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    Abuelo gruñón del rock

    Chuck Berry tocará el viernes 15 de abril en el Teatro de Verano

    “Dejá el amplificador como yo lo puse. Ese es mi equipo y lo configuro como se me antoja. Así toca Chuck Berry, ¿entendés?”. El destinatario de esta embestida podría ser un técnico de sonido o un sesionista cualquiera. Pero quien responde “Ok, Ok” y pide calma con las manos hacia adelante, no es otro que Keith Richards, el guitarrista de los Rolling Stones. La escena pertenece al documental “Hail! Hail! Rock’n Roll!”, de Taylor Hackford, que registra los dos conciertos que Berry ofreció en el teatro Fox de St. Louis, su ciudad natal, en el sureño estado de Missouri, en octubre de 1986, para celebrar sus 60 años de vida, junto a Richards, Eric Clapton, Etta James, Robert Cray y muchas luminarias más.

    Acto seguido, Richards ensaya la introducción de “Oh Carol”, uno de los riffs más emblemáticos de la historia del rock and roll, aprendido como una plegaria por decenas de miles de guitarristas en todo el mundo durante los últimos 55 años. No cualquiera le habla así al guitarrista principal de los Rolling Stones. Claro, estamos hablando del autor de uno de los tres vinilos que Mick Jagger tenía bajo el brazo el día en que se reencontró con Richards y decidieron empezar a ensayar. Los otros dos discos eran de Muddy Waters y Little Walter. El sonido negro del rhythm & blues ya corría por las venas de los muchachos de Londres. Solo faltaba que se enchufaran para despeñar el primer canto rodado.

    Berry interrumpe la descarga eléctrica de Richards: “Así no es”, le dice, como un padre enseña a su niño a pegarle a la pelota para que tome vuelo y entre contra el palo. Al borde del botijeo, le muestra con precisión cómo se remata el punteo y le pide que mire su mano derecha. “¿Ves? Así se toca”. Richards intenta sacar el mismo sonido, pero no le sale. Se le trancan los dedos cuando debe estirar las cuerdas de su Fender hacia arriba y lograr así el típico sonido ondulante, huella sonora primigenia del rock. Lo intenta varias veces. Berry desaprueba. Exige la misma perfección que un profesor de conservatorio a un aspirante a solista. Hasta que el alumno lo logra. “Perfect!”, grita Berry, y lanza su alarido eternamente adolescente: “Oh Carol, don’t let him steal your heart away, I’m gonna learn to dance if it takes me all night and day”.

    Esa secuencia de cuerdas eléctricas afiladas a puazos, una de las piedras rodantes fundacionales del rock, se oirá en estado puro proveniente de los mismos dedos que la transformaron en icono planetario, el lunes 15 de abril, cuando Chuck Berry, uno de los pioneros del rock and roll, salga con sus 86 años (!) al escenario del Teatro de Verano.

    Si resulta asombroso que este negro y esmirriado compositor, guitarrista y cantante se embarque por primera vez en su octogenaria existencia en una gira por un sitio a diez mil quilómetros de su casa, más increíble es su agenda sudamericana, que marca cuatro noches consecutivas de trabajo para el viejo rockero: el sábado 13 tocará en Curitiba, ciudad brasileña al sur de San Pablo; el domingo 14 en el Luna Park de Buenos Aires; el lunes 15 al pie de las canteras del Parque Rodó y el martes 16 en Santiago de Chile. ¿Qué tiene en las venas este señor?

    En la lista “The Immortals” de la revista “Rolling Stones”, el guitarrista apareció en el quinto lugar, detrás de los Beatles, Bob Dylan, Elvis Presley y los Rolling Stones. Nada mal para un viejo gruñón.

    Su carrera lo llevó a pegarla con éxitos absolutos como “Roll Over Beethoven”, “Sweet Little Sixteen” y “Johnny B. Goode”. A menudo se lo llama “Padre del Rock & Roll”, un título que está bastante cerca de la verdad. Este año fue condecorado con el Lifetime Achievement in the Arts por parte de la municipalidad de su ciudad, que antes había erigido una estatua en su honor.

    Su nombre completo es Charles Edward Anderson Berry y nació el 18 de octubre de 1926 en St. Louis, Missouri. Tercero de seis hermanos, su mamá se llamaba Martha y era profesora, mientras que su papá Henry era contratista y diácono baptista. Estudió en la Simmons Grade School y en la Summer High School, la primera escuela de secundaria para afronorteamericanos del oeste de Mississipi, a la que también fue Tina Turner.

    Su relevancia artística es principalmente la de un fundador: “Johnny B. Goode” siempre está entre las primeras canciones que cualquier aspirante a guitarrista de rock debe aprender, por ejemplo. Como figura insignia de la primera época del rock n’ roll, Berry fue venerado sobre todo por la legión de músicos ingleses que irrumpieron en Estados Unidos. Los Rolling, por ejemplo, lanzaron su primer single en 1963 con un tema suyo: “Come On”.

    Saliendo un poco de lo musical, las biografías del veterano rockero en Internet exponen algunos detalles que lo enfrentan con la ley o la moral, en distintos momentos de su vida. Lo cual hace a Berry aún más rockero. En diciembre de 1959 tuvo problemas legales a raíz de que contrató a una chica apache que era menor de edad, que había conocido en México, para trabajar en su club “Bandstand”, en Saint Louis. La muchacha fue arrestada y acusada de prostitución y sobre el cantante recayó la acusación de explotación sexual de menores. Debió pagar una multa de 5.000 dólares y cumplir cinco años de prisión.

    En los 70 se dedicó a viajar varios años únicamente en compañía de su Gibson para tocar con cualquier banda que se topara por ahí. En la punta de la guitarra, el trapo colgando con sus pertenencias. Un vagabundo electrificado.

    Tuvo otra vez problemas con la ley en 1979. Poco después de actuar en la Casa Blanca para el presidente Jimmy Carter, lo culparon de evadir impuestos y lo condenaron a cumplir cuatro meses de cárcel y mil horas de servicios comunitarios con conciertos benéficos.

    Y por si fuera poco, Berry volvió a la picota al principio de los años 90 por un supuesto voyeurismo en los baños de su casa y restaurante. Bueno, era su casa y su restaurante, le debe haber dicho al juez.

    Las entradas para el espectáculo en el Teatro de Verano se pondrán a la venta en estos días a través de Redpagos.

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