—¿Cómo se está preparando la intendencia para la temporada de verano 2023?
—Maldonado está al mango, terminando los ajustes de presentación de todo el departamento, y hay un despliegue muy importante de cuadrillas de obras de higiene, de limpieza y de recuperación de los médanos de la costa, desde Piriápolis hasta José Ignacio. Hoy tenemos trabajando en esa área a más de 600 personas, arreglando las salidas a la playa, los ducheros, todo eso que hay que presentar en condiciones. Y estamos terminando una serie de obras que muestran un cambio para mantener el departamento en la primera línea y que el visitante vea que se va avanzando, que se va progresando. Por ejemplo, la semana que viene inauguramos en Piriápolis una obra importante de recuperación de la rambla desde el Hotel Colón hasta la playa de San Francisco, donde se hizo una cañería de saneamiento que le da tranquilidad a todo el barrio de Punta Fría. Hablamos de una obra de US$ 2 millones. Y también la semana que viene inauguramos una obra en la entrada de Punta del Este para ordenar el tránsito y darle salida a todo el barrio ahí en la rambla y en Punta del Chileno. Cuando venga el turista a Piriápolis o a Punta del Este se va a dar cuenta de eso; el que va para el este hacia José Ignacio va a ver obras nuevas, como un camino pavimentado que se hizo en el acceso. Después todas las bajadas a la playa en los lugares donde el temporal rompió ya están arregladas. Maldonado está limpio, Punta del Este está limpia y la costa está limpia. Y eso es algo bien importante. Hoy (miércoles) tenemos una ceremonia de Verano Azul, donde la intendencia apoya todos los años el plan de seguridad del Ministerio del Interior, sea la Policía o Defensa, Prefectura o Bomberos, con un esfuerzo de medio millón de dólares.
—¿Qué expectativas tienen respecto a la llegada de turistas argentinos?
—En enero la expectativa y la reserva son buenas. Y la expectativa del sector turístico, que es el que nos transmite la opinión, para enero es buena, mejor que la del año pasado. Lo otro es una incógnita como todos los años, nunca sabemos. Pero es bien importante la primera impresión, cuando vienen los de fin de año y los de enero, el boca a boca que se genera después, si el comentario es positivo o negativo; eso tiene mucho que ver con lo que se pueda lograr en la temporada de enero y febrero. Está claro que hay un tema cambiario con Argentina que va a complicar, pero también está claro que para los argentinos ir a otro lugar del mundo es mucho más caro. Entonces capaz que por ahí rescatamos algún turista. Vamos a ver, creo que vamos a mejorar la temporada del año pasado.
—¿El hecho de que Argentina haya ganado el Mundial de Fútbol podría incidir en el comportamiento de los turistas durante la temporada, por ejemplo, al producir eso un mejor ánimo?
—A Catar viajaron tantos turistas como vienen a Uruguay, fue imponente. Hay un buen ánimo, y creo que eso va a jugar a favor. La gente en ese sentido está aflojando y desahogando muchos problemas que tiene la Argentina, vino bien para el ánimo colectivo.
—¿Esperan que haya un cambio en el perfil de los visitantes argentinos este año debido a la situación social y económica que atraviesa su país?
—Van a venir los que pueden, porque sin duda el tema económico va a influir. Cuando hay una gran temporada es cuando viene la clase media, lo que no se va a dar. Y eso hay que tener conciencia de que no va a ser así. Cuando hay una gran temporada es cuando (los servicios) desbordan, cuando se ocupa hasta el último recoveco o se alquila el apartamentito más recóndito. Eso no va a ocurrir, y hay que ser conscientes. Entonces hay que cuidar mucho la atención, los servicios, los precios, la actitud. Eso es fundamental.

Predio del ex Hotel San Rafael, demolido, en Punta del Este. Foto: Ricardo Antúnez / adhocFOTOS
—Esta semana comenzaron los movimientos en el ex Hotel San Rafael después de muchas idas y vueltas. ¿Es así?
—Sí. Ellos habían solicitado hace un mes un permiso para iniciar todas las operaciones del muro de cerramiento y el que permite ir hacia la excavación de todo el edificio, pero no lo habíamos autorizado hasta que la Junta Departamental no aprobara el proyecto. Lo aprobaron, fueron notificados y contrataron en primera instancia a dos empresas, una nacional y una brasileña. La Empresa Norte empezó con los trabajos el martes y la otra vendrá más adelante, en una segunda etapa. Todavía no tenemos un cronograma de obra; hemos pedido que nos expliciten un cronograma de obras y sus tiempos, pero no lo hemos recibido. Es una obra que va a requerir un proyecto ejecutivo importante. Van a buscar distintos mecanismos y distintas asociaciones para poder llevarlo adelante. Hoy el proyecto aprobado permite algo que el proyecto inicial no permitía, y eso es positivo, por eso se aprobó esta modificación. El proyecto aprobado tiene la obligación en primer lugar de recuperar el hotel. Tiene la aprobación de Casinos, que antes no la tenía. Y puede etapabilizar el proyecto en la parte de edificio, puede hacer uno ahora y dejar para más adelante los otros dos que están aprobados. Antes había que hacer toda la base, toda la fundación; era un costo de arranque inicial muy grande. Ahora el costo inicial es menor, pero de todas maneras es una cifra muy importante. Vamos a ver cuál es el plan de obra, todavía no puedo decirlo. Pero más allá de eso esta semana y la anterior hemos avanzado en muchas otras obras importantes en el departamento. A través de la Junta Departamental la intendencia aprobó una obra que es una cuarta parte del San Rafael y eso pasa desapercibido.
—¿Cuáles son los detalles de esa obra?
—Es una inversión de dos edificios en un predio de 25.000 metros que estaba comprado hace años; la empresa cordobesa se había retirado del país y ahora volvió y plantea hacer ahí 52.000 metros de obra. Es una inversión superior a US$ 100 millones, y sabemos que es una empresa muy seria que ha hecho cosas buenas acá. Se han dado varios proyectos más de fraccionamiento que se han aprobado en estos días, algunos de más de 8.000 metros de obra. Hay aun una corriente importante de inversión privada en el departamento que ha movido la construcción a tal punto que hoy en construcción no hay desocupación. Las barracas de Maldonado están a full, algunas están hasta desabastecidas de material. Es imponente el avance que ha habido en materia de construcción en el departamento en este año. Y, por supuesto, en la aprobación de los proyectos de estos últimos tres años, que hacen que en este momento en Maldonado tengamos más de 3,5 millones de metros cúbicos aprobados desde 2017 a la fecha, lo que supone una inversión privada de US$ 7.000 millones, que después va a haber que defenderla; es plata que tenían guardada y que no la movían, que se está volcando en obra y genera trabajo. Fue toda una discusión pública que hubo estos años con el Frente Amplio, que no votó ninguna de estas obras. Y hoy tenemos en Maldonado la tasa de empleo más alta registrada por el Instituto Nacional de Estadística, y el nivel de desocupación de Maldonado (sin turismo, porque el sector todavía no se ha recuperado) hoy es la mitad de la tasa del país. Quiere decir que la construcción ha sostenido el empleo y las oportunidades de la gente en el departamento. Más allá de si el San Rafael empezó o no, que es un hito, el contexto general es de gran actividad.
—¿Es cierto que el inversor egipcio que se había interesado se retiró del proyecto?
—Sí, eso fue lo que declaró el empresario en la Junta Departamental. Si continua la obra, será que hay otros y otra manera de financiarla. Se retiró porque dice que se demoraban mucho los expedientes, y es probable. Esas demoras ponen nerviosos a los empresarios.
—Recién mencionaba el gran desarrollo y el nivel de inversión que ha tenido el departamento en estos últimos años. Particularmente el 2022 parece ser un año récord en ese sentido.
—Sí, este año estamos en el eje de los 500.000 metros cuadrados construidos.

Playa Mansa en Punta del Este. Foto: Javier Calvelo/
—Esa política impulsada por la intendencia ha suscitado algunas críticas. El ministro de Ambiente, Adrián Peña, comentó que hoy existe “una tensión creciente en Maldonado entre expansión inmobiliaria y ambiente”. ¿Qué opina al respecto?
—No es así. No hay ningún problema ambiental provocado a partir de los proyectos aprobados. Maldonado tiene una cosa que está muy bien, que es que hay zonas protegidas y zonas donde se pueden generar inversiones en edificios, porque tienen saneamiento, servicios, etc. Pero se ha cuidado de tal manera que, por ejemplo, en la zona jardín de las paradas de Punta del Este no se hacen edificios, tampoco en la zona de San Rafael, ni en José Ignacio. Es más, hubo un litigio en José Ignacio con la obra de una casa que se había pasado un metro de altura, y la intendencia mandó a demoler ese metro porque hay un control y un celo importante. Todo eso la Dirección de Urbanismo lo discute en la Junta Departamental con fundamento y nos ha ido muy bien en esa discusión y en los equilibrios para mantener la calidad urbanística del departamento y protegerlo desde el punto de vista ambiental. Maldonado tiene una fortaleza ambiental natural muy importante, a tal punto que la propia Junta Departamental por unanimidad le hizo un homenaje a la directora de Urbanismo (Soledad Laguarda) por la gran actuación que ha tenido en materia de defender estos principios, más allá de que voten o no los proyectos. En ese sentido estoy muy contento, porque más del 90% de los proyectos que los privados presentan han sido modificados para mejorarlos y ajustarlos. Es un equilibrio que hay que ir viendo proyecto a proyecto. Ahora, no hay ningún proyecto que impacte negativamente en ningún lugar.
—El ministro se refería sobre todo a los proyectos ubicados sobre la costa y a un posible cambio en el paisaje del departamento.
—En ese sentido se ha trabajado muchísimo. Un ejemplo que fue muy discutido en mi primer gobierno es un predio que queda en la misma boca de La Barra, al lado del puente. Ahí al lado de un edificio de cuatro pisos hay un predio de 150 metros de costa que era privado y pasó a ser de dominio público. Ahí nunca se va a poder construir y hoy es una plaza de uso público donde tenés la vista a la desembocadura de La Barra. Se está trabajando puntualmente en soluciones en lugares donde podíamos perder espacio, porque hay padrones privados desde hace 30 o 40 años de urbanizaciones viejas que tienen un derecho de propiedad sobre ellos. Y sobre ellos venimos actuando para lograr accesos y espacios de playa pública. Hay un celo importante de esta administración por los espacios públicos.
—Hablando de La Barra, ¿cómo está el puente? ¿Ya salió del CTI?
—El puente está con las muletas puestas. Se hizo un gran esfuerzo. Tenemos la autorización circular, lo que pasa es que ahora tenemos que esperar el diagnóstico para ver cómo hacemos para recuperarlo. Hay un par de ideas que están manejando los equipos técnicos de la consultora que trabaja con nosotros, con el ministerio y con Saceem, y eso requiere una inversión posterior. Pero dejamos para hacerlo después de la temporada. Mientras tanto, ya estamos abocados a planificar un nuevo puente al norte del departamento donde no cause impactos ambientales y donde permita que la carga pesada circule con normalidad para no encarecer todo el transporte hacia la zona este del departamento, que es el área que más está creciendo.

Trabajos en el Puente de La Barra. Foto: Pablo Kreimbuhl / adhocFOTOS
—El martes 20 se formalizó una suerte de alianza entre el grupo de los intendentes Mejor País y el Espacio 40. ¿Es correcto?
—Es así. Hace un mes en nuestro plenario apostamos a una línea de buscar encuentros para fortalecer al partido en la defensa del gobierno y de toda la política de cambios que viene desarrollando el gobierno en el país. Entendíamos que teníamos que salir a la cancha y buscar espacios de entendimiento con otros sectores del partido. Nosotros teníamos una amistad con la gente del Espacio 40, Javier García y toda su barra; tenemos muchas coincidencias y orígenes similares, la mayor parte de origen wilsonista, mucha gente del interior que está participando. Y nos pareció que juntos podemos aportar más. Estamos conformando una base sin hablar de candidaturas. No se habló de candidaturas en toda la reunión, pero sí de encuentros para ayudar a gobernar. Queríamos dar una señal de que estamos encontrándonos y uniéndonos, toda la gente que tiene que ver mucho con la cercanía y con el trabajo.
—¿Y eso después se puede traducir en apoyo a una candidatura que surja de ahí o a otras de las que ya están en el menú?
—Después hablaremos de candidaturas, que pueden ser propias o ajenas. Acá lo que importa es defender… Porque la próxima elección no solo es el candidato, sino que es la propuesta de gobierno, el equipo de gobierno y el reafirmar un camino de cambio que está teniendo el país, o agarrar para el otro lado.
—Finalmente no hubo acuerdo entre los intendentes Yamandú Orsi y Carolina Cosse y el Frente Amplio decidió otorgar la presidencia del Congreso de Intendentes al Partido Nacional. ¿Qué piensa de ese accionar?
—Hace meses se sabía de una puja interna del Frente Amplio. El presupuesto del Congreso de Intendentes no permite una presidencia dividida, entonces el Partido Nacional tomó la decisión de nombrar un vicepresidente 10 días antes esperando que el Frente Amplio tomara la presidencia de algo que es muy importante para la institucionalidad del Congreso de Intendentes, que viene ganando espacio en el concierto nacional. Año a año viene pisando más fuerte; el Ejecutivo del gobierno del doctor Lacalle le dio al congreso muchas atribuciones más, recursos, apoyos, respaldos. El plan de asentamientos, el plan de Jornales Solidarios, muchos avances en muchas áreas. Y (el Frente Amplio) no quiso agarrar la presidencia porque tenía un problema interno. Por espacios políticos de su grupo no pudieron ponerse de acuerdo. Tenían la solución a mano, que era darle la presidencia a Andrés Lima, que es una agrupación chica del interior y que había trabajado mucho durante dos períodos como vicepresidente. Tampoco se la dieron. Había un tema de egoísmo político tremendo, que hoy está saltando por más que Fernando Pereira quiera disimular con declaraciones truchas. Mienten para ver si repiten y juegan con las redes para tratar de repetir muchas veces algo y así queda. Hoy salen los propios dirigentes del interior a decir que esto es una medida mal tomada y que no los tuvieron en cuenta. Y lo grave de esto: si dos candidatos a la presidencia del Frente Amplio se pelean como se pelean y no se ponen de acuerdo por un puesto en el Congreso de Intendentes, imagínense un país con esa pelea.
Información Nacional
2022-12-22T00:38:00
2022-12-22T00:38:00