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El temor, cada vez que su discurso generaba aplausos, era que algún dirigente comenzara a gritar: ¡Presidente, presidente! Y que el resto lo siguiera. Para evitar eso, los más de mil congresales que en silencio escucharon a Luis Alberto Lacalle el sábado 21 en el Congreso de Unidad Nacional, recibieron algo que se pareció menos a una oratoria de campaña y más a una clase de política de un “patriarca”, que a partir de allí dejó a sus discípulos “librados a su fuerza”.
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En buena parte de su alocución al inicio del Congreso, Lacalle se dirigió a “las compañeras y compañeros candidatos” que aspiran a sucederlo en las próximas elecciones de 2014. “No alcanza con que reconozcan sus caras. Tienen que tocar manos y abrazar compatriotas”, les recomendó Lacalle.
“Y hacerlo hasta Bella Unión, pero también aquí, en la esquina de Parque Posadas. Siempre es más romántico tomar la camioneta, cargar la mochila para ir al fondo del país a ver a 33 compañeros. Pero en Montevideo, Canelones, San José, Maldonado y Colonia está la respuesta y les queda más cerca. ¡Así que no digan que no tienen tiempo!”, recomendó Lacalle.
De todos modos, el senador les aseguró que para triunfar en la política deben “quitarle tiempo a la familia y a estar en casa”.
Además sugirió a sus sucesores que “no entren en la trampa de la política electrónica”. “Estamos en otro tiempo: redes sociales, Twitter, Facebook. Pero por favor, no entren en la trampa de la política electrónica. No crean que porque salen en la televisión están haciendo lo que hay que hacer”, advirtió.
La “última presentación”.
Para Lacalle, su sector, a raíz de su decisión de no volver a ser candidato, está en un momento “lleno de posibilidades” que no debe ser analizado como un “drama ni una catástrofe sino simplemente como una oportunidad de relevo en la conducción”.
Según afirmó, en este momento es necesario “aplacar un poco el natural personalismo” y ser “capaces de ver en el competidor el socio del éxito electoral de octubre”.
Durante su discurso, Lacalle dijo a sus dirigentes que esa sería su “última presentación en forma destacada” y que a partir de ahora los competidores quedarían “librados a su fuerza”.
“Sin ningún dejo de tristeza, sin ninguna duda en cuanto a la decisión tomada porque fue oportuna, hoy damos por finalizada nuestra actuación, con esta presentación que será la última ante una asamblea de Unidad Nacional, en forma destacada”, expresó Lacalle sobre el final de su discurso, mientras, entre aplausos, se escuchó a una dirigente que gritó: “¡No te vayas nunca, Cuqui!”.