Un cliente relevante para las arroceras uruguayas fue Irán, que hasta 2013 participó con algo más de U$S 40 millones, de acuerdo con los registros de exportaciones de ese sector, pero en 2014 no importó arroz de Uruguay.
Debido al boicot que hacen las grandes potencias mundiales a ese país en represalia por el programa nuclear iraní, los exportadores no podemos vender a ese país, dijo Gastaud.
Se lamentó: “Es imposible hacer negocios porque ningún banco te hace una carta de crédito, ni cobro que tiene destino con Irán, entonces está todo inmovilizado”.
Por eso “hay mucha expectativa en un acuerdo”, indicó ese ejecutivo en alusión a las conversaciones entre el grupo de países liderados por Estados Unidos, con el gobierno iraní, tras el avance registrado a principios de abril.
Si en junio, cuando vence el plazo para establecer un documento definitivo, concretan un acuerdo final “se abre una buena perspectiva para vender” arroz en ese mercado, consideró.
Mientras eso sucede, Irak apareció como un mercado alternativo al iraní en los últimos años y donde recientemente los exportadores uruguayos acordaron la venta de 90.000 toneladas, que serán exportadas en embarques de 30.000 toneladas en abril, mayo y junio, y que representan unos U$S 48,5 millones, calculó el director de Saman.
Esa firma es la mayor exportadora de arroz del país, con casi U$S 240 millones y 420.000 toneladas en 2014, que representaron cerca de la mitad del total, indican las estadísticas oficiales. Otras de las principales exportadoras del sector son Casarone y Coopar, con 12% de participación en las ventas al exterior de arroz.
Al analizar las condiciones de acceso a los mercados, ese empresario dijo que “Uruguay está preso del Mercosur al no poder negociar en forma individual acuerdos comerciales con otros países o bloques, como la Unión Europea”.
“Hoy el mundo está hecho todo por acuerdos y el más rápido es EEUU, que hizo TLC con todos, y entonces nunca pagan aranceles y nosotros para competir con ellos siempre tenemos que pagar impuestos, y a veces son demasiado altos, como ocurre ahora en Costa Rica”, se quejó.
Contó que en ese mercado “los negocios venían creciendo y pusieron una sobretasa de 30% en los aranceles, entonces dificilmente tengamos acceso”.
La “Cancillería (uruguaya) negoció (con el gobierno tico) una cuota, por un tercio de lo que veníamos exportando, que no pagará esa sobrecuota”, comentó.
El monto de los embarques de arroz colocados en ese mercado en 2014 fue de U$S 11 millones, según Uruguay XXI.
Indican que en el primer trimestre de este año el monto de las exportaciones de arroz fue de U$S 67 millones y casi el 40% correspondió a los embarques destinados al mercado peruano.
En 2014 ese país del Altiplano representó el 18% del monto total de las exportaciones arroceras. Brasil es otro de los mercados tradicionales para el arroz uruguayo, aunque el año pasado registró una caída de 32% en las importaciones de ese grano.
Poner todo
En el marco de un acto protocolar para inaugurar la cosecha arrocera, que organizó la Asociación de Cultivadores de Arroz (ACA) el viernes 10 en el departamento de Treinta y Tres, productores e integrantes del gobierno coincidieron en el momento adverso que atraviesa ese sector por varios factores.
El ministro de Ganadería, Tabaré Aguerre, habló de “poner todo lo que hay que poner” para salir a buscar mercados y “rescatar Irán”.
Mientras que el presidente de la ACA, Ernesto Stirling, planteó la necesidad de reducir los costos internos para el sector, específicamente en la compra de gasoil al eliminar el subsidio que paga el agro al boleto de transporte urbano.
El precio que obtiene el productor por la bolsa de 50 kilos de arroz es de U$S 13,37 y el molino exporta a U$S 588,40 la tonelada, según datos de la Aca.
Aguerre resaltó que será una “cosecha récord” y “la mejor en la historia”, en cuanto a rendimiento por hectárea, unos 8.600 kilos, sobre un área de 160.000 hectáreas plantadas, lo que da casi 1,4 millones de toneladas de arroz.
En la zafra 2010/11 el sector cosechó 1,6 millones de toneladas a partir de la siembra de 195.000 hectáreas y una productividad promedio de 8.365 kilos por hectárea, según registros de esa gremial.
Un Perú
Las exportaciones de arroz de Uruguay pagan entre U$S 20 millones y U$S 24 millones anuales en concepto de aranceles aduaneros para ingresar al mercado peruano, dijo el ministro de Ganadería en la inauguración de la cosecha.
Gastaud informó que actualmente pagan un arancel de U$S 140 por tonelada.
El arroz uruguayo es sometido a un sistema de franjas de precios establecido como un mecanismo de estabilización de costos de importación de algunos alimentos, según el informe de la ACA publicado recientemente.
Señala que las tasas de importación que se pagan dentro de ese sistema de banda de precios, determinado por un decreto del Ministerio de Economía peruano, registraron un fuerte aumento en los últimos tres años y una leve disminución en 2014.
Uruguay es el principal proveedor de arroz del mercado peruano, ya que representa el 81,1% de las importaciones de ese grano.
Perú es el país con el consumo más alto de arroz de América Latina, con 54 kilos por habitante al año, conforme a ese trabajo.
Otro factor de preocupación para los exportadores arroceros de Uruguay es la potencial competencia del producto originiario de Estados Unidos, ya que esa nación firmó un tratado de libre comercio con Perú en 2009, lo que otorga un acceso preferencial al mercado peruano.
El gobierno de Guatemala denunció al país trasandino por el sistema de bandas de precios que aplica a los productos importados, que en ese caso específico fue por el azúcar.
La gremial de cultivadores de arroz reconoció que el Ministerio de Relaciones Exteriores uruguayo realizó gestiones con su par peruano y logró una rebaja en las tarifas en 2014.
Durante la reciente Cumbre de las Américas, realizada en Panamá, el presidente Tabaré Vázquez planteó este tema a su par peruano, Ollanta Humala. El gobierno uruguayo reclamó un tratamiento diferencial para el ingreso del arroz, basándose en un acuerdo de complementación económica entre el Mercosur y Perú, que entró en vigor en 2006 y establece un programa de desgravación arancelaria para una serie de productos de cada país, indicaron a Campo fuentes del sector arrocero.