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    martes 04 de junio de 2024

    Argentina, ¿un debate entre creyentes?

    Decía hace un mes atrás que la economía argentina acumula desequilibrios severos y una inflación galopante y que las diferencias principales entre casi todos los candidatos radican no solo en qué estrategia política despliegan para alzarse ganadores sino también para lidiar con los problemas después de diciembre de 2023.

    De un lado, aspirantes como el jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, el conservador Horacio Rodríguez Larreta, y el ministro de Economía de la Argentina hoy en día, Sergio Massa, señalaron la necesidad de lograr acuerdos entre las fuerzas políticas que garanticen los primeros pasos del próximo presidente, que serán cruciales.

    Sin embargo, se van perfilando también candidatos convencidos de sus ideas y con perfiles más marcados que los de Larreta o Massa, como por ejemplo Javier Milei y Axel Kicillof.

    No está claro del todo que el debate político argentino vaya a encarrilarse dentro del corredor de los dogmáticos —eso lo dejamos para los politólogos— pero sí es cierto que Milei y Kicillof expresan una actitud conceptualmente diferente a Larreta y Massa. Y dentro de la contienda Milei-Kicillof, en específico, se tiene que de un lado se plantea más apertura y rol para el sector privado a partir de diciembre de 2023 y del otro lado más proteccionismo e intervención del Estado.

    En el medio de toda esta pintura reaparece la figura de Cristina Kirchner participando del debate económico-político (habló hace también casi justo un mes en un acto en un teatro en La Plata y más acá en el tiempo en una entrevista que concedió a un periodista y medio kirchnerista).

    De la vicepresidenta se saben dos cosas, además de que sube al escenario a los actores políticos que desea enfrentar o utilizar para sostener su poder debilitado.

    Primero, Milei es el único actor político que deliberadamente citó Cristina Kirchner desde que Mauricio Macri se retiró o anunció que no participará de las elecciones. El libertario es el adversario elegido.

    Segundo, Kicillof es la persona que mejor interpreta o refleja el pensamiento económico de la principal líder (y única) del kirchnerismo, no hay otro, o al menos el resto no tiene la talla (De Pedro, Máximo Kirchner, Andrés Cuervo Larroque). Cristina se siente identificada con las categorías y la lógica que el gobernador despliega al hablar de economía y se sabe que la vicepresidenta siente debilidad por hablar de economía pese a que no es su campo de especialidad. ¿El gobernador será el elegido por CFK para pelear la presidencia?

    Si esto fuera así, ¿Cristina Kirchner desea un debate entre creyentes, entre convencidos, como Milei y Kicillof? Una contienda que en su imaginación salde de una vez por toda esa pregunta que nos hacemos los argentinos con recurrencia (inútilmente) y en pleno siglo XXI: qué modelo de país queremos. Insólito.

    Milei es un economista recibido en la Universidad de Belgrano. Hizo un posgrado en el Instituto de Desarrollo y Económico Social (IDES).

    El IDES era un think tank de centroizquierda en Buenos Aires. Su historia cuenta que en los 70 recibió a economistas heterodoxos keynesianos que dejaron de dar clases en la UBA por la dictadura; en los 80 el centro recuperó su brillo de la mano de la vuelta de la democracia y en los 90 albergó a buena parte del equipo económico de Raúl Alfonsín liderado por Juan Sourrouille. Juan Carlos Torre, sociólogo y autor del libro Temporada en el quinto piso, donde cuenta varios pormenores de esa gestión, era el director de la revista Desarrollo Económico del IDES. Puede decirse que si el IDES era el think tank de la heterodoxia económica argentina en los 70, el CEMA (Centro de Estudios Macroeconómicos de la Argentina) era el de la ortodoxia. El CEMA fue fundado por tres economistas argentinos también en los 70 que venían de estudiar en la Universidad de Chicago con Milton Friedman (Roque Fernández, Carlos Rodríguez y Pedro Pou).

    Treinta años después Milei dejó el IDES y abrazó las ideas del CEMA sin dejar rastros de aquel pasado heterodoxo. Pero no importa. Hoy es un convencido de las ideas liberales y es lo que vale.

    Milei trabajó en el banco HSBC en los 90. Luego, en el Estudio Broda, una consultora de renombre en la city porteña conducida por el economista Miguel Ángel Broda, otro de los popes del pensamiento de la ortodoxia macroeconómica argentina. Y finalmente de ahí fue al grupo Eurnekian, uno de los principales de la Argentina, y sin escalas a sus apariciones en la TV, que lo llevaron a la fama porteña.

    El economista acaba de publicar un libro con un título potente para el argentino promedio: El fin de la inflación: eliminar el Banco Central, terminar con la estafa del impuesto inflacionario y volver a ser un país en serio. Su foto aparece en la tapa con el brazo extendido y la mirada fija en algún punto, como si la política económica se tratara de magia. Argentina da para todo.

    En este libro suyo Milei explica un plan para dolarizar la economía y reemplazar el peso argentino por el dólar. Dice que el tipo de cambio de esa operación se situaría entre $ 300 y $ 350 —hoy en $ 235— y que llevaría al menos dos años y medio llevarlo a la práctica.

    También dice que la Argentina debería cambiar su sistema bancario actual por uno llamado ‘banca Simons’, una idea de un economista libertario de la Universidad de Chicago Henry Calvert Simons, que propuso un sistema bancario con un encaje de 100%. Milei dice que luego de ese paso habría que lanzar una competencia de monedas y recién ahí, una vez que los argentinos elijan, “eliminar el Banco Central”.

    Milei es un convencido de las ideas liberales y las reformas que hacen falta para aplicarlas (tres, según él: de Estado, laboral y apertura económica).

    En la Argentina hay economistas que son también dirigentes políticos como Milei y comparten ideas similares: Ricardo López Murphy o José Luis Espert. Sin embargo, ambos piensan distinto a Milei en cuanto a la estrategia política para lograr los objetivos. Tanto López Murphy como Espert eligen participar en la coalición de centro-derecha llamada Juntos por el Cambio y que aspira a gobernar el país desde diciembre de 2023. El expresidente Mauricio Macri pertenece a Juntos por el Cambio —o mejor dicho su partido, el PRO—.

    Dice Milei en su libro: “El socialismo es un error teórico, la solución es siempre el libre mercado. Es una tontería determinar por ejemplo la cantidad óptima de bienes”. “Me acuerdo de Kicillof diciendo que la Unión Soviética se había caído porque no tenía Excel cuando en realidad, junto con los estadounidenses, tenía a los mejores matemáticos del mundo. Mandaban cohetes a la Luna; miren si no iban a poder invertir la matriz insumo-producto”.

    Kicillof piensa diferente a Milei pero es otro ejemplo de lo que es un economista convencido. Fue profesor de Economía Marxista en la UBA, es el economista de cabecera de Cristina Kirchner y quien mejor interpretó el pensamiento económico de la vicepresidenta. ¿Por qué?

    Para el gobernador el objetivo principal de las grandes empresas debería pasar por atender las demandas y necesidades del mercado local. Esa sería la prioridad. Recién después, exportar el producto excedente y lo que los argentinos no consuman.

    Tampoco, dice Kicillof, hay motivos para que los precios domésticos se alineen con los internacionales. Y que los controles que se puedan hacer desde el Estado son imperfectos y por esa sencilla razón no alcanza con la regulación desde las leyes o las normas. Entonces, según Kicillof, la mejor manera de intervenir que tiene el Estado es designar representantes suyos en los directorios de las principales empresas. Alguna vez habló de regular la tasa de ganancia o beneficios.

    Kicillof justifica la intervención y la planificación de la economía por parte del Estado.

    El economista fue designado por Cristina Kirchner en Aerolíneas Argentina allá por 2009. Poco más de dos años después, justificó la nacionalización de YPF, la principal compañía argentina, para revertir la caída de la producción e inversión del grupo español Repsol y le daba la bienvenida a la familia Eskenazi, cercana a los Kirchner, a su desembarco en YPF.

    Milei y Kicillof parecieran entonces estar más encaminados para un debate de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires que en uno sobre cómo resolver los problemas de los argentinos en el futuro. Pero no hay que subestimar los designios de Cristina Kirchner. A Milei ya lo eligió. ¿Y a Kicillof?

    Hay dos actores que no fueron mencionados en el artículo y podrían ser ubicados en el análisis dentro de un cuadrante más cercano al de Milei y Kicillof que al de Larreta y Massa. Son Patricia Bullrich, la presidenta del PRO —el partido de Mauricio Macri—, y el ministro del Interior, Wado de Pedro, de la agrupación kirchnerista por excelencia llamada La Cámpora. De Pedro ya lanzó su precandidatura presidencial. Tanto Bullrich como De Pedro expresan miradas más dogmáticas y no solo de la economía. Bullrich aprobó la reacción de un policía en la provincia de Buenos Aires que disparó por la espalda a un delincuente que le había robado una motocicleta sin dar previo aviso de que se detuviera. De Pedro adelantó que en un futuro gobierno habría que revisar el rol de las empresas periodísticas. Argentina 2023.

    *El autor es editor jefe de Economía en el diario Clarín. Especial para Búsqueda.

    Opinión y Análisis
    2023-05-31T18:46:00