo plata. Tenemos que articular con los departamentos de Desarrollo Económico y Turismo para poner la marca “Llamadas en Montevideo” en la región. El candombe tiene que estar arriba de la mesa en el grupo que ya se formó entre la Intendencia, los vecinos y los bolicheros por el tema ruidos molestos. Allí estarán todas las divisiones que involucran el tema, para que la solución sea coherente.
—Hay quienes piensan que es mejor dejar que las cosas ocurran en cultura sin que los gobiernos intervengan.
—¡No! Eso no está planteado aquí. Sería una irresponsabilidad muy grande. Sí creo profundamente en que no hay que institucionalizar todo. Pero en las áreas en las que ya existe una institucionalidad es lógico que se evalúen sus objetivos y se reevalúen las acciones. Simple, sencillo, no hay que tener miedo a revisar. Es muy importante la impronta que cada uno trae. Si no, seríamos robots.
—El Solís no tiene programador debido a la reciente renuncia de José Miguel Onaindia. ¿Cómo se procederá?
—El equipo que integra la directora del Solís (Daniela Bouret) con los cuerpos estables y nosotros trabajará así hasta fin de año, mientras se prepara el presupuesto. Por ahora no estará la figura del asesor de programación. Recién asumimos hace una semana, tenemos mucho que conversar y evaluar, cada uno con sus equipos. No podemos llegar y decir: esto va a ser así y esto asá. De acuerdo con los objetivos, se verá dónde y qué figuras se necesitan. Los cambios y continuidades en los cargos se evaluarán cuando terminen los contratos.
—¿Cree que la cultura está subvalorada hoy en la sociedad uruguaya?
—No. En nuestro programa de gobierno hay una centralidad de los aportes que la cultura puede hacer, por ejemplo, no ensuciar la ciudad. Es algo que me tiene obsesionada. Insisto en que la gente entienda que no está bueno tirar papeles ni el pucho en la calle, que hay que reciclar, que trabajemos juntos para que Montevideo vuelva a ser una ciudad linda. Debemos recuperar la cultura de la ciudad, que la ames y que la cuides.
—¿Alfredo Ghierra puede ser una voz a tener en cuenta?
—Ya le dije a Ghierra que me quiero juntar con él. Tiene ideas maravillosas, así como mucha gente que será convocada a conversar en este despacho. Creo en el diálogo permanente. No podemos pensar nuestros sectores como chacritas. Es la mirada general del intendente en todas las divisiones. Y estoy de acuerdo. Tendremos que hacer muchos equipos de trabajo. No entiendo otra manera de trabajar.
Vida Cultural
2015-07-23T00:00:00
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