En cualquier caso, el contexto impulsó a los productores a apostar a los cultivos de verano, principalmente a la soja. Pero hay algunos indicios de que el precio de esta oleaginosa mantenga una tendencia a la baja. El hecho de que en Estados Unidos se esté pronosticando una cosecha récord, es uno de los elementos que llevan a este vaticinio. El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), en su informe publicado el martes 12, ajustó al alza la producción mundial de granos, elevando a 103,9 millones de toneladas de soja, 356,4 millones de toneladas de maíz y 193 millones de toneladas de trigo.
Este escenario llevó a los empresarios de la Cámara Uruguaya de Servicios Agropecuarios (CUSA) —los principales actores encargados de realizar las actividades agrícolas en los últimos años— a hacer “un parate” en las inversiones en maquinaria, indicó a Campo el presidente de esa gremial, Juan Maisterra.
El pasado 6 de agosto, en la última reunión de la gremial, CUSA decidió aumentar en un 4% el costo por su labor en las labores forrajeras, mientras que en las labores agrícolas la modificación no fue significativa, según un comunicado difundido por la gremial.
Pese a la estimación de un descenso en el precio de la soja y a decidir ser cauteloso con la compra de nueva maquinaria, Maisterra dijo que mantiene la expectativa de tener buenos resultados y que los valores de la oleaginosa en los mercados internacionales se mantengan altos. “El año pasado, si bien no se esperaba, tuvimos un récord” en los precios, recordó.
Souto coincidió en que todavía es demasiado prematuro realizar pronósticos y que aún quedan muchas variables a definir.
En este sentido dijo que, además de la confirmación de la cosecha de soja de Estados Unidos, influye lo que sucede en América del Sur, donde la zafra todavía no está definida, y que su peso es mayor que el del país norteño. Lo que suceda en estas latitudes también determinará el futuro de la siembra de la oleaginosa, enfatizó. Por el lado de la demanda, en tanto, señaló que la situación es favorable. Incluso, los compradores de soja pueden verse estimulados por la baja de los precios, indicó.
Igualmente reconoció que para los cultivos de verano el mercado está muy volátil, y que si los precios están más débiles que el año pasado, es posible que eso influya en la intención de siembra de los productores uruguayos.
Lechería
Al igual de lo que sucede en la agricultura, la lechería enfrenta un cambio de escenario: los precios internacionales de la leche mantienen su tendencia a la baja, explicada fundamentalmente por una mejor elaboración de Nueva Zelanda, uno de los productores de leche más importantes del mundo, que tuvo condiciones climáticas favorables.
Un cambio en uno de los oferentes impacta en los precios porque “el mercado internacional es muy chiquito y sensible”, evaluó en diálogo con Campo la técnica en Lechería del Instituto Nacional de la Leche (Inale), María Elena Vidal. Además, la demanda, si bien es “firme”, no está creciendo como otros años, porque la situación económica mundial no “es floreciente”, agregó.
Estimó que en algún momento el descenso en los valores internacionales se trasladará a los valores de la leche pagados al productor uruguayo, señaló Vidal, que indicó que la magnitud de la caída dependerá de la “dinámica de cada negocio”; es decir, si las ventas de determinado producto se pactaron antes o después del “desplome”, explicó. También existen otras variables que determinarán el grado de impacto, como, por ejemplo, la competencia interna entre las empresas, agregó.
También destacó que “todo depende” de los productos lácteos de los que se hable. Leche, queso o leche en polvo, por ejemplo, representan realidades distintas, apuntó.
De todas maneras, el eventual descenso preocupa a los productores, porque debido a los costos de producción está comprometida la rentabilidad de sus negocios. Dijo que la producción está “un poco frenada”, aunque evaluó que todavía es demasiado pronto para plantear alguna posible solución. En este sentido mencionó la intención de Rusia de incrementar las compras de alimentos a Uruguay. “Quizás, los precios de la leche se terminen arreglando por ese lado, y bajen pero no mucho”, dijo.
También destacó que hay que reconocer que en los últimos dos años la lechería tuvo un escenario “muy bueno”, con precios muy altos. Y dijo que, en algún momento, tenía que venir un clima “más adverso”. “Pero vamos a ver qué pasa en la primavera”, remató.
Además de la baja en los precios, el clima impacta negativamente en la actividad lechera.
Por un lado, la humedad registrada en los últimos meses afecta la salud de las vacas —provoca que contraigan infecciones como la mastitis, por ejemplo— y los barrizales que se forman por la lluvia impiden trabajar.
Además, la lluvia también afectó los cultivos forrajeros en los tambos. Los empresarios del rubro se ven obligados a comprar el alimento, cuyo precio aumentó. Eso se suma a que en invierno, las horas de sol son menos, por lo que hay menos tiempo para dedicarse al trabajo, apuntó Vidal.
Ganadería fuerte, agricultura lenta
Mientras los precios de algunos de los principales productos del agro, como los lácteos y granos, operaron a la baja en las últimas semanas, el MGAP prevé que este año el agro “seguirá creciendo, principalmente por el aumento de la producción ganadera” con “un stock muy fuerte” y en menor medida por la agricultura, cuyo crecimiento “se enlentecerá”, dijo a Campo el subdirector de Opypa, Adrián Tambler.
Esa repartición ministerial, en su anuario de 2013 proyectó un aumento de la producción agropecuaria de 5,2% en 2014.
A diferencia de la visión más negativa de los productores del sector, en esa oficina técnica advierten que para el mediano y largo plazo no hay ningún elemento para suponer que los precios de los productos agropecuarios de Uruguay vayan a tener una tendencia a caída.
Para Tambler, lo que sucede en la lechería “es más bien coyuntural” y el tema de los granos puede ser una cuestión de precios relativos, considerando que “el dólar se está fortaleciendo”.
“Tal vez no hay que pensar más en precios altos en dólares sino en valores no tan elevados pero con un dólar más fuerte, lo que no debería afectar la competitividad de la producción uruguaya porque los costos en dólares, que están muy altos, podrían tener una corrección a la baja”, analizó.
En los últimos años los precios de la leche en polvo entera y descremada exportada variaron entre U$S 4.000 y U$S 5.000 por tonelada, lo que alentó a los principales países productores de lácteos a aumentar su producción y la mayor oferta incidió en una caída de los valores de los productos.
Ese técnico de Opypa consideró poco probable que para el mediano plazo los precios de los lácteos se mantengan en los niveles de los últimos remates de Fonterra. “Daría toda la impresión que habrá una demanda importante de lácteos y los precios tendrán que tonificarse”, señaló. Aunque aclaró:”No sé si volverán a los valores de meses anteriores, por encima de U$S 4.000 la tonelada de leche en polvo entera y descremada, pero debería haber un repunte”.
La lechería, que “venía invirtiendo mucho, puede llegar a tener alguna dificultad, aunque tiene la ventaja de la disminución de los precios de los granos, que le favorece en los costos” de esos productos para alimento de las vacas, dijo Tambler.
Reconoció que el sector deba diferir alguna inversión. “Pero que nadie piense que sea necesario producir menos”, opinó.
En cuanto a la situación de la pecuaria, el técnico planteó un panorama más favorable que la lechería y la agricultura, considerando que se mantienen los valores actuales de la carne en el mercado internacional y que el rodeo de vacunos tendrá un incremento.
Aunque la ganadería no se ve afectada por la coyuntura internacional, la situación interna que surge a partir del conflicto entre los productores y la industria por el precio de la carne pone en riesgo el buen funcionamiento de la cadena en el sector y se genera cierta incertidumbre sobre el precio futuro de las haciendas.
Los productores acusan a las empresas de la industria frigorífica de realizar acuerdos entre ellas para faenar animales a determinado ritmo y, de esa manera, manipular el precio del ganado, extremo que hasta ahora no han podido confirmar fehacientemente.
El subdirector de Opypa consideró que “en el mediano y largo plazo es posible que se dé una transmisión de precios, no perfecta, pero sí histórica”.
Uno de los factores relevantes para el repunte de la ganadería local es que el stock ganadero tendrá un crecimiento “muy importante, porque la faena fue baja en el ejercicio (julio a junio)”, resaltó. El Instituto Plan Agropecuario proyectó una cantidad superior a los 12 millones de cabezas de bovinos al 30 de junio de este año.
A partir de ese dato el técnico del MGAP prevé que habrá un “aumento sustancial” de la oferta de ganado y eso “debería ser beneficioso tanto para los productores como para la industria frigorífica, ya que el mercado internacional de carne vacuna está tonificado” en sus valores.
Por eso, en esa cartera de Estado estiman que se incrementará la faena en el segundo semestre del año, mientras que la agricultura crecerá a menor ritmo que años anteriores, porque en este caerá la producción de trigo, por una menor área plantada.