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“Nosotros también queremos respuestas. A lo que han dicho los ministros no hay absolutamente nada que agregar, pero lo que queremos nosotros es que también nos contesten, y es buena cosa que también interpelemos al interpelador”. Este fue un breve fragmento de la primera intervención de la bancada oficialista en la interpelación del martes en el Senado a los ministros Azucena Arbeleche (Economía) y Daniel Salinas (Salud). Su autor fue el nacionalista Sergio Botana, quien criticó las propuestas que el miembro interpelante, el senador socialista Daniel Olesker, había hecho a lo largo de la pandemia. Luego se preguntó “cuál es la intención que hay detrás de todo esto”.
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Apuntar la mira contra Olesker fue una de las estrategias de la coalición de gobierno durante la interpelación. Además de Botana, también se enfocaron en el exministro de Salud Pública y Desarrollo Social el nacionalista Jorge Gandini y el líder de Cabildo Abierto, Guido Manini Ríos. “Yo dije que lo iba a hacer pero al final otros lo hicieron mucho mejor que yo”, dijo Botana a Búsqueda.
Gandini cuestionó que Olesker hizo una interpelación contrafáctica y en un ejercicio similar, especuló qué hubiera pasado si Daniel Martínez hubiera ganado la presidencia y el interpelador hubiera sido ministro. Entre otras cosas, describió que hubiera habido una “cuarentena obligatoria” al inicio de la pandemia, no hubiera habido Grupo Asesor Científico Honorario (GACH) “ni caceroleos a los pocos días”, y además “habríamos empezado antes a vacunarnos y estaríamos ahora con Sputnik V, y probablemente estaríamos hoy con el 10,4% de personas vacunadas con las dos dosis”. Además, especuló que el Sindicato Médico del Uruguay estaría comandando las políticas sanitarias del país y “estaríamos en el sexto trimestre de renta básica”, con un gasto de US$ 1.500 millones (3% del PBI) y mucha gente reclamando ‘¿por qué a mí no?’”.
Luego dijo que para financiar esto se hubiera aumentado los impuestos a los ricos y a los trabajadores que ganan más, y se hubiera financiado el gasto con deudas e impuestos. “Probablemente ya no tendríamos grado inversor y por eso no tendríamos dinero porque lo hubiéramos gastado, ni muchos a quien pedirle para sostener el frente sanitario y social, ni la reactivación que se nos viene”. Para finalizar, Gandini aseguró: “Seguramente a pesar de todos los pesares, no los estaríamos interpelando, sino que estaríamos ayudando, como siempre lo hicimos y también en el 2002, aunque no todos lo hicieron”.
Manini Ríos, por su parte, apuntó directamente contra el rol de Olesker en la creación del Sistema Nacional Integrado de Salud, al que tildó de “tatcherista”. Según dijo, mientras el frenteamplista “hizo alarde de la solidez del sistema que dejó el Frente Amplio”, dicho modelo “de apariencia progresista, pero que a la luz de los resultados terminó perjudicando al sistema mutual y beneficiando a los seguros privados”. La reforma, agregó, se “montó encima de las mutualistas más tradicionales y antiguas del país”, mientras que el sistema público “no tenía ni tiene la capacidad de atender a todos los pacientes como se debe atender”.
Tras esas palabras del líder de Cabildo Abierto, Olesker respondió ironizando que no sabía que era el “interpelado” en lugar del “interpelante”, y dijo que la reforma del sistema de salud “arregló la inequidad generacional, la inequidad entre sanos y enfermos, y entre personas de menores y mayores ingresos, y lejos de beneficiar a los seguros privados, los estancó”.
Después de la sesión, Botana dijo que si los datos en el futuro ayudan, la interpelación permitirá ponerle al gobierno un “cierre” político al tema de la pandemia, que incluso no estaba claro antes de la convocatoria. “Me parece que nos lo dieron”, opinó.
Daniel Olesker. Foto: Nicolás Garrido / Búsqueda
Innovadora o conocida
La estrategia había sido analizada en la reunión de bancada de la coalición en la semana y según participantes en ese encuentro, no es que se trate de algo nuevo, sino que “se le encontró un título a algo que generalmente se hace” y en este caso, consistía en que el Frente Amplio “se hiciera cargo de la corresponsabilidad que tuvieron para que la situación económica no fuera la mejor y de la poca atención que le habían dado en sus últimos meses de gestión al coronavirus”.
En cambio, el frenteamplista José Carlos Mahía dijo a Búsqueda que en sus 26 años de legislador fue la primera vez que vio este “absurdo”. A su juicio, no obstante, fue una estrategia “inoportuna” y que “no funcionó”. Durante su intervención en la cámara, dijo que fue “lo más novedoso” que había visto hasta hoy” y que era “de récord Guinness”.
En tanto, Olesker dijo a Búsqueda que no entendió que esa estrategia le haya generado una “ganancia” al oficialismo: “Interpelar a los 15 años del Frente Amplio se hace permanentemente, pero lo diferente fue esa concentración, que creo que no les aportó mucho, y si quiso ser una estrategia para dividirnos no lo logró, y si fue para resaltar cosas negativas, tampoco”.
En la oposición una de las cosas que más irritó fueron las críticas a que se haya decidido llevar adelante la interpelación. Entre ellas, la del exministro de Ganadería Carlos María Uriarte, quien dijo que era “injusto” e “inmoral” que los ministros estuvieran a altas horas de la madrugada sentados en las bancas del Senado, y además consideró que la interpelación fue “inoportuna”. A su vez, Botana sostuvo que la oposición “insiste en aprovechar el dolor para hacer una acusación al gobierno”.
Así, varios senadores frenteamplistas resaltaron su “derecho constitucional” a llevar adelante una instancia. Mahía sostuvo que “parte de la función de los ministros y las ministras es dar respuesta de las acciones que toman” y advirtió de los peligros de “renegar la esencia de los contrapesos que hacen a la democracia”.
La oposición llevó adelante la interpelación tras no haber tenido éxito en el impulso de sus propuestas para enfrentar la pandemia. La doble convocatoria se debió a que la oposición ve falencias tanto a nivel sanitario como económico: “muertes evitables” de Covid-19 —que tuvieron su punto más alto en abril y mayo— e “insuficiencia” de medidas para hacer frente a la emergencia social que trajo consigo la pandemia y que provocó que 100.000 personas más cayeran bajo la línea de pobreza.
En sus intervenciones, los ministros reivindicaron las políticas desarrolladas por el gobierno para contener la pandemia y sus efectos socioeconómicos. “Está claro que la respuesta que se dio fue certera y rápida”, dijo Arbeleche. Salinas destacó que gracias a las medidas del gobierno nunca hubo una saturación de los CTI y así “nunca se tuvo que decidir a quién dejar vivir o a quién dejar morir”, lo que calificó como “una enorme hazaña”. Además añadió que “no es de recibo hablar de muertes evitables”. El subsecretario de Salud, José Luis Satdjian, detalló que Uruguay es uno de los países con mayor porcentaje de población vacunada.
En la coalición dicen que la actitud del Frente Amplio no es tan angelical como argumentaron. El nacionalista Gustavo Penadés dijo a Búsqueda que la oposición tuvo y tiene una oposición ambigua; mientras legisladores como Mario Bergara o Alejandro Sánchez mostraron posturas conciliadoras, otros como Liliam Kechichian, que denunció “fallas de instrumentación” del plan de vacunación, o el propio Olesker, fueron muy críticos con el gobierno. “Es una actitud poco comprensible, pero a la vez se ofenden y nos acusan de deteriorar la democracia”, expresó. Algo similar dijo la nacionalista Graciela Bianchi en la sesión, que tras leer un tuit publicado por Kechichian en la que cuestionaba la “gestión desastrosa” del gobierno, parafraseó al presidente Luis Lacalle Pou: “¿Quién es el Frente Amplio? ¿Quién es la senadora Kechichian? ¿La que terminó de hablar con un tonito de damisela de vida efímera o este tuit que acabo de leer? El presidente dijo una verdad: no se sabe quién es el Frente Amplio”.