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Ciudad de México. Tarde de un día de semana de algún mes de 1981. Aunque es temprano, un montón de gente joven se apretuja a la entrada del cine del Centro Universitario Cultural. ¿El motivo? Se va a exhibir la película Quadrophenia, estrenada comercialmente un par de años antes. Como la entrada es muy barata y la película se exhibe en una sala universitaria, los estudiantes se agolpan intentando entrar. En cuanto se avisa que las entradas se agotaron, comienza el recurso del “portazo”, consistente en meterse a prepo, empujando las puertas. Ante el empuje, algunos vidrios se rompen y la función es finalmente cancelada.
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En un mundo en que el rock ha dejado de ser la música de la rebeldía juvenil, es difícil explicar la relevancia que tenía esa película en aquel entonces para los jóvenes mexicanos y para los jóvenes en general. Por un lado, en la película actuaba Sting, en aquel entonces líder de The Police, la banda inglesa más popular del orbe. Por otro, estaba basada en la ópera rock imaginada por Pete Townshend en el disco de The Who del mismo nombre, editado unos años antes, en 1973. Es precisamente ese disco el que el pasado 27 de octubre cumplió 50 años.
Para cuando apareció Quadrophenia, The Who ya era un grupo consagrado. Su disco Who’s Next de 1971 había sonado en todas partes, con su mezcla de guitarrazos, furiosos, cortesía de Townshend, la poderosa voz de Roger Daltrey, los bajos intrincados de John Entwistle y la exuberancia rítmica de Keith Moon. Desde su arranque como banda emergente de la subcultura mod (de “modernista”) casi una década antes, The Who se había ido transformando en un proyecto mucho más ambicioso, uno que, además de sacar la cabeza fuera de su nicho de origen, parecía capaz de ir incorporando toda clase de referencias rockeras que estuvieran en la vuelta.
Luego de haber lanzado un puñado de discos repletos de canciones directas y melódicas, tan temprano como en 1968, Townshend y su banda habían incursionado en la ópera rock con su disco doble Tommy. De alguna forma, Quadrophenia venía a ser una suerte de ópera rock de madurez para The Who, tras el frustrado proyecto Lifehouse de 1970, del que solo quedarían algunas canciones en Who’s Next. Y junto con las canciones, estaba el cambio de sonido. The Who había incorporado sintetizadores, Keith Moon tocaba de manera más expansiva que nunca y Daltrey parecía escupir fuego desde la garganta cada vez que cantaba clásicos instantáneos como Baba O’Reilly o Wont Get Fooled Again.
Ese cruce de energía máxima, que los estaba convirtiendo en una de las bandas más populares del rock de entonces, con las cada vez más amplias ambiciones compositivas de Pete Townshend sería el material de base de Quadrophenia. Tal como se explica en la ficha técnica del álbum, este está dedicado a los jóvenes que en 1964 participaron de los conflictos entre mods y rockers (camperas de cuero y motos Harley Davidson contra gabardinas verdes y scooters Lambretta) en la playa de Brighton. De hecho, el disco tiene como protagonista un joven mod de clase obrera que sufre una forma muy particular de esquizofrenia: tiene cuatro personalidades y cada una de ellas coincide con la de los cuatro músicos de The Who.
El material fue producido por la propia banda y su productor Kit Lambert, en el que sería su último trabajo con el grupo. A pesar de su extensión y la relativa complejidad de su argumento de ópera rock, Quadrophenia fue un éxito y llegó al segundo puesto en las listas de discos más vendidos tanto de los Estados Unidos como de Gran Bretaña, superado solo por el álbum de Elton John Goodbye Yellow Brick Road en Estados Unidos y por Pinups de David Bowie en Inglaterra. Su estatura de fenómeno mediático y cultural fue confirmada apenas unos años después, con la salida de la película en 1979, coincidiendo con un nuevo auge de la cultura mod en el Reino Unido, de la mano de bandas como The Jam y Madness.
La edición original del álbum doble venía con una maravillosa galería de fotografías en blanco y negro realizadas por Graham Hughes, quien además haría la foto y el diseño de portada. Para resumir las cuatro personalidades de Jimmy, el protagonista de la obra, Townshend escribió cuatro canciones y en cada una de ellas resumía las características de cada miembro del grupo: Bell Boy, sobre Moon; Is It Me?, sobre Entwistle; Helpless Dancer, sobre Daltrey, y Love Reign O’er Me, sobre sí mismo. El disco incluye además dos instrumentales, Quadrophenia y The Rock, en donde el uso de sintetizadores se cruza con los arreglos de cuerdas, algo atípico para las bandas de rock de estadios de entonces. Se podría decir que Quadrophenia, además de rockear duro, coquetea con algunos aspectos del rock progresivo que entonces comenzaba a dominar la escena.
La reacción de la crítica fue mayormente positiva, destacándose la reseña de Lenny Kaye para la Rolling Stone, quien escribía en 1973: “Quadrophenia es The Who en su momento más simétrico, más cinematográfico, y en definitiva, en su momento más enloquecedor. Capitaneados por Townshend, han juntado un ensayo bien realizado y magníficamente grabado sobre la mentalidad británica juvenil en la que no interpretan ninguna parte, profusamente dotado de imágenes en blanco y negro, y una fuerte sensibilidad del húmedo aire de 1965”. En este disco Townshend, y The Who a través de su conflictivo personaje central, había logrado retratar no solo a una generación entera, que en una Inglaterra empobrecida perdía su tiempo entre empleos sin futuro y peleas callejeras sin sentido, sino también el cinismo de las generaciones previas y su desconexión emocional e informativa con lo que estaba ocurriendo en las calles británicas.
La historia terminó dándole su lugar a The Who y muy especialmente a Quadrophenia, considerado por muchos el mejor disco del grupo y uno de los mejores de la historia del rock. Más allá de sus logros técnicos, es el resumen exacto de una Inglaterra que terminaría de morir 10 años más tarde, con el triunfo del gobierno de Margaret Thatcher sobre la huelga de mineros del carbón. Un resumen que desborda calidad artística y conciencia social a pesar de, en apariencia, hablar solo del mundo interior de un mod pobre y esquizofrénico.