A pocos días de la reunión en la que el Banco Central (BCU) considerará si hace menos expansiva la política monetaria, un grupo mayoritario de analistas del sector privado consultados por Búsqueda augura que así será.
A pocos días de la reunión en la que el Banco Central (BCU) considerará si hace menos expansiva la política monetaria, un grupo mayoritario de analistas del sector privado consultados por Búsqueda augura que así será.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáPero, a diferencia de lo que ocurrió previo al anterior Comité de Política Monetaria (Copom) de agosto, ahora las opiniones están más divididas y, en mediana, proyectan que la tasa pasará de 5% a 5,25%. El nuevo Copom está programado para el 5 de octubre.
La consulta fue efectuada entre el jueves 23 y el martes 28; se preguntó a bancos, analistas independientes, así como a un centro de análisis y una cámara empresarial, cuál creen que será la decisión que tome la autoridad monetaria la semana próxima. En total se procesaron 11 respuestas.
Esos analistas esperan —en mediana— una suba de 0,25 punto porcentual. Sin embargo, algunos analistas que en el anterior relevamiento habían augurado una suba (que fue 50 puntos básicos o 0,50 punto porcentual), en esta ocasión fueron más conservadores en su análisis, aludiendo a la “gradualidad” necesaria en el cambio para evitar efectos “indeseados” sobre el tipo de cambio, la competitividad y el nivel de actividad.
Por ejemplo, Marcelo Sibille, de KPMG Uruguay, sostuvo que si bien la tasa de política monetaria “debería seguir subiendo en línea con la meta máxima de inflación de 6% a partir de 2022, el proceso deberá ser gradual conforme vaya consolidándose la reactivación económica. Subas pronunciadas y con alta frecuencia llevan al riesgo de impactar en una apreciación indeseada de la moneda desde el punto de vista de la competitividad, como por ejemplo ocurrió” a partir de la segunda quincena de agosto tras la decisión del anterior Copom. Por esta razón, agregó, la expectativa de esa consultora es que el BCU mantenga la tasa, y aseguró que en tal caso compartirían la decisión.
Otra consultora que cambió su postura respecto al Copom pasado fue Grant Thornton. Su gerente de asesoramiento en materia económica, Nicolás Cichevsky, dijo que aunque “la mayoría de las variables vinculadas a la actividad económica han mostrado una evolución positiva” desde la anterior reunión y “las cifras divulgadas para el segundo trimestre relativas al PBI parecen haber sido algo más optimistas que lo esperado”, no se prevé una suba de la tasa en el corto plazo, en el entendido de que la autoridad monetaria actuará con “cautela” en el plano cambiario. “En todo caso, (el BCU) afirmará su compromiso de reducir la tasa de inflación y su expectativa de que en próximas reuniones habrá nuevas subas”, aventuró. De hecho, Cichevsky sí prevé aumentos para dos de las próximas tres sesiones del Copom: “Si la recuperación económica no sufre ningún traspié”, y en particular si la inflación y las expectativas siguen “por encima de los rangos planteados por el BCU, podría haber lugar para dos subas” que lleven la referencia hasta 6% al inicio de 2022.
Ese economista acotó, precavido, que al momento de la reunión el BCU conocerá el dato del IPC de setiembre y los resultados de la encuesta de expectativas de inflación.
También desde el Centro de Investigaciones Económicas (Cinve) creen que la tasa de referencia continuará en su nivel actual, decisión que compartirían en caso de confirmarse. “El proceso de paulatina reversión del signo de la política monetaria debería pausarse si no se tiene la seguridad de asistir a una dinámica de sólida recuperación de la actividad”, sostienen.
Las razones, en este caso, apuntan nuevamente a evitar presiones a la baja en el precio del dólar a través del carry-trade, pero también a que los argumentos sobre la recuperación económica referidos por el Copom en su última reunión “han perdido peso” con los últimos datos de empleo y del Producto Bruto Interno del segundo trimestre.
Giuliano Cantisani, del Departamento de Análisis Económico de CPA/Ferrere, también hizo hincapié en la necesidad de transitar un camino de normalización monetaria de forma gradual para no “obstaculizar la recuperación de la actividad económica”, aunque sí prevé un nuevo aumento de la tasa a 5,5%. Según ese economista el 5% actual continúa siendo expansivo y debería ubicarse al menos en 7,4% para ser una tasa “claramente contractiva”. En este sentido, Cantisani aseguró que el BCU “deberá seguir dando señales firmes y claras de su compromiso por bajar la inflación, sobre todo en las etapas iniciales, y de esta forma hacer converger las expectativas de inflación hacia el objetivo”.
Otro consultor privado, Javier de Haedo, cree que la autoridad monetaria volverá a elevar la tasa en medio punto. “Creo que van a volver a equivocarse”, comentó.
Semanas atrás, el consultor Aldo Lema había señalado en Twitter que lo más probable era que el BCU subiera otro medio punto la tasa de referencia monetaria.
Por su parte, Tamara Schandy, de Exante, indicó que en esa consultora trabajan bajo el supuesto de que el BCU subirá la tasa en octubre a 5,5%, pero no profundizó en los fundamentos ni en la evaluación de esta eventual decisión.
Por el lado de los bancos, el director de Banca Mayorista de Itaú, Agustín Tafernaberry, dijo que, para ser consistente con lo señalado en su última reunión, el BCU debería volver a subir la tasa en medio punto el próximo martes.
La visión de ese ejecutivo se apoya en la mejora de la situación sanitaria, la recuperación de la economía en el segundo trimestre y los “indicadores adelantados” que muestran una continuidad del crecimiento en los últimos meses. A su vez, Tafernaberry explicó que este repunte de la actividad trajo aparejada una intensificación de las presiones inflacionarias que consolidaron la medición interanual por encima del rango meta, otra razón para subir la tasa.
Desde BBVA Research, Juan Manuel Manías y Adriana Haring asignan “más probabilidades” a una suba de 25 puntos básicos, algo por debajo de la mediana de los encuestados. Si fuera únicamente por el creciente dinamismo económico y las expectativas de inflación, sostienen, no sería raro pensar en un aumento mayor —de hecho, no lo descartan—, pero entienden que la apreciación del peso, en particular frente a las monedas de los países vecinos, obliga a ajustar a la baja la previsión.
Mientras, el director de Finanzas del Banco de Seguros del Estado, Juan Siutto, estima “razonable” que el BCU vuelva a aumentar la tasa —hasta 5,5%— tras el próximo Copom, en línea con su objetivo de reducir la inflación.