—Una de las ideas que tiene Lactalis es renacer la marca Parmalat en América Latina. En Uruguay hace casi dos años que estamos pensando en eso. La idea inicial era hacer un acuerdo con el grupo Gloria, propietario de Ecolat, para producir a façon y retomar la marca en la plaza local. Luego esa empresa (de Perú) cerró y al mismo tiempo Lactalis compró la firma Esmeralda de México. Y les interesó invertir en Uruguay como país productor y exportador de leche, y como mercado para la marca Parmalat.
Si bien es cierto que en los últimos años por distintas condiciones Uruguay estaba alejado del precio del mercado internacional de lácteos, es un país tradicionalmente competidor en esa actividad.
Cuando digo alejado es porque los valores (de exportación) han sido superiores al mercado internacional, vendiéndole a mercados de características especiales donde no podían competir otros exportadores, fundamentalmente los quesos a Venezuela.
En el caso concreto del Mercosur, con todas las medidas que tomó Argentina prácticamente no se podía exportar y Brasil es deficitario en leche. Entonces, ¿quién era el único que le podía proveer de leche a Brasil? Uruguay, que tampoco tenía cupos para exportar a ese país norteño.
Gran parte de la leche uruguaya iba a ese mercado, que por estar en el Mercosur iba a un precio más elevado que el del mercado internacional.
El mercado internacional de lácteos representa menos del 10% del mundial. Eso quiere decir que ese mercado está hecho por los mercados internos y una parte de la producción se vende en el comercio internacional. La Unión Europea va al mercado internacional con los lácteos que le sobran, Estados Unidos también y otros países hacen lo mismo. Si un europeo quiere vender lácteos en Brasil, tiene que pagar 28% de aranceles aduaneros intra Mercosur.
—Si los precios de las exportaciones de los lácteos uruguayos son diferentes o más altos que los del mercado internacional, entonces, ¿es equivocado tomar como referencia los valores de las licitaciones de Fonterra?
—Sí, sí. Los últimos diez años han sido muy especiales para la lechería. (El Global Dairy Trade de) Fonterra es un indicador que a veces hay que tener cuidado, porque que suban o bajen los precios de esas licitaciones no quiere decir que a esos precios haya realmente demanda. A veces no corren exactamente igual. Fonterra de repente tiene la leche en polvo a U$S 2.200 la tonelada pero a ese precio no hay compradores. Tal vez solo algunos.
Un mercado como Venezuela para los quesos no tiene nada que ver con Fonterra. O sea que suba o baje, Fonterra no tiene nada que ver con los valores que pagan los venezolanos. Es más, los valores a los que se le vende a Venezuela ahora y los precios a los que se le vendía, ahora que la tonelada de leche en polvo está a U$S 2.000 y algo, son los mismos U$S 5.000. No cambiaron, entonces no hay una relación directa entre Fonterra y lo que pagan los mercados que compran lácteos de Uruguay.
—¿La industria exportadora es engañosa con el productor cuando argumenta que si el indicador de Fonterra bajó entonces le tiene que bajar el precio que le paga por la leche?
—No. La industria no lo dice, tal vez quien lo dice un poco más es la propia Fonterra o la prensa que hace los análisis de los resultados de Fonterra.
En el caso de Parmalat Uruguay y Lactalis, que estamos volcados al mercado internacional, ahí si, ahí tiene que ver realmente. Porque si estamos exportando a México, un mercado en el que es muy importante lo que pase con Fonterra, a pesar de que es un país muy dependiente de Estados Unidos por tener un Tratado de Libre Comercio, también se puede llegar a dar que los precios de Fonterra bajen y los de Estados Unidos suban.
El indicador de Fonterra para el productor es una guía, para ver hacia dónde va la situación. Pensando en las ventas de lácteos de Uruguay a ciertos mercados ese no es un parámetro directo.
—¿A qué mercados están exportando? ¿A Venezuela?
—No. Parmalat Venezuela es una empresa muy grande y querríamos ser importadores pero las licencias de importación, la manera de obtenerlas y los importadores se mueven por parámetros diferentes a los normales y a los que nosotros estamos acostumbrados a utilizar. No estoy siendo muy claro pero lo estoy haciendo completamente consciente.
—¿Qué tipo de parámetros? ¿Políticos?
—Sí. No podemos conseguir licencias de importación, no tenemos. Hemos conseguido algunas, pocas. Es un tema interno de Venezuela.
—Cuando los gobiernos uruguayo y venezolano acordaron la realización de negocios para la exportación de lácteos desde Uruguay Indulacsa manifestó su desacuerdo por quedar marginada de los mismos. ¿El lobby de algunos operadores del sector incidió en eso?
—Nosotros no teníamos antecedentes de exportación a Venezuela por el motivo que decía. Entonces lo que juzgó el gobierno uruguayo como válido fue a las empresas que tenian antecedentes. Como no teníamos antecedentes nos quedamos sin derecho a parte de ese cupo que se le otorgó a Uruguay. Es una medida especial.
Lo que sí pasó es que nosotros vendimos quesos en el mercado interno que luego fueron exportados a Venezuela, entonces indirectamente exportamos. Eso nos podía haber dado algún derecho.
Solicitamos parte de un cupo para exportar leche en polvo, porque estamos terminando una planta para producirla, y nos pasó lo mismo, tampoco teníamos antecedentes.
Fueron decisiones que se tomaron y cada uno podrá interpretarlas como le parezca. Lo lógico es que todos tengan participación. Bueno, nosotros no tuvimos participación ni en los negocios actuales ni obtuvimos licencias de importación antes. Los negocios entre gobierno y gobierno no es lo que nos interesa.
Lo que nos interesa es vender con nuestras marcas a todo el mundo. Parmalat leches, yogures, manteca, quesos President y Galbani, como la muzzarella.
Al vender con marca uno tiene niveles de precios más regulares. No están cambiando porque no es un comodity y, a su vez, es un mercado más seguro cuando se establece.
El problema es que de todas maneras los precios deben adecuarse al mercado internacional. Por ejemplo, si quiero vender quesos a Chile con mi marca tengo que tener un precio acorde al mercado chileno y no al venezolano.
Esa es un poco la problemática que estamos teniendo pero son situaciones coyunturales. Tal vez con lo que está pasando en Venezuela sea más corta la coyuntura y con lo que sucede en Argentina también.
—Por acceder a precios mayores que en otros mercados, las industrias exportadoras se concentraron en Venezuela y corrieron el riesgo de no cobrar por esos negocios.
—Hasta hace poco estuve vinculado a otra empresa en Uruguay. Y los precios que pagó Venezuela por los lácteos en los últimos siete u ocho años han sido tan tentadores que a pesar de que el riesgo es enorme, todos lo corrieron. Siendo conscientes del riesgo de no cobrar y de que estaban saliendo del mercado internacional. El valor era muy alto, pero como todo, el día en que haya problemas para cobrar va a llegar. A Venezuela prácticamente nadie del otro lado del mundo le vende productos y por algo será.
—¿Entonces para ustedes fue mejor quedar afuera porque ahora no estarían cobrando por sus exportaciones?
—Y bueno, sí. Pero de todas maneras si uno está fuera del negocio tiene un dinero para pagar la leche que no es el mismo que si uno participa de esas exportaciones. Todos teníamos miedo del riesgo de cobranza. Imagínese en este momento vender quesos a Venezuela a U$S 5.400 o U$S 5.600 o vender a un mercado normal, que va a cobrar, a U$S 2.500. ¡Es grande la tentación!
—¿La empresa quedó afuera del negocio con Venezuela como un castigo por pagar menos a los tamberos por la leche?
—No. En todo caso al revés. Puede ser que el precio que se les paga a los productores sea por haber quedado afuera.
—¿En el mercado interno qué productos van a vender?
—Vamos a empezar con leche descremada, que ya estamos saliendo en algunas zonas del país, luego con cremas, yogures y la línea de postres. También las leches especiales.
—Un ejecutivo de Lactalis planteó al presidente Tabaré Vázquez, durante su visita a Francia, las trabas burocráticas que impiden la salida al mercado de sus productos.
—Hubo un planteamiento directo tratando de obtener no un apoyo, pero que no nos veamos demorados en alguna cosa que estamos retrasados. Si nos pueden ayudar a que salga más rápido. Por ejemplo, en la habilitación de la planta de producción de leche en polvo. Estamos teniendo demoras para registrar los productos en las Intendencias.
En el Ministerio de Salud Pública hemos tenido demoras para registrar la planta de leche en polvo. Hace como cuatro meses que estamos con eso.
No es que alguien nos esté trancando. Desgraciadamente, ahora Uruguay entra en receso hasta que llegue el último ciclista. Son meses bravos estos que vienen y si nos siguen demorando nos van a perjudicar mucho.
Si Uruguay quiere ser más ágil en recibir inversiones debería ser más ágil en resolver los problemas de los inversores.
La dirección del grupo sigue muy de cerca todas las filiales. Viendo demoras que tenemos y por qué demoramos tanto y por qué no estamos produciendo y esto y lo otro, se les transmitieron los problemas que tenemos.
Aparte del paquete que comprendió la compra de las plantas que están en Uruguay, para lo que es la producción de leche y subproductos la inversión es de casi un millón de dólares.
—¿Alguna otra empresa hizo lobby en el gobierno para evitar mayor competencia?
—Para mí no hay un lobby contrario a la instalación de nuevas empresas con ese tipo de jugadas. Más que nada creo que es algo que sucede en Uruguay, que se demoran las cosas, como pasa en otros países.
Nuestro objetivo es hacer un reingreso paulatino al mercado sin estresar a nadie.
· “Tampoco vamos a hacer locuras”
—Cuando se instala una nueva industria láctea el productor espera que pague mejores precios para asegurarse la leche que precisan para funcionar.
—Eso es normal que se piense. A escala mundial el grupo (Lactalis) maneja 14.500 millones de litros de leche por año. Eso debe ser tres veces la producción lechera anual de Uruguay. Estos problemas los vivimos en distintas partes del mundo y sabemos cómo son pero tampoco vamos a hacer locuras. Vamos a llevarlo de tal forma que el precio que paguemos por la leche nos permita rentabilizar la empresa.
· Defensa de la competencia
—¿Qué opina de la decisión de la Comisión de Defensa de la Competencia de iniciar un estudio preparatorio para comprobar si Indulacsa-Lactalis aplica prácticas distorsivas y abusivas en el mercado de la leche fresca?
—Eso es un tema que viene por el lado de la leche. No estoy al tanto, ni lo seguí, es separado de la parte comercial.
Es un precio de la leche que se fija en función de las condiciones que podemos fijar. Y si al productor no le convence el precio, lo que puede hacer es ir a otra empresa.
Estoy de acuerdo con que al productor se le complica ir a otra empresa porque no lo recibe. Ahora, si la otra empresa no lo recibe no entiendo por qué. Si las empresas están pagando precios buenos y precisan más leche, podrían recibir a los productores y pagarles ese precio. Sobre todo cuando empiece a faltar más leche.
Agro
2015-12-17T00:00:00
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