La sigla STEM empezó a hacerse conocida en el mundo en la década de los 90. En Estados Unidos se usaba para envolver en un solo concepto a la ciencia (science, en inglés), tecnología (technology), ingeniería (engineering) y matemáticas (maths). Pero pasó más de una década para que ese país empezara a incluir a STEM como elemento fundamental dentro de sus programas educativos y se hiciera referencia a ella a nivel de políticas de Estado.
Como todo, a Uruguay tardó en llegar y, si bien se conoce desde hace tiempo y hay iniciativas que promueven el aprendizaje en esas disciplinas, “no se visualiza a STEM como un tema de relevancia en la agenda de la educación ni tampoco en la sociedad en general”. Así lo asegura en sus conclusiones un informe elaborado en conjunto por las academias de Ciencias, Ingeniería y Medicina, publicado en mayo pasado.
En esto coincidió el ministro de Educación y Cultura, Pablo da Silveira. “Es verdad que la sociedad uruguaya nunca ha puesto muy arriba entre sus intereses y preferencias el tema de las habilidades STEM”, dijo a Búsqueda. “Fuimos tradicionalmente una sociedad más enciclopédica y humanística que científica; lo que no quita que hemos tenido enormes figuras en el terreno de las ciencias. Pero es justamente por el lado de las habilidades STEM que el país tiene hoy más oportunidades de desarrollo económico y profesional y con perspectivas de mejora, como consecuencia de tendencias globales que van en esa dirección”, afirmó.
Según Luis María Rodríguez, miembro de la Academia Nacional de Ingeniería del Uruguay y uno de los autores del informe, “la formación STEM se da con más énfasis en los sectores más favorecidos”. Y agregó: “Al revés de lo que uno desearía para mejorar la inclusión social”.
De hecho, los autores del informe expresan que “existen posturas de algunos actores del sector educativo que confunden la búsqueda de la excelencia académica con una promoción del elitismo”.
“Para poder crecer tenés que aspirar a un nivel de excelencia. Eso no quiere decir que estés promoviendo el elitismo, sino generar una motivación al progreso en las personas en estas áreas”, dijo Rodríguez a Búsqueda.
Por su parte, Da Silveira aseguró que su cartera tiene un interés “explícito” en las habilidades STEM. “Sin duda es un tema que nos preocupa. Hay un desajuste entre las oportunidades que tiene el país en materia científico-tecnológica; incluso entre las oportunidades laborales que hay en áreas como la informática”.
El ministro mostró preocupación particularmente sobre la baja proporción de estudiantes que eligen opciones científico-tecnológicas. “Y también una ausencia de propuestas educativas que el país tendría que estar desarrollando: ahí tenemos un problema”, apuntó.
Actualmente, “el MEC está privilegiando la capacitación STEM en los nuevos programas de formación docente que aspiren al reconocimiento universitario”, aseguró. En el examen de acreditación final de las instituciones que afrontan el proceso de diseño de las carreras de formación en educación se incluirá un componente específico de las opciones que haya elegido cada estudiante en las áreas STEM para ser evaluados como sucede en otras disciplinas.
Hay sobrada literatura internacional respecto a que una de las condiciones para que aumenten las vocaciones en estas áreas es “contar con docentes bien formados y con capacidad de estimular a los estudiantes”, comentó el ministro. El cambio curricular, siguió, será potestad de la Administración Nacional de Educación Pública.
Planes del MEC
El ministerio busca potenciar algunas actividades como líneas transversales a otros gobiernos. Por ejemplo, los clubes de ciencias extendidos por todo el país. “Son un buen instrumento no solo para generar aprendizajes sino también para motivar el interés y entusiasmo por la formación científica y tecnológica”, valoró Da Silveira.
Los clubes de ciencia son iniciativas de educación no formal, en las que los niños, jóvenes y adultos de todo el país pueden trabajar sus ideas y su creatividad a través de una investigación o proyecto concreto. Estos clubes se registran y pasan por diversas instancias anuales, mostrando su trabajo en talleres, congresos y ferias departamentales y nacionales.
El asesor del ministro de Educación y encargado de la Dirección de Ciencia y Tecnología, Alberto Majó, contó a Búsqueda que esa cartera tiene “en ejecución” un proyecto con financiamiento internacional que prevé la contratación de un consultor para evaluar los resultados de todos los clubes de ciencia del país. La idea es obtener “insumos para reorientar, replantear o redefinir los objetivos de los clubes”, puntualizó Majó. Este proyecto comenzará a implementarse ya en el segundo semestre de este año.
Majó destacó como otra iniciativa importante para promover las áreas STEM el Fondo Vaz Ferreira, cuyo objetivo es brindar apoyo económico a proyectos de investigación en áreas científicas, impulsados por jóvenes que comienzan sus carreras profesionales. El asesor del MEC contó que el año pasado se aprobaron 35 proyectos, y a cada uno de ellos se le otorgó un monto de $ 300.000.
El objetivo es que en la próxima Rendición de Cuentas pueda reforzarse ese fondo por al menos 20% del monto total y así aumentar la cantidad de proyectos. En cada convocatoria bienal se apoyan unos 40 proyectos.
La cara femenina
Entretanto, el MEC busca impulsar la formación de mujeres en STEM, dada la “brecha de género histórica” que tanto los académicos como las autoridades educativas identifican en estas áreas del conocimiento en Uruguay.
En este sentido, desde la Dirección de Ciencia y Tecnología se promueve la vocación científica de niñas y adolescentes, y un próximo proyecto será brindar una serie de charlas de investigadoras mujeres en diferentes centros educativos del país, anunció Majó, el director del área. Este programa se propone como objetivo realizar unas 10 charlas por año en distintos centros, a partir de 2023.
En las últimas décadas se visualiza una feminización de la matrícula terciaria universitaria, lo que se refleja en la alta participación de las mujeres en la mayoría de las áreas de estudio. Sin embargo, en los ingresos en aquellas vinculadas a STEM su representación es menor, sobre todo en Ingeniería y profesiones afines, donde no alcanzan el tercio del estudiantado, y en Tecnologías de la Información y la Comunicación se ubican por debajo del 20%, según datos oficiales.
A nivel del mercado de trabajo, los empleos que requieren competencias vinculadas a STEM también están “ampliamente masculinizados”, por lo que la mayor participación de mujeres se torna “clave”, según los académicos, en tanto ofrece grandes posibilidades para el desarrollo profesional científico del país.
La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible ubica a las áreas STEM como “palancas” que pueden proporcionar los conocimientos, habilidades, actitudes y comportamientos necesarios para sociedades inclusivas y sostenibles. “Dejar a las niñas y mujeres por fuera de la educación y carreras STEM es una pérdida para todos los países”, señala un reporte de la Unesco (2017).
Dentro de las iniciativas uruguayas en STEM, una de las más reconocidas es Ceibal, que, según Da Silveira, cumple un rol muy importante como plataforma de apoyo a la enseñanza de habilidades y conocimientos en las áreas científicas y tecnológicas. Como ejemplo citó el caso de los ceilabs, laboratorios digitales que se enmarcan en la estrategia de trabajo en pensamiento computacional y en metodología maker, un espacio de experimentación donde se ofrecen herramientas para desarrollar el pensamiento crítico y promover la innovación y creación colaborativa.
En el informe elaborado por las academias de Ciencia, Ingeniería y Medicina también se destaca a Ceibal como iniciativa fundamental en la formación STEM por su “infraestructura y capacidades”.
“Ceibal tiene un cometido muy concreto, que es garantizar el acceso a las tecnologías en el país. Fundamentalmente, procura que la manera de aprender sea desde el desafío, desde el pensamiento científico y la búsqueda del conocimiento de forma activa, en la práctica, en la resolución de problemas”, dijo a Búsqueda el presidente de ese programa, Leandro Folgar, y anunció que para el final de este año habrá más de 140 laboratorios ceilabs desplegados a lo largo y ancho del país.