• Cotizaciones
    lunes 23 de marzo de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    Bartol fue a una reunión con el presidente con la idea de liderar la pospandemia y se retiró con su remoción como única certeza

    El exministro hizo saber a allegados su descontento por el fin al proyecto de largo plazo en políticas sociales

    “A los que están afuera, entren. Yo sé por qué se los digo”. Era un sábado con calor de octubre en Trinidad, Flores. Año 2018. Luis Lacalle Pou empezaba a recorrer una vez más el camino hacia la Presidencia de la República y tenía bajo su manga algunas cartas para mostrar. Golpes de efecto para sorprender. Una de ellas era Pablo Bartol. Y por eso Lacalle Pou llamó a viva voz la atención de los que estaban dispersos y conversando fuera de la carpa donde se desarrollaba un congreso de su agrupación política. No quería que nadie se perdiera el relato inspirador de la nueva figura de su equipo. El próximo ministro de Desarrollo Social se presentaba en sociedad. “Bartol es la comprobación de que hay que pelear contra el no se puede”, así lo anunció. El discurso del profesor universitario, numerario del Opus Dei, director del centro educativo modelo de gestión privada Los Pinos en el barrio Casavalle, fue el último de aquella jornada. Y durante su oratoria ya no hubo que reclamar silencio y atención. Todos lo escucharon con la certeza de que estaban frente a un hallazgo. Los dirigentes murmuraban complacidos porque el Partido Nacional había encontrado por fin un rostro amable para liderar las políticas sociales.

    “Con técnicos en 18 de Julio no vamos a cambiar a nadie”, cuestionó Bartol, que despotricó contra los “técnicos de siempre, los sabios, los que están lejos del barro”. Lacalle Pou había demorado varios años en convencerlo para sumarlo a su equipo político. Bartol se jactó entonces de que si lo fueron a buscar era porque estaba en la “trinchera, laburando con los gurises”. “¿Hay chances o está todo perdido?”, se preguntó en un tramo de su oratoria. Luego detalló lo que vio en ciudades como Medellín o Buenos Aires, lugares a los que el propio Lacalle Pou lo envió para que profundizara en políticas sociales en la región. Contó que allí se encontró con montañas tapizadas de asentamientos o con 1.600 familias que debían ser trasladadas por obras urbanas en las villas. Se sorprendió con lo complejo de la situación en la región al compararlo con un país pequeño como Uruguay. “¿Pero difícil Felipe Cardoso? 60 familias viviendo arriba de la basura. Y en 15 años, ¿no los pudieron sacar?, ¿no pudieron? 60 familias, no 1.600. Niños jugando y durmiendo arriba de la basura. ¿No pudiste?, ¿o no fue una prioridad?”. Hubo un aplauso de esos intensos, rabiosos. “¡Hay esperanza!”, cerró Bartol. Y la gente se puso de pie para aplaudirlo otra vez.

    Si esto fuera una película, habría un fundido a negro y un sobreimpreso: “Unos años más tarde”. La siguiente escena es en la residencia presidencial de Suárez. Es jueves 29 de abril. Año 2021. El ministro de Desarrollo Social está sentado frente al presidente Lacalle Pou. Lo escucha —bastante sorprendido— decirle que en los próximos días lo cesará en sus funciones. Y no hay lugar para mucho intercambio más. La decisión está tomada.

    Bartol había ido con entusiasmo a esa reunión que duró poco más de media hora. La había preparado al detalle. Según pudo saber Búsqueda, llegó a ese encuentro con las prioridades del Ministerio de Desarrollo Social (Mides) anotadas en unas hojas. Eran unos 20 ítems que pretendía discutir con el presidente. Entre ellos, convocar a un Gabinete Social para empezar a encarar los efectos que dejará la crisis. Su intención era que el ministerio fuera el organismo que se pusiera al frente de la pospandemia. El 2021 estaba señalado en sus papeles como el necesario año del despegue del Mides. También había anotado que había que comunicar mejor; apuntar a encontrar mentores sociales en las ollas populares de los barrios; darle un rediseño al programa Uruguay Trabaja: quería que haya “empleos reales, no irreales”. Y tenía en su carpeta el diseño con detalles precisos del edificio y el lugar en que estaría ubicada la sede en Casavalle en la que pretendía instalar las oficinas del Mides, una vieja promesa de campaña.

    Todo eso quedó en el papel. Al menos para la gestión de Bartol, que en los hechos terminó esa mañana de jueves. En esa reunión el presidente no le dijo quién sería su sucesor ni cuándo se haría pública su remoción. Lacalle Pou le pidió unos días. Y el inminente exministro se fue a trabajar como si nada hubiera ocurrido. Al día siguiente, el viernes 30, el mandatario le comunicó los detalles de cómo se manejaría oficialmente su salida. Ahí le dijo que el diputado Martín Lema ocuparía su lugar en el Mides. En la tarde del sábado 1º de mayo, un tuit enviado desde la cuenta personal del presidente sacudió la clásica modorra del feriado del Día de los Trabajadores. “En las próximas horas habrá un cambio en el Mides. Asumirá como nuevo ministro Martín Lema. Mi profundo agradecimiento a Pablo Bartol por su dedicación y compromiso al servicio del país”, escribió. Horas más tarde, el ministro cesado agradeció. “Muchas gracias presidente por este año de trabajo junto a su gran equipo. También muy agradecido por el equipo del ministerio y todos sus funcionarios. Un honor servir a mi país en el año de la pandemia”.

    En la reunión entre presidente y ministro, que fue cordial y sin reproches, no se esgrimieron más razones para el cambio que las que se han hecho públicas. El comunicado oficial de Presidencia habla también del Uruguay pospandemia y de las “consecuencias sanitarias, laborales, sociales y educativas” que demandarán una ”impronta de fuerte articulación política y territorial”. Bajado al llano: un invierno duro por delante, con un dirigente como Lema, con el cuero más curtido en las lides de la chicana política. Lacalle Pou insistió en el carácter más político que técnico que debe asumir el Mides de ahora en más. Y quedó claro que en el medio entre aquel encuentro en Flores, donde todo era optimismo y buenas intenciones, y esa última y amarga reunión en el despacho en Suárez, pasó una pandemia. Un game changer como les gusta decir a algunos analistas políticos.

    Foto: Javier Calvelo / adhocFOTOS

    El volantazo político y el fin del proyecto a largo plazo

    Para muchos de los dirigentes oficialistas consultados por Búsqueda no hubo mayores sorpresas en la salida de Bartol. Capaz que llamó la atención el momento, pero no la decisión. “Pablo es un tipo muy querido por todos, y el presidente también lo quiere mucho; de hecho lo fue a buscar hasta tres veces para sumarlo al Mides”, destacó uno de ellos. Pero matizó que era algo así como una crónica de una muerte anunciada. Según distintas fuentes políticas, Bartol “tuvo dificultades” para desempeñarse como ministro de Desarrollo Social. Su perfil técnico, no político, es una. “Una cosa es estar en el terreno y en contacto con la gente, y otra cosa es manejar un monstruo burocrático como ese ministerio”. Una fuente definió al organismo como un “Frankenstein”.

    Otros informantes señalaron que el ministro saliente “no tiene antenas políticas”. Dentro del Mides le hicieron varias “camas” y “chicanas” internas, dijo. “Le pasaba un elefante por delante y él no lo veía”, resumió. Y todos apuntaron algo que no era un secreto para nadie del entorno: “Tampoco se entendía muy bien con Armando Castaingdebat”, el subsecretario saliente del Mides. “Tenían estilos diferentes, no se entendían… Pero no es que no se entendían por discrepancias de fondo, sino porque no sintonizaban. No se escuchaban”, resumió uno de los informantes.

    En su edición del 5 de noviembre de 2020, Búsqueda informó sobre la mala relación entre ministro y subsecretario. Y adelantó algo que el propio Castaingdebat terminó por confirmar días atrás en una entrevista con el programa Desayunos informales: no estaba conforme con su cargo. Su idea inicial en este gobierno era ocupar un puesto en la Secretaría de Deportes. Según supo Búsqueda, en febrero de este año, Castaingdebat llegó a plantear a jerarcas de Presidencia la posibilidad de dar un paso al costado, algo que finalmente se desactivó. Ahora el futuro del exintendente de Flores es incierto. Consultado por Búsqueda, declaró: “Solo el presidente sabe en qué lugar termina un soldado del presidente”.

    Tanto Castaingdebat como el exnúmero tres del Mides, Nicolás Martinelli, tenían un diálogo más fluido con Presidencia. Son dirigentes más cercanos a Lacalle Pou. “En la génesis hubo errores en el armado de la cúpula”, evaluaron las fuentes.

    De todos modos, los informantes insistieron en que el gobierno considera que “fue bueno poner a Pablo en el Mides”, porque “hizo cosas buenas”. “Justamente, por no ser político también pudo cambiar cosas e incluso ganarse la confianza de funcionarios que venían de antes, porque todo el mundo se daba cuenta de que no había una mala intención”, destacó una fuente cercana a Bartol. En ese sentido, agregó, el exministro “ayudó a descontaminar la atmósfera de un ministerio muy complicado”. Las viviendas de Tiburcio Cachón y los hogares diurnos fueron su mayor legado.

    Pasada la sorpresa inicial, y luego de unos días para recuperarse del golpe que supuso su remoción, Bartol hizo saber a sus más allegados que sintió decepción porque el Partido Nacional le haya puesto “un punto final” al “proyecto a largo plazo en las políticas sociales”.

    “Pero no hubo ningún conflicto y además la relación entre Bartol y el presidente quedó en muy buenos términos”, aseguró un dirigente que los conoce a ambos. De hecho, agregó, Bartol “se daba cuenta de que en muchos sentidos le pasaba el agua… Y nadie sirve para todo”.

    // Leer el objeto desde localStorage