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El abogado Rodolfo Saldain conoció a Wilson Ferreira en 1981 en Porto Alegre, en una de las tantas veces que fue a escucharlo hablar durante el exilio del líder blanco. Era parte de una generación de veinteañeros que quedó fascinada con la “visión de país” y el “republicanismo radical” de ese histórico dirigente. La figura de Wilson estaba “lejos” de la “retórica vacía” que se encuentra hoy en la política y, por el contrario, la mostraba como el “principal instrumento para tener un país y una sociedad más próspera” y “justa”.
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“En eso estamos”, dijo Saldain, la cara más visible de la reforma jubilatoria que impulsa el Poder Ejecutivo, desde su etapa de diagnóstico a la actual, de defensa de un anteproyecto de ley. El experto eligió ese “comentario personal y político” para cerrar una charla organizada por el Movimiento por la Patria, el sector liderado por el senador blanco Jorge Gandini, el martes 16. Que la reforma es “justa” es uno de los principales argumentos a los que recurre Saldain.
Pero el abogado también reconoce que la reforma tiene una “piedra en el zapato”: el aumento de la edad de retiro de 60 a 65 años. Esa metáfora la utilizó en mayo ante legisladores de la coalición de gobierno, cuando algunos de ellos se negaban a aprobar una ley si no lo hacía también el Frente Amplio (FA). Fue en una reunión que convocó el presidente Luis Lacalle Pou. Gandini escuchaba en primera fila y fue uno de los senadores que más interactuó con Saldain. Unas semanas antes, el legislador había declarado en el programa Fácil desviarse de FM Del Sol que no votaría una ley que le asegure una derrota electoral en 2024. Pero si bien ahora Gandini tiene una “cantidad de preguntas”, ya concluyó que “es un buen proyecto” de reforma. La principal razón para considerarlo así es que el FA quedó “calladito” tras ver el anteproyecto. “Los adversarios estaban preparados para demolerlo, pensando que iba a contener un avasallamiento de los derechos de la gente, y no pasó”, dijo el senador en la charla que dio Saldain a los militantes.
El asesor del gobierno para la reforma también aprovechó la exposición para responder a quienes dicen que lo propuesto “recorta derechos”. “Es al revés”, dijo: los “amplía eficientemente”.
“Puesta de manifiesto”
A fines de julio Lacalle Pou entregó el anteproyecto a los partidos políticos y luego lo hizo público. Desde ahí, Saldain mantuvo reuniones privadas y públicas con partidos políticos, empresarios, sindicalistas, periodistas, cajas paraestatales y universidades en las que explicó y defendió la propuesta.
En el lenguaje del derecho esta etapa es una “puesta de manifiesto” en la que los impulsores están con un “oído grande” para los cambios que se propongan durante agosto, dijo el abogado, uno de los redactores, en una conferencia en la Universidad Católica (UCU), el jueves 18. Este es el mes fijado para recibir las devoluciones porque la intención primaria es enviar el proyecto de ley al Senado en setiembre.
En sus charlas, Saldain resume los objetivos de la reforma diciendo que el planteo busca adecuar el sistema a la “dinámica demográfica”, asegurar la “sustentabilidad financiera”, manteniendo los “niveles de cobertura y beneficios”, y ser flexible “ante un contexto laboral futuro” incierto.
Los cambios demográficos están dados, por ejemplo, por la tasa de fecundidad (de 1,3 hijos por mujer), que “es bajísima”, explicó. Este dato implica una “buena noticia”, porque la reducción de la fecundidad se ha dado en los contextos más pobres, y una “no tan buena”, ya que también supone que las parejas no pueden “tener el número de hijos que desean”. Como sea, el dato es que por primera vez “la población de Uruguay cae” y el único grupo etario que crece es el de mayores de 65 años. Los niños y los jóvenes pasan a ser un “bien escaso”, lo que los convierte en “los más valiosos”, aunque “no es la forma” en que se los está “tratando”. Hay un “desafío gigantesco”: la pobreza entre niños y jóvenes es cercana al 20% y solo cuatro de cada 10 termina la secundaria, afirmó.
Según Saldain, la “gran contingencia del siglo XXI” es quién se encarga de cuidar a los niños y a los viejos. La “buena noticia” de vivir más años trae una “mala”, que es que los familiares que se encargaban de los cuidados ahora no están disponibles “porque las familias son más chicas y porque el rol de la mujer es distinto” y todavía tiene chance de mejorar su nivel de actividad, explicó Saldain. Con los CAIF la “mitad de las necesidades de cuidados están cubiertas”; la otra mitad implica “un desafío grande”, señaló.
La defensa
Otro de los argumentos que enfatiza el especialista para defender la reforma propuesta es que el impacto no será inmediato. Si el anteproyecto se convierte en ley este año, recién en 2035 se le exigiría a un activo tener 65 años para jubilarse. En los 12 años previos, se jubilarían 260.000 personas en el Banco de Previsión Social (BPS), lo que significa que “el cambio de edades no tendría incidencia en tres de cada cuatro jubilados”, de acuerdo a las estimaciones de los técnicos que Saldain expuso ante los militantes nacionalistas.
La presentación del abogado incluyó un punteo bajo el titular “ampliación y creación de nuevos derechos” —una afirmación que no utilizó en exposiciones más técnicas—, en el que enumeró algunos de los cambios, como el “ingreso básico” que se asegura a partir de los 71 años; que para la pensión por invalidez se exigen “menores requisitos” familiares; y que no se reduce la pensión si se tienen ingresos salariales (si no superan tres veces su monto).
También destacó la ampliación del cómputo de un año de trabajo para las mujeres por cada hijo (hasta cinco) —que hoy solo aplica para el BPS y la “caja militar”— y la duplicación del monto por discapacidad severa del hijo.
El anteproyecto incluye la “libertad de trabajo de los mayores” y el “retiro parcial flexible”, un nuevo régimen que elimina las “rigideces” del actual y posibilita la reducción de la jornada laboral.
La reforma propuesta incorpora el “suplemento solidario”, un monto “no contributivo” adicional a la jubilación que tiene en cuenta los ingresos previsionales. Los técnicos del gobierno estiman que la mitad de los nuevos jubilados recibirá este beneficio.
Proyecto final
Saldain señaló que no sabe si el anteproyecto que está defendiendo en charlas y seminarios terminará siendo ley o no, aunque afirmó que hoy es “bastante más optimista que hace tres meses”. Por esas semanas no era solo Gandini el que ponía en duda la aprobación. En El Observador, el senador blanco Gustavo Penadés dijo que la reforma necesitaría del apoyo de “todos los partidos”, una percepción que predominaba en la bancada oficialista.
Ahora la visión de Penadés es distinta. “Cambié de opinión (...). Es una buena reforma y es necesario tener el coraje para votarla durante este gobierno”, dijo en El País del sábado 20. “Más razón para votala nosotros” si el FA no acompaña, agregó.
En la charla de la UCU, Saldain destacó que el “nivel de receptividad que viene teniendo” el anteproyecto “es muy bueno”, aunque también hubo “críticas, naturalmente”. Agregó: “Todos sabemos que es necesario hacerlo. Podrá ser exactamente esto o algo diferente, pero va a ser parecido. Lo único que hoy podemos asegurar es que de nuestra parte hay un oído grande para otras ideas y alternativas, para mejorar esta iniciativa”, dijo.