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    Alentados por Vázquez, ministerios ofrecen pasantías a jóvenes

    En su primera edición, el programa “Yo estudio y trabajo” tuvo un impacto “ni positivo ni negativo”

    Ser empleado en una oficina pública cumpliendo una jornada de pocas horas, siempre que no abandone la enseñanza, es la puerta por la que más de 24.500 jóvenes aspiran a entrar por estos días como su primera experiencia laboral bajo el programa gubernamental “Yo estudio y trabajo”.

    El “aluvión” de inscriptos que se viene registrando en esta quinta edición del llamado —dirigido a personas de 16 a 20 años— para ocupar 552 cargos por hasta 12 meses, se produce independientemente del escaso impacto que tuvo entre quienes participaron de la primera convocatoria, la única para la que hasta ahora se cuenta con una evaluación.

    Pero desde el gobierno, igualmente se evalúa positivamente esta política, tanto que el presidente Tabaré Vázquez sugirió el lunes 5 que los Ministerios también evalúen participar en esta edición, dijo a Búsqueda Eduardo Pereyra, director nacional de Empleo. La cartera de Trabajo y Seguridad Social, y la de Industria, Energía y Minería, ya comunicaron que adherirán al programa, informó.

    El llamado para la edición de este año del programa “Yo estudio y trabajo” fue lanzado el jueves 1º y las postulaciones van hasta el viernes 16; el jueves 22, en la Torre Ejecutiva, se sortearán los cupos.

    Los resultados de la primera edición (2012) no mostraron un “impacto significativo” en el conjunto de los jóvenes que participaron, según la investigación encargada por el Ministerio de Trabajo presentada el viernes 2 en la Facultad de Ciencias Sociales (FCS). Ello significa que no se observó un incremento en la probabilidad de tener un empleo formal ni en mantenerse vinculado al sistema educativo, explicó Federico Araya, coautor del estudio junto con José Rivero.

    Pereyra dijo que si bien, en grandes líneas, no existe un impacto “ni positivo ni negativo”, los jóvenes salen “habiendo tenido una primera experiencia laboral que pudieron compatibilizar con el estudio”. Eso, opinó, es “muy positivo cualitativamente”.

    Asimismo, sobre la escasa inserción laboral al terminar la pasantía, el jerarca consideró que eso “no es negativo sino positivo” porque tiene que ver con que el egresado busca una “propuesta de calidad similar” a la que tuvo, sale con una “mirada más selectiva” y no acepta “cualquier trabajo”.

    “Aluvión”.

    Las cuatro ediciones anteriores de “Yo estudio y trabajo” (2012 a 2015) dieron pasantías a 3.500 jóvenes.

    “Necesitamos mejorar la calidad y la ética del trabajo para seguir avanzando”, dijo el ministro de Trabajo, Ernesto Murro, el jueves 1º en la Torre Ejecutiva, en el lanzamiento de la actual edición. Se ofrecen 552 puestos en 63 localidades del país.

    Son requisitos para participar no tener aportes a la seguridad social por más de 90 días corridos, no haber sido empleado en el Estado anteriormente y estar cursando o inscripto en la educación formal o no formal. Se exige además estudiar durante la pasantía y participar de las instancias de evaluación del programa.

    Por 30 horas semanales, el pasante cobra mensualmente una retribución equivalente a cuatro bases de prestaciones y contribuciones ($ 13.360) o de seis ($ 20.040) si son mujeres embarazadas o con hijos menores de cuatro años.

    Hasta el martes 13 iban inscriptos más de 24.500 jóvenes, informó Pereyra. “Hubo cierto aluvión”, dijo; estimó que posiblemente este año se anoten unas 30.000 personas.

    Fundamentó el interés en que se trata de una iniciativa que “tiene buena imagen entre los gurises que salieron, por eso (el resto) la esperan”.

    Destacó que la pasantía no supone engrosar la plantilla del Estado, ya que es a término. Asimismo, dijo que tampoco implicó crear una estructura para su implementación, dado que el programa lo gestionan varias instituciones. Mencionó que el Instituto Nacional de Empleo y Formación Profesional aporta orientadores, la Dirección de Empleo el equipo técnico, el Instituto del Niño y el Adolescente de Uruguay los coordinadores, y las pasantías las abonan las empresas públicas con fondos propios del rubro salarial.

    Primeros resultados

    En el “Yo estudio y trabajo” de 2012 se anotaron más de 46.000 jóvenes (57,8% mujeres y 42,2% varones) para 757 pasantías en Antel, Ancap, UTE, los Bancos República, de Previsión Social (BPS) y de Seguros del Estado, el Laboratorio Tecnológico del Uruguay, el Plan Ceibal, la Agencia Nacional de Investigación e Innovación y el Instituto Nacional de Colonización. Entre julio y agosto de 2013 terminaron el programa algunos menos (589), detalló Araya en la presentación de la evaluación de esa primera edición.

    A partir del cruzamiento de registros administrativos del BPS y de las instituciones de educación, la investigación evaluó que para el conjunto de los jóvenes que participaron en la experiencia no hubo “impactos significativos” a los tres, 15 y 27 meses de terminada la pasantía. Solo se vieron efectos “positivos” en el mediano plazo (27 meses después) para aquellos que vivían en hogares que cobraban Asignaciones Familiares. En esos casos, el programa aumentó entre 8 y 12 puntos porcentuales la probabilidad de que tengan un empleo formal. Para estos jóvenes hubo también una consecuencia favorable con relación al vínculo con el mundo educativo: el impacto de estar vinculado al sistema de enseñanza y cotizando aportes a la seguridad social, gira en torno a 10 puntos porcentuales.

    A la luz de los resultados encontrados para ese grupo de jóvenes, los autores sugirieron analizar si el impacto se mantiene o se diluye con el tiempo, entre otras recomendaciones.

    “Si uno tiene seguridad de que el impacto” positivo está en ese grupo de jóvenes vulnerables podría “derivarse” o dirigirse la política a esa población o “rearmar” el programa para que los recursos se enfoquen de forma más eficiente, planteó, hablando desde el público, la docente e investigadora del Departamento de Economía de la FCS, Marisa Bucheli. Araya coincidió con esa visión. Consultado por Búsqueda al respecto, Pereyra comentó la posibilidad de “ajustar las políticas” en función de las evaluaciones y seguimientos que se vayan realizando. “Vamos a ver qué podemos sugerir, no solo en el funcionamiento, sino también en mejorar el registro de información de los participantes e inscriptos, como para contar con más elementos en ese sentido”, aseguró el jerarca.

    Economía
    2016-09-15T00:00:00