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Los japoneses ahorraban poco antes de la II Guerra Mundial. Algunos estímulos tributarios —básicamente exoneraciones en los impuestos sobre los intereses de las cuentas bancarias— trastocaron esa historia y la tasa de ahorro interno se elevó significativamente, lo que favoreció la reconstrucción y el desarrollo económico de su país.
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En Uruguay, la tasa de ahorro —la parte del ingreso que no se consume medida como proporción del Producto Bruto Interno (PBI)— alcanzó a 18% en 2009, su máximo en los últimos años, pero bajó luego a niveles del orden de 17% en 2010 y 2011, conforme con datos del Banco Central (BCU). En las décadas previas la tasa de ahorro en el país estuvo casi siempre por debajo de 15%.
Esos guarismos son magros comparados con Japón (donde el ahorro superó el 30% anual a mediados del siglo pasado) y otros países asiáticos como China y Singapur (53% y 46% respectivamente) y se explican en factores “culturales” pero también en las pocas alternativas de ahorro que ofrece el sistema financiero a las familias uruguayas de ingreso modesto, dijeron a Búsqueda fuentes oficiales.
El gobierno se propone incidir sobre esa realidad en el marco de su plan de desarrollo de los servicios financieros, que se puso en marcha con la aprobación de beneficios para la adopción en los comercios de dispositivos para registrar las compras mediante tarjetas de débito y crédito, y la futura rebaja total o parcial del Impuesto al Valor Agregado a quienes paguen con esos instrumentos u otros similares.
Las autoridades le asignan particular importancia al capítulo del ahorro dentro de ese plan de bancarización o inclusión financiera, indicaron los informantes. El objetivo es “contribuir desde las políticas públicas a la promoción de la cultura del ahorro”, explicó por su parte a Búsqueda Martín Vallcorba, asesor del Ministerio de Economía y Finanzas.
Las medidas que se tomarán en esa dirección están en su etapa de diseño, a partir de la convicción de que se deberá actuar de manera focalizada para que la estrategia sea “eficiente”, ya que la actitud frente al ahorro difiere por segmentos etarios y de ingresos de la población. También considerando el destino que se le piensa dar al dinero ahorrado.
En ese marco, el gobierno considera “subsidiar” o “premiar” el ahorro personal, informó Vallcorba, sin más detalle.
Dar un alivio en la carga del Impuesto a las Rentas de las Personas Físicas (IRPF) sobre los actualmente magros intereses bancarios resulta un “estímulo poco potente”, dijo.
También se piensa regular modalidades de cuentas de ahorro de bajo monto.
El asesor ministerial aseguró que otra línea de trabajo está relacionada con los canales de acceso a los servicios financieros, muchas veces distantes físicamente para las familias de ingreso bajo, y con horario de atención más limitado. En concreto informó que se prevé establecer un marco general para que pequeños comercios puedan oficiar como “otra ventanilla” para las instituciones financieras, bajo la figura del corresponsal bancario.
Explicó que actualmente los bancos pueden tercerizar determinados servicios a comercios mediante contratos que previamente deben ser autorizados por el BCU. Vallcorba dijo que el nuevo marco general evitaría ese trámite sin poner en riesgo la “estabilidad” del sistema bancario.
Dinero.
A fin de marzo pasado había 1.725.282 titulares de cuentas de depósitos en las instituciones financieras de la plaza uruguaya, de los cuales 53.204 eran no residentes en el país (presumiblemente extranjeros).
A la misma fecha el dinero allí colocado por el sector privado ascendía a U$S 21.753 millones, pero no todo corresponde a ahorro y una proporción relativamente significativa son cuentas transaccionales de empresas.
El interés generado por esos depósitos está gravado con el IRPF a una alícuota de 12% como máximo.
Algunos uruguayos también poseen depósitos en entidades bancarias de otras plazas. Según las últimas estadísticas del Banco Internacional de Pagos, que son a fin de 2011, allí tenían colocados U$S 6.578 millones.
También esas rentas generadas en el exterior están gravadas por impuestos.
Los bancos en Uruguay —y en general también los del exterior— están pagando tasas de interés relativamente bajas, por lo que algunos individuos que cuentan con capacidad de ahorro colocan su dinero excedente en otras alternativas, como son los títulos de deuda.
Al término de febrero las inversiones en papeles bursátiles emitidos por el gobierno o por empresas privadas en el mercado uruguayo totalizaban U$S 26.268 millones.