Los bajos índices de gestación que los veterinarios vienen detectando en todo el país a través de las ecografías, es tema de preocupación en la industria frigorífica por el impacto que una menor cantidad de nacimientos tendrá en la oferta futura de animales formados. El próximo miércoles 22, en el XIV Taller de Evaluación de los Diagnósticos de Gestación Vacuna, a realizarse en INIA 33, se conocerán los resultados finales de las preñeces, pero a priori, varios profesionales que participan del relevamiento de datos ya manifestaron que muy probablemente la tasa a escala nacional será inferior a la de 2015. De confirmarse este extremo, se constituiría en el tercer año consecutivo de caída del índice, que en 2013 alcanzó un 81,5, luego cayó en 2014 a 75,2 %, y en 2015 fue de 73,9 %. El promedio de los 13 talleres realizados desde 2003, arroja un resultado del 73,58 %. El número de vacas diagnosticadas cuyos datos se presentan en este evento ha ido creciendo desde las casi 150.000 del primer año, hasta superar las 300.000 desde 2013. El rodeo de vacas de cría supera los 4 millones de cabezas.Jorge González, director del frigorífico Matadero Solís, cuestionó que habiendo buenos valores para el kilo de ternero, situado por encima de los U$S 2, no se genere mayor producción, sino que por el contrario, disminuyan los nacimientos. Para este industrial, el argumento muchas veces utilizado de que no se produce más desde el sector criador porque el producto no vale, pierde efecto ante realidades como la actual, aunque dijo que este año en particular el efecto clima, fundamentalmente la sequía del otoño 2015, incidió negativamente en los bajos porcentajes de preñez que se están verificando. González contestó afirmativamente ante la consulta de Campo sobre la preocupación de la industria frente a la oferta futura de novillos formados. “Estamos preparados para procesar todo lo que el Uruguay produzca, tenemos un mercado mayor a nuestro volumen de producción y nos preocupa no poder bajar nuestros costos fijos por no tener más volumen”, explicó. La industria frigorífica tiene una capacidad instalada para absorber unas 60.000 reses semanales, y rara vez, o nunca, se ha alcanzado ese techo. El ritmo actual de faena no alcanza a las 50.000. El director de Matadero Solís comentó que “muchas veces” se le consulta sobre por qué no aumenta la matanza en su planta, y la respuesta —dijo— es simple: “La venta está, pero no está la categoría”. Sostuvo que para la industria sería mucho más rentable disponer de mayor cantidad de cabezas de ganado para faena, porque ello le permitiría “diluir costos”, generando un mejor resultado que puede traducirse en un mejor precio al productor o en mayor utilidad para el frigorífico. “Y si esta última aparece, sabemos que se va a distribuir, en algún momento para un lado y en otros momentos para el otro”.Afirmó que frente a la disponibilidad actual de animales con los kilos adecuados, “todos pierden”, ya que los costos fijos no los pueden “dividir” en un volumen “razonable” de faena y por tanto los beneficios tampoco trasladarlos al valor de la materia prima.



