Atendiendo a las mayores exigencias sanitarias y requisitos de inocuidad de los mercados para la carne uruguaya, el Instituto Nacional de Carnes (Inac) prevé destinar recursos financieros al Ministerio de Ganadería (MGAP) para incorporar tecnología en la División de Laboratorios Veterinarios (Dilave), como la adquisición de robots para ser utilizados de apoyo en los análisis.
La carne vacuna producida en el campo local tiene la posibilidad de acceder a unos 120 mercados, distribuidos en varias regiones del mundo y con estándares de calidad e inocuidad actualizados y requerimientos higiénico-sanitarios cada vez más estrictos.
Para concretar el plan estratégico del Inac, previsto a 10 años, que entre otros objetivos apunta a la faena de tres millones de vacunos y la producción de un millón de toneladas de los diferentes tipos de carne, resulta clave que “toda la estructura que está involucrada pueda bancar” ese desafío, señaló a Búsqueda el presidente de ese organismo, Conrado Ferber.
Dijo que “el Dilave realiza muestreos diarios de diferentes productos y es necesario aportarle tecnología”, lo que es un asunto que “hoy está arriba de la mesa poder hacerlo”.
“Tenemos que ir generando las condiciones y a la vez, ir adelantándonos a los problemas que podemos llegar a tener, si logramos faenar tres millones de cabezas” en los frigoríficos, comentó.
Ferber adelantó que “lo mismo pasa con el tema ambiental” y para eso, el Inac está en “constante comunicación con el Ministerio de Ambiente”, para “ir previendo que todo el sistema de la industria frigorífica esté preparado para ese objetivo”.
“Tampoco podemos un buen día quedar con una exigencia de locos. Entonces es preciso generar un programa a largo plazo en el cual vayamos produciendo las mejoras necesarias paulatinas” para eso, argumentó Ferber.
Respecto a las fuentes de financiamiento a las que recurrirá Inac en el desarrollo de esas inversiones, su titular indicó que se trata de las “reservas acumuladas de los dos últimos años en los que no se pudieron ejecutar los presupuestos”. Se tratará de aportes “puntuales”, enfatizó.
El Inac llegó a contar con unos US$ 45 millones de recaudación acumulada en períodos anteriores, y en 2020 la administración del actual gobierno resolvió destinar unos US$ 20 millones al Fondo Covid (Búsqueda N.º 2.160), así como otros recursos para la compra de carne de los programas del Instituto Nacional de Alimentación (Inda).
Justamente, con la irrupción de la pandemia de Covid-19 en el mundo, ese organismo debió suspender o acotar algunos de los planes vinculados a la promoción de las carnes uruguayas en distintos mercados.
En 2020 prácticamente estuvo paralizada la actividad de marketing, específicamente en cuanto a actividades presenciales, como pueden ser ferias y exposiciones consideradas tradicionales para la difusión de las características del producto en cuestión.
“No se pudo ejecutar mucha cosa en el exterior por culpa del coronavirus, con lo cual disponemos de algún fondo que podemos apoyar determinadas cosas en el MGAP”, afirmó Ferber.
Enfatizó: la idea es “que vayan en consonancia con el plan estratégico del Inac, lo cual es una diferencia sustancial” respecto a administraciones anteriores.
El MGAP en los últimos años recurría al organismo para financiamiento, lo que “en definitiva no iba en consonancia con la definición del Inac”, como asesor del Poder Ejecutivo en las políticas de la carne, dijo.
Consultado sobre si esos recursos se utilizaban para cubrir gastos que no correspondían a los fines y funciones del organismo, el titular de esa institución respondió que “en algunos casos sí y en otros no”.
“Hoy hay un interés en destinar esos fondos a tareas vinculadas a cambios estructurales, como puede ser la incorporación de un sistema de gestión informático o un robot para apoyar a los laboratorios”, y “que no sean gastos corrientes”, comparó.
Son “tecnologías de asistencia al trabajo del Dilave”, pero que “generan mayor eficiencia en los muestreos” que se realizan a diario, valoró.
Esa división es un órgano ejecutor dependiente de la Dirección de Servicios Ganaderos. Tiene la misión de apoyar con recursos humanos, materiales y tecnológicos la evolución del sector agropecuario en las políticas relacionadas a la salud animal del MGAP con eficiencia, eficacia y calidad de los servicios de acuerdo a la evolución del conocimiento científico, según consta en el sitio web de esa cartera de Estado.
Entre los principales cometidos del Dilave figuran el desarrollo integral de actividades de diagnóstico, prevención y combate de las enfermedades de los animales y zoonosis, investigación tendiente al logro, mantenimiento y preservación de la salud animal para alcanzar niveles adecuados de producción y productividad y salvaguardar la salud pública.
Realiza además actividades que conducen a la obtención de alimentos de origen animal aptos para el consumo humano a nivel de producción, procesamiento y producto final. Y tiene responsabilidad en la evaluación química y biológica de control de productos veterinarios y materias primas utilizadas para su elaboración.
El Dilave tiene participación en los programas sanitarios y en la vigilancia epidemiológica, específicamente en aquellas enfermedades que Uruguay ha definido erradicar o minimizar su impacto, tales como brucelosis, tuberculosis, entre otras.
El sector cárnico lideró las exportaciones de bienes de Uruguay en 2021, al marcar un récord de casi US$ 3.000 millones, debido a un incremento de 54% respecto al monto del año anterior, según Inac.
Y en este año la tendencia de ese negocio se mantiene con un aumento de 36%, en comparación a igual período de 2021.
Crítica a sindicatos
En alusión a los recientes conflictos laborales en el sector de los frigoríficos, debido a tensiones entre empresarios y trabajadores generadas durante la última ronda de Consejos de Salarios y otros hechos puntuales en algunas plantas de faena, Ferber declaró a Búsqueda que los sindicatos de trabajadores de la industria frigorífica “tienen todo el derecho a la huelga y al paro, tienen que luchar por sus intereses de la manera más leal posible”.
“Pero eso no ha tenido límites en la última ronda de negociaciones en los Consejos de Salarios, cuando se llegó al momento en el que se perjudicó a terceros”, cuestionó.
Consideró que “como no había personería jurídica no había a quién reclamarle y no había ningún responsable civilmente atrás. Entonces en esta instancia de negociaciones salariales no todos somos iguales ante la ley”.
“Hay un sector empresarial que es responsable de cualquier medida que adopte fuera de la ley y debe pagar, y un sector del trabajador que exige sin tener los recaudos sobre las consecuencias”, criticó.