—Lo que menos me preocupa es la operación normal de todos los procesos. Hay otras dos dimensiones que me aquejan por igual: atender la crisis y cómo caminar para salir, y el futuro. Hay dos grandes dimensiones ahí: los problemas que ya venían de antes y los que ahora se suman con la “nueva normalidad” y los temas que están sin resolverse como el portland, Bella Unión, la planta logística en Argentina.
Y muchísimo más para adelante, cuando hablábamos con el ministro (de Industria, Omar) Paganini de la refinación, visualizar qué rol va a ocupar la refinería dentro de 30 años, porque por más rápido que se vaya al cambio hacia una matriz eléctrica no es esperable que en esta zona del mundo se sustituya el 100% de los combustibles fósiles.
—En entrevistas con otros medios planteó que dada la caída de la demanda se produjo un sobreestock de combustible refinado y se evalúa parar la planta. ¿Cuándo será?
—La estamos planificando para la primera o segunda semana de junio. En este momento estamos a caudal regulado, para poder seguir consumiendo petróleo, procesando unos 5.800 metros cúbicos de crudo por día de 7.800 que es el total; estamos a un 70% o 75% (de la capacidad).
'Ancap tiene que ir a la paridad de importación; tendremos que definir con la Ursea qué es la paridad de importación, y una vez definido lo que va a ocurrir es que no va a importar tanto el precio que se fije sino las variaciones relativas'.
En el afán de asegurar que el precio máximo del crudo no superara un techo, compramos por anticipado. Tenemos mucha materia prima y la demanda cayó de golpe. Y hay que hacerles lugar a dos embarques en camino. Para uno tendremos lugar casi seguro en junio, para el segundo capaz que no. Y ahí estamos en el trade off de especular a cuánto va a estar el crudo y ver si podemos recuperar en el mercado lo que pagaríamos por ese embarque, frente a lo que significaría no venderlo y tener el barco flotando y pagando una demora.
—¿Continuará con la política de compras y coberturas de los últimos años?
—Quiero cambiar la política de abastecimiento y de cobertura de solamente (precio) al alza del crudo. Desde hace tiempo Ancap tiene una política de comprar más o menos una vez por mes en el mercado spot y de la forma que lo hace, maximiza la transparencia del precio que paga. Es un procedimiento competitivo.
Pero un día podés comprar a US$ 20 y al otro a US$ 70 y el esquema de fijación de precios en Uruguay no da facilidad para eso. Después de la capitalización, el Ministerio de Economía dijo: “No me vengan con sorpresas y con pedidos de aumento de tarifas de golpe”. Entonces la obsesión de Ancap fue cubrirnos por el precio máximo del crudo y contratar un seguro por “X”. Si ese “X” se superó, bien gastado el seguro. Si no, te lo tragás. Y estar tan obsesionado llevó a que en enero y febrero de este año compráramos hasta agosto, condicionando prácticamente todo el año.
Quiero trabajar tratando de definir un nuevo apetito de riesgo. También hay un acuerdo implícito y explícito con el Poder Ejecutivo de que en algún tiempo, cuando volvamos a cierta normalidad, el ajuste de las tarifas va a ser mucho más frecuente.
Ancap tiene que ir a la paridad de importación; tendremos que definir con la Ursea qué es la paridad de importación, y una vez definido lo que va a ocurrir es que no va a importar tanto el precio que se fije sino las variaciones relativas. Y Ancap se tiene que empezar a acostumbrar a que los ingresos no los planifica por un año seguido, sino en función de cómo espera que se comporte el mercado internacional.
La primera beneficiada de que los cambios de tarifa sean mensuales es Ancap porque acota la cobertura que tiene que hacer y el riesgo que tiene que cubrir es diferente. Igual, la idea es tener alguna cobertura de riesgos amplia, con un piso y un techo, voy a tener esta banda (la dibuja con las dos manos) y en los próximos meses esta otra, e ir pagando un seguro para eso, tener cierta estabilidad para una ganancia financiera de Ancap, ya no asociada con los ingresos que le fije el Poder Ejecutivo. Es un cambio complejo de hacer.
El otro cambio, más fácil, es empezar a diversificar las fuentes de aprovisionamiento. Quiero introducir algunos contratos de largo plazo, llamar a una licitación y en vez de comprar un solo cargamento compro, por ejemplo, ocho millones de barriles a entregar en los próximos 10 meses. La idea es hacer un mix entre elementos de cobertura, precios que suban y bajen en forma correlativa con el mercado internacional y un contrato de abastecimiento que me dé una base disponible y un mercado spot que me dé amplitud.
—Entonces, el precio en la estación de servicio para el consumidor ¿podrá variar todos los meses?
—Sí, claro. Depende de la regulación aguas debajo de Ancap. Puede variar todos los meses en la estación si es que la regulación estipula eso.
Tengo que enfocarme en que Ancap diseñe sus presupuestos y finanzas como si cada fin de mes el Poder Ejecutivo viniera y dijera en la puerta de la planta vale tanto. La regulación del mercado aguas abajo corresponde a lo que diga el Ministerio, y estamos hablando con el Ministerio de que todo el paquete se mueva: cómo se tienen que comportar los actores, quién para qué cosa, si las estaciones de servicio pueden fijar libremente el precio o no, si los distribuidores pueden hacerlo o no. Obviamente Ancap va a participar, pero el compromiso es que actúe como un regulado no como el duende que le dice al regulador lo que tiene que hacer, como ha pasado toda la vida.
—¿En qué plazo se prevén esos cambios?
—Las decisiones que sean de Ancap espero que estén lanzadas este año. Esta nueva política de abastecimiento, por ejemplo, es hacer el aprendizaje de lo que pasó este año. Y en no mucho más allá de uno o dos años, asumir que los precios e ingresos de Ancap van a ser regulados y determinados de una forma distinta por la Ursea y van a variar mucho más frecuentemente que hoy.
'El otro cambio, más fácil, es empezar a diversificar las fuentes de aprovisionamiento. Quiero introducir algunos contratos de largo plazo, llamar a una licitación y en vez de comprar un solo cargamento compro, por ejemplo, ocho millones de barriles a entregar en los próximos 10 meses'.
—La anterior administración decía que seguía siendo conveniente refinar que importar. ¿Es así?
—Depende. El dato de la realidad es que la refinería ya la tenemos. ¿Qué es más conveniente: tenerla funcionando o apagada?
Lo que está claro es que tiene que ser eficiente y vender como si el producto viniera importado. No importa lo que pase con el monopolio, para Ancap tiene que ser irrelevante. Con el monopolio tiene muchísima responsabilidad porque es la que fija el costo inicial para la producción nacional, la obligación es estar con todos los productos y especificación con precios de competencia. Es un desafío muy grande, pero creo que Ancap está cerca de poder lograrlo, si bien hay un montón de sobrecostos como en toda empresa monopólica y también un montón de obligaciones. La discusión de la demonopolización excede a Ancap.
—Pero el monopolio esconde ineficiencias y derogarlo, como establece el proyecto de urgente consideración, empujaría a eliminarlas para sobrevivir a la competencia
—El monopolio, el oligopolio, las regulaciones, hay un montón de lugares donde se pueden esconder ineficiencias. Cuando fijás una paramétrica y asumís que hay que incluir tales y cuales costos, se distorsiona la eficiencia del sistema. Con la regulación que tengamos, Ancap tiene la obligación de ser eficiente, para mí es una obligación moral.
A nivel de cabeza de la política corporativa, no partidaria, es indiferente que haya o no monopolio.
—La semana pasada en el programa En Perspectiva habló de lo “delicada” de la situación financiera del ente en el primer trimestre. ¿Qué evolución prevé?
—Las pérdidas del primer trimestre son del orden de los US$ 50 millones y no son representativas de la crisis sanitaria —porque toma solo 15 días— sino que se deben básicamente a diferencia de tipo de cambio y el retraso de los precios de venta respecto de los costos reales.
Ayer (por el lunes 27) llevábamos el quinto día consecutivo en el alza de la demanda de gasolinas y un poquito de gasoil. Y estamos 40% por debajo de lo que teníamos planificado para abril; hace dos semanas estábamos 60% por debajo, pero lo que perdimos de vender no lo vamos a recuperar.
—¿Qué pérdida proyecta para todo 2020?
—Es muy difícil (estimar), pero puede estar en el entorno de los US$ 70 millones. Pero la pérdida, en las situaciones de crisis… Lo más importante es la salud de la gente, y la obligación de Ancap es el abastecimiento de los combustibles para que las ambulancias y ómnibus puedan funcionar. Después viene la caja y luego el resultado económico. Si en este momento tenemos que sacrificar el resultado económico, es circunstancial, justificado y totalmente excepcional.
—Es un quiebre de las ganancias registradas en los últimos años. ¿Le preocupa?
—Esto nos superó a todos y es una ola que va a pasar. Y lo imperdonable sería que no aprendiéramos de lo que pasó.
En Ancap no ha habido cambios estructurales en los últimos años respecto de los últimos 10; el negocio de portland y la situación de Bella Unión siguen igual. Los gastos de administración y venta y los costos de producción no han sufrido una gran disminución, hemos bajado personal pero habíamos contratado muchísimo de más.
Los resultados de los últimos años quizás estén disimulados porque la coyuntura de precios fue favorable. En este momento se nos cayeron los ingresos y quedaron al desnudo cosas tan graves que capaz que tapan todavía esas ineficiencias, pero soy consciente de que las tenemos.
—La OPP instruyó “absoluta extrema prudencia” a las empresas públicas. ¿Qué se ajustará para cumplir?
—La ejecución presupuestal, las compras y contrataciones, la eficiencia en los procesos, en los gastos de funcionamiento de este edificio. Tenemos una capacidad de ahorro y hay que capturarla. Esta situación de crisis extrema nos generó formas diferentes de trabajar; hay que hablar con los trabajadores para ver cómo seguir, porque capaz que hay capturas de valor para todos.
—Además, debe tener faltante de caja que no puede resolver pidiendo ajuste de tarifas.
—Va de suyo. Pero la situación de caja es gestionable, se recurre a crédito y si fuiste buen pagador te van a prestar, eso es lo que va a pasar. Igual estamos tomando todas las medidas posibles para mitigar el déficit de caja que estamos previendo para junio-julio con determinados supuestos. Si digo que tenemos un déficit de caja importante y tuvimos malos resultados en el primer trimestre —que fue el bueno—, qué podemos esperar el resto del año. Si Ancap cuando necesita plata se da vuelta y le dice a papá Estado: “Subime las tarifas”, no hay forma de mejorar. Lo que pretendemos para el futuro es que esos ajustes sean justos con la evolución del mercado y más frecuentes. Habrá veces que subirán y veces que bajarán, ahora, está todo prendido fuego, y no está para hacer demasiados cambios. Y con la espalda que tiene Ancap, no le vamos a pedir a la sociedad que venga a cubrir las pérdidas. Por eso, mientras, estamos buscando regular las transferencias con y desde las sociedades vinculadas, sus compras, etcétera. Son un montón de palancas que hay para mover y se están moviendo todas.
Recuadro de la entrevista
? Presidente de Ancap ve un “problema gigantesco” con el área de portland